– XXIX –

Este capítulo corresponde a la segunda pregunta que formulamos al Señor sobre “las tres ciudades como aposentos”.

Citamos a continuación la revelación que dio origen a esta pregunta y que está indicada en el capítulo XXVI: “Grande es Mi ira. Mas guardaré para Mi tres ciudades como aposentos. Y todos aquellos que gozaren sus últimos días no sabrán lo que les aconteció hasta el Dia del Juicio.”

Sigue la respuesta del Señor a nuestra pregunta:

“Tengo