– XXVI –

El Señor anticipó al profeta la forma como va a transmitir las dos revelaciones que corresponden a los “dos montes” y las “dos esposas”.

Estas revelaciones son una alerta, conforme fue dicho por el Señor: “En breve escribirás esta profecía y ella será enviada a la Tierra, como primer mensaje de alerta al mundo.”

En una visión, el profeta se encuentra delante de una mesa de trabajo; sobre la mesa están dos hojas de papel. En el canto superior derecho de la hoja de la derecha está escrito “31 de Diciembre” y en el canto superior izquierdo de la misma hoja está escrito “2010”; en el canto superior derecho de la hoja de la izquierda está escrito “1 de Enero” y en el canto superior izquierdo de la misma hoja está escrito “2011”. En ambas hojas y por debajo de la indicación de los años indicados, 2010 y 2011, hay un texto escrito en caracteres extraños que el profeta no consiguió descifrar.

En la visión, el profeta se mantuvo delante de la mesa desde el amanecer hasta la puesta del sol. Durante ese período de tiempo escribió (no realmente, más en la visión) un mensaje dictado por el Señor. La forma como escribía en las cuatro páginas de las dos hojas era extraña, pues el escribía un poco en la primera página de la hoja de la derecha y después escribía en la primera página de la hoja de la izquierda. Cuando terminaba una página, continuaba a escribir en el reverso; alternando entre ambas hojas, hasta terminar el mensaje.

Entendemos que el profeta tendrá dos días de íntima comunión con el Señor, destinados a anotar los mensajes para los días 31 de Diciembre de 2010 (hoja de la derecha) y para el día 1 de Enero de 2011 (hoja de la izquierda). Estos dos días corresponden a las dos esposas que el ángel colocó en las muñecas del profeta, mostrándole su ‘prisión’ durante este período. En estos dos días, nuestro Padre irá a revelar una nueva profecía para alertar al mundo para los acontecimientos venideros.

Las fechas indicadas por el Señor (31-12-2010 y 01-01-2011) están relacionadas con una revelación extensa de meses atrás, que está registrada en la obra anterior. (ver “Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II – revelación del 05-10-2009).

En el día 31 de Diciembre de 2010, el Señor mostró al profeta los caracteres que el verá escritos en ambas hojas y que no conseguía descifrar. Ahora el Señor le mostró estos caracteres con el siguiente mensaje: “Esta es la leyenda”. (figura 8)

Figura 8

Mas tarde, el Señor nos reveló el significado de estos caracteres, como sigue:

“Mi Sol está llegando a la Tierra.

El puntero de Mi Reloj va a parar.

Mi Espada va a herir la Tierra.

Dos, punto Sol.

Diez, punto sombra.”

Registramos a continuación nuestro discernimiento para las primeras tres líneas de los caracteres que el Señor nos reveló ahora. En cuanto a las dos líneas finales, aún aguardamos revelación del Padre.

Mi Sol está llegando a la Tierra significa que el Señor, en Su divino Amor y Sabiduría, está llegando hasta los hombres, llevándolos a modificar su manera de ser y preparando así un pueblo para aceptar Su doctrina, La Nueva Jerusalén.

El puntero de Mi reloj va a parar significa que el tiempo dado por el Señor a la humanidad para arrepentirse, y que Él ha dilatado sistemáticamente, está terminando.

 “Mi Espada va a herir la Tierrasignifica que la Palabra de Dios (Espada), que es la doctrina de La Nueva Revelación Viva o La Nueva Jerusalén, va a desmitificar el errorque se ha extendido a lo largo de los siglos, falsificando la doctrina pura de Jesus.

El Señor hará con que Su mensaje se propague rápidamente, pues todo el mundo ha de conocerla antes de Su Venida. Esta verdad fue profetizada por Jesus durante Su ministério terrenal:

“Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, en testimonio a todas las gentes, y entonces vendrá el fin.” (Mateo 24:14)

Hoy son rápidos y diversos los medios al alcance del hombre para proclamar el Evangelio de Jesus antes de Su vuelta, y no precisamos de enumerarlos.

