– XXXI –

Este capítulo corresponde a la cuarta pregunta que formulamos al Señor sobre “el cometa que se para trece minutos”.

Citamos la revelación que dio origen a esta pregunta, anexada en el capítulo XXVI: “Muy en breve, vosotros los profetas veréis en los aires, donde solamente vuestros ojos alcanzarán gran distancia, la parada de un cometa, y ese cometa va a pararse por trece minutos (…) Cuando este cometa se pare, sabréis vosotros los profetas que verdaderamente está llegando el Dia del Juicio.”

A continuación, la respuesta del Señor a nuestra pregunta:

“El mundo tiene sus ojos puestos en la Tierra y encima de la Terra; más debajo, el mundo ve bien y encima el mundo ve mal. De tal ceguera, que ya ha visto cosas extrañas, mas no saben lo que es, ni sacan conclusiones. Son buenos observadores astronómicos, más nunca llegarán a saber absolutamente nada.

Así es con este cometa, pues, hasta mismo parte de Mi pueblo no han visto Mis avisos; más ahora va a haber en aquel día los ojos de los que alcanzarán y los otros dirán: Aquí están los tontos, ¿ellos miran para donde, si nosotros no vemos nada arriba?

Se verá la esfera del cometa Ulgan y estaré con el Sol durante trece minutos.”

Paráfrasis de estas palabras del Señor:

“Los profetas son Mis ojos y Mi boca; clamarán cuales trompetas a Mi orden (Ezequiel 33:6-7), alertando a la humanidad para el Dia de Juicio. En breve Mis profetas mirarán a gran distancia y solo ellos verán el cometa pararse en el lugar distante por trece minutos. Esta es la señal para en breve; pues cuando Mis profetas vieren este cometa pararse, Yo os digo: está llegando el gran Dia del Juicio.

El mundo y su ciencia tienen los ojos puestos sobre la superficie de la Tierra, escudriñan todo y también miran para arriba, pues quieren conocer aquellos que allí habitan, pues ya saben que muchos existen y habitan allí.

Mas Yo os digo: esos de arriba ven mal, más los que habitan debajo de la Tierra, en los lugares tenebrosos, esos ven muy bien. Sobre estos que habitan en los lugares tenebrosos de abajo, los hombres nada saben.

Mismo en su ceguera los hombres han visto cosa extraña, mas no saben lo que es. Sacan conclusiones varias, como buenos observadores astronómicos, mas no saben lo que es, porque Yo no quiero que sus ojos sean abiertos ahora. Así, nunca llegarán a saber absolutamente nada, hasta que surja Mi gran día, el Dia del Señor.

Este cometa, que solo Mis profetas podrán ver a larga distancia con sus ojos espirituales, Yo os diré su nombre: es el cometa Ulgan.

Una parte de Mi pueblo tiene la misma ceguera que el hombre del mundo, pues ambos se volvieron ciegos por la incredulidad; no más dan oídos a Mis avisos insistentes a través de Mis profetas. Mas en aquel gran día que se aproxima, Mis siervos elegidos tendrán ojos que alcanzarán lo más alto de las alturas y todo sabrán de Mi. Los que están en la ceguera de incredulidad dirán: Ahí los tontos que continúan mirando los Cielos. ¿Qué esperan de arriba? ¿Que ven ellos, que nosotros no conseguimos observar?

Mas Yo os digo: en aquellos días Mis profetas hasta podrán ver la esfera del cometa Ulgan, y en esa altura, Yo voy a estar junto al Sol por trece minutos.”

Nota: Sobre la aparición de un cometa rodeando el Sol, fue transmitida una revelación que está registrada en la obra anterior “Las Nuevas Revelaciones para el Reino”. (Ver “Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II – página 318)

Sobre el cometa Ulgan no tenemos ninguna revelación más allá  de esta.

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