En cuanto a las dos líneas finales de esta revelación, para las cuales no tenemos discernimiento de momento, el Señor dio algunas explicaciones, en los capítulos XXXII y XXXIII.

Dos, punto Sol.

Diez, punto sombra.”

En seguida registramos el dictado correspondiente al día 31 de Diciembre de 2010; correspondiente al “monte de la derecha” y a la “esposa de la derecha”.

“Para que la nueva Escritura se cumpla, Yo dije: Fortalece tu corazón, Satanás, para que Mis ojos no vean Mi propia ira. Por tanto fue negada la escritura de tu corazón.

Satanás se volvió contra Mí y los pulmones de su cuerpo se formaron en carbón y le faltó el aire, vomitando la oscuridad sobre la Tierra.

Grande es Mi ira. Mas guardaré para Mi tres ciudades como aposentos. Y todos aquellos que gozaren sus últimos días no sabrán lo que les aconteció hasta el Dia del Juicio. Y en este vuestro tiempo está acabando la leche y la miel.

Está llegando aquel tiempo en que vuestra profecía dice: es la hora de algunos planetas entren en guerra. Y en el mundo en que habitáis iréis a sufrir por causa de las luchas y por causa de los desplazamientos y de las persecuciones de los planetas desplazados de sus lugares. Descenderá a la Tierra y quemará la tierra, por causa de sus materias. Mas Mi pueblo no será alcanzado. Yo seré para ellos la gran protección.

Cuanto mayor fuera la sabiduría del hombre, más Yo lo confundiré.

Estoy a comenzar a llamar a Mi pueblo, porque voy a preparar los lugares de sus cúpulas.

Quien tiene oídos, oirá Mis avisos y los guardará en su corazón, para que no diga: no fui avisado.

Y aquel que no oiga será culpado a su suerte.

Al profeta que está en su lugar y a otros más, también en sus lugares, guardad en vuestro corazón esta Nueva Profecía.

Muy en breve vosotros, los profetas, veréis en los aires, donde solamente vuestros ojos alcanzarán gran distancia, la parada de un cometa, y ese cometa va a pararse por trece minutos: dos, punto Sol y diez, punto sombra.

Cuando este cometa se pare, sabreis vosotros profetas que verdaderamente está llegando el Dia del Juicio.

Voy a extender Mis manos en los lugares de algunas casas de idolatría; y de tal manera, que iré a poner esos adoradores unos contra los otros, pues ellos van a ser los destruidores de lo que construyeron. De tal manera, que cuando venga un fuerte rayo de luz quedarán ciegos y llorarán en agonía por tres días. Y entonces, vendrán hasta Mi y clamarán por Mi misericordia y sabrán que hay un solo Señor y un solo Dios. Yo los libertaré de la ceguera del mundo y doblarán sus rodillas delante de Mí y dirán: Llegó el Rey, Aquel que subió a los Cielos y está al llegar.

En breve vendrá un rayo que recorrerá toda la Tierra por un día y una noche.

En este tiempo nacerá un animal de cuatro patas y un ave de gran porte y ambos son abominables; más luego son lanzados en las oscuridades, esperando el Dia del Juicio.

Mi pueblo fue llevado al cautiverio en aquel tiempo, mas hoy están libertos y caminan a Mi lado. Por tanto, hay otro pueblo que vive aún en cautiverio y está llegando la hora de que Yo lo liberte; mas ellos tienen su voluntad, así como la hormiga sabe el camino a casa.”

Analizamos en seguida este dictado: Para que la nueva Escritura se cumpla, Yo dije: Fortalece tu corazón, Satanás… “Deducimos de estas palabras que el Señor aguarda que determinadas situaciones se concreticen para actuar. En este caso, el Señor pide a Satanás para fortalecer su corazón; ahora, el corazón de Satanás es la religión que el mismo diseminó en la tierra, procurando desviar la humanidad de la verdadera adoración a Dios y que culminó en La Gran Babilonia. Según esta revelación, conviene que el espíritu religioso alcance el auge; más el Señor no va a permitir que sobrepase la medida que El ya determinó, pues es dicho: “… para que Mis ojos no vean Mi propia ira. Por tanto, fue negada la escritura de tu corazón.”

El Señor continua, mostrando la revuelta del adversario: Satanás se volvió contra Mí y los pulmones de su cuerpo se formaron en carbón y la faltó el aire, vomitando las oscuridades sobre la Tierra.”


En la agonía del fin, Satanás va a buscar por todos los medios a su alcance dar un golpe sobre la iglesia fiel del Señor, más su fuerza le será quitada y en su ira derramará sobre la Tierra toda su mentira. En ese tiempo, la reprensión del Señor será dura sobre la humanidad: Grande es Mi ira.”

En el Dia del Juicio sobre la Tierra, el Señor reservó para Sus siervos en esta Tierra, lugares de refugio, conforme es dicho: Mas guardaré para Mi tres ciudades como aposentos.”

En la antigüedad, cuando Israel entró en la Tierra Prometida, y después Josué hubiese distribuido por suerte parcelas de la tierra a cada una de las doce tribus, le fue ordenado por el Señor crear ciudades de refugio (Josué 20:1-2), conforme Dios había dicho a Moisés. Estas ciudades de refugio debían ser lugares de protección para todo aquel que se sintiese perseguido injustamente. Estas ciudades hacían parte de las parcelas de tierra que caerían en herencia a la tribu de Levi; esta tribu tenía la tarea de ministrar ante el Señor en favor de todo el pueblo de Israel, pues era una tribu sacerdotal. Dice la Escritura: “De las ciudades, pues, que daréis a los levitas habrá seis ciudades de refugio, las cuales daréis para que el homicida ahí se acoja (…) Tres ciudades daréis al oriente del Jordán, y tres de estas ciudades daréis en la tierra de Canaán; ciudades de refugio serán. Serán de refugio estas seis ciudades para los hijos de Israel, y para el extranjero, y para el que se hospedase en medio de ellos, para que ahí se acoja aquel que hiera a alguna alma por error.” (Números 35:6,14,15)

Mas tarde, y aún sobre estas tres ciudades, fueron dados por el Señor algunas revelaciones adicionales. (ver capítulo XXIX)

Las personas del mundo están completamente ajenas a todo lo que está a acontecer espiritualmente a su vuelta, y ya se habituaron a las catástrofes que sistemáticamente flagelan el planeta. Las profecías que alertan para el “Dia del Juicio”, no son llevadas con seriedad por esta humanidad incrédula y con sus sentidos espirituales corruptos. Dice el Señor: Y todos aquellos que gozaren sus últimos días no sabrán o que les aconteció hasta el día del juicio.”

En seguida surge otra alerta: Y en este vuestro tiempo está acabando la leche y la miel.” Por revelación del Señor, sabemos que la “leche” y la “miel” representan Su Palabra. Podemos parafrasear esta profecía, como sigue: “Y en este vuestro tiempo, también va a acabar el trabajo de Mi iglesia fiel; pues ella os anunciaba Mi Palabra que os alimentaba como niños (la leche) y os animaba con promesas de Vida Eterna (la miel), más está llegando la hora en que Mi iglesia será arrebatada para Mí, y no más os transmitirá Mi mensaje, pues la puerta se está cerrando para todos aquellos que rechazaren Mi Nueva Revelación Viva.”

En la Escritura tenemos el aval para esta interpretación, cuando el Señor profetiza sobre la iglesia fiel: “Panales de miel manan de tus labios, ¡oh mi esposa! Miel y leche están debajo de tu lengua, y el olor de tus vestidos es como el olor del Líbano.” (Cantares de Salomón 4:11)

Está llegando aquel tiempo en que vuestra profecía dice…” Estas palabras del Señor muestran que el hombre tiene consciencia de que algo va a acontecer a este planeta, y mismo la ciencia humana anticipa situaciones catastróficas que vendrán sobre la Tierra, aunque no sepa concretizar las fechas de los eventos. En contrapartida surgen especulaciones de diversa índole, llevando a la humanidad a no creer en tudo, por el ridículo de algunas ‘previsiones’ y profecías especulativas. Así, cuando surja el “Dia del Juicio” la mayoría de las personas será cogida desprevenida y sufrirá consecuencias terribles.

Nuestro Dios llama a las previsiones científicas y las diversas profecías, basadas en cálculos humanos, vuestra profecía.

El Señor confirma que algo terrible va a acontecer: “… es la hora de algunos planetas entrar en guerra; y en el mundo en el que habitáis iréis a sufrir por causa de las luchas, por causa de los desplazamientos y de las persecuciones de los planetas desplazados de sus lugares.”

Fueron dadas por el Señor otras revelaciones relacionadas con los “planetas entren en guerra”. (Ver capítulo XXX)

Naturalmente, con la aproximación de estos planetas, grandes flagelos van a acontecer en la Tierra y grande será el sufrimiento que vendrá sobre la humanidad incrédula: Descenderá a la Tierra y quemará la Tierra, por causa de sus materias.” Esta terrible profecía del Señor nos deja atemorizados, pues el Señor no está a hablar de hechos que irán a darse en una fecha lejana, si no en un tiempo cercano.

El libro de la Revelación describe un acontecimiento semejante: “Y el cuarto ángel derramó su taza sobre el sol, y le fue permitido que abrasase a los hombres con fuego. Y los hombres fueron abrasados con grandes calores, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas; y no se arrepintieron para darle gloria.” (Apocalipsis 16:8-9)

Como siempre, la gran Misericordia y el Amor de Dios son grandes para con Su pueblo, pues es dicho por el Señor: Mas Mi pueblo no será golpeado. Yo seré para ellos la gran protección.”

El hombre de ciencia juzga saber todas las cosas, y queda deslumbrado por su conocimiento, más el Señor juzga y analiza su vanidad: Cuanto mayor fuera la sabiduría del hombre, más Yo lo confundiré.” No podemos dejar de registrar aquí lo que fue dicho por el apóstol Pablo, sobre la ciencia del hombre y sus pretensos sabios: “Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios; más está escrito: El atrapa los sabios en su propia astucia. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanidosos.” (I Coríntios 3:19-20)

Continuando el dictado, son mencionadas palabras consoladoras para la iglesia fiel, pues nuestro Padre nos revela que está preparando lugares especiales para albergar Su pueblo: Estoy comenzando a llamar a Mi pueblo, porque voy a preparar los lugares de sus cúpulas.”

Continúan otras advertencias para el pueblo de Dios y para los profetas del Señor: Quien tenga oídos, oirá Mis avisos y los guardará en su corazón, para que no diga: no fui avisado. Y aquel que no oiga será culpado a su suerte. Al profeta que está en su lugar y a otros más, también en sus lugares, guardad en vuestro corazón esta Nueva Profecía.”

En este dictado del Señor, surge ahora un enigma que esperamos sea esclarecido por el Padre; pues cuando sepamos el significado de esta revelación, tal vez conozcamos el tiempo del “Dia del Juicio”.

Dice el Señor: Muy en breve vosotros, los profetas, veréis en los aires, donde solamente vuestros ojos alcanzarán gran distancia, la parada de un cometa, y ese cometa se va a parar trece minutos: dos, punto Sol y diez, punto sombra. Cuando este cometa se pare, sabreis vosotros, profetas, que verdaderamente está llegando el Dia del Juicio.”

Otras revelaciones fueron transmitidas por el Señor sobre esta “parada de un cometa por trece minutos”. (ver capítulo XXXI)

Cuando Dios juzga, siempre comienza Su juicio por Su Casa (Su iglesia). Tras iniciar Su ministerio terrenal con el milagro de las Bodas de Canaán, Jesus limpió Su Casa (el templo de Jerusalén) de todos los mercaderes (Juan 2:13-17). Al final de Su ministerio, el Señor Jesus volvió a limpiar Su Casa del mismo mal. (Mateo 21:12-13)

El Señor hace la misma cosa con Su iglesia, pues esta fue corrompida por la doctrina falsa y por la idolatría. En este tiempo, la limpieza será diferente, pues no será hecha con la presencia visible de Jesus; serán las iglesias y otros grupos que se enfrentaban entre sí para hacer desmoronar el edificio que habían construido: Voy a extender Mis manos en los lugares de algunas casas de idolatría; y de tal manera, que pondré esos adoradores unos contra los otros, pues ellos van a ser los destructores de lo que construyeron.”

Entendemos que el “rayo de luz” mencionado a continuación por el Señor es Su Nueva Revelación Viva. Este rayo, al revés de clarear las mentes y los corazones, va a entenebrecerlos: De tal manera, que cuando venga un fuerte rayo de luz, quedarán ciegos y llorarán en agonía por tres días.”

Sobre estos tres días de oscuridad, ya en otras ocasiones tuvimos revelación del Señor. (Ver en esta obra el capítulo VII y en “Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

Estos tres días de oscuridad van a asustar a muchos creyentes del Señor que aún se mantienen en la incredulidad en relación a Sus revelaciones; ellos caerán de rodillas ante la Majestad de Dios y arrepentidos reconocerán la Verdad y su Señor, como es dicho: Y entonces, vendrán hasta Mi y clamarán por Mi misericordia y sabrán que hay un solo Señor y un solo Dios. Yo los libertaré de la ceguera del mundo y doblarán sus rodillas ante Mí y dirán: Llegó el Rey, Aquel que subió a los Cielos y está al llegar.”

El dictado sigue: En breve vendrá un rayo que recorrerá toda la Tierra por un día y una noche. Todavía en este tiempo nacerá un animal de cuatro patas y un ave de gran porte y ambos son abominables; más luego son lanzados en las oscuridades, esperando el Dia del Juicio.”

Aquí son presentados por el Señor tres enigmas:

El primero: un rayo que recorrerá toda la Tierra; el segundo: nacerá un animal de cuatro patas; el tercero: un ave de gran porte.

Mas tarde el Señor nos dio revelaciones adicionales sobre estos tres enigmas. (ver capítulos XXXIV, XXXV e XXXVI)

En seguida el Señor nos dice que Su iglesia fiel sufrió bastante con la incomprensión y de otros llamados cristianos; fue subyugada por ellos durante mucho tiempo, hasta que llegó el día de su liberación de esta Tierra, pues será arrebatada por El para Su trono: Mi pueblo fue llevado al cautiverio en aquel tiempo, mas hoy están libertos y caminan a Mi lado.”

Infelizmente, el Señor nos muestra que una parte de Su iglesia aún está cautiva de preconceptos y de doctrinas falsas, más está llegando la hora de la liberación de la falsedad y del error: Por tanto hay otro pueblo que vive aún en cautiverio y está llegando la hora de que Yo lo libere

El Señor nunca obstaculiza al hombre en su libre albedrío. Por eso, ha de ser esta iglesia cautiva a ansiar su liberación.  Nuestro Padre finaliza el dictado con las siguientes palabras: “… mas ellos tienen su voluntad, así como la hormiga sabe el camino de casa.”

Como aconteció con el hijo pródigo, el Señor solo esperó que el tomase la decisión de ir al encuentro del Padre; en esa hora El ya venía en medio del camino para encontrar el hijo perdido (Lucas 15:11-32). ¡Asi será hoy y siempre!

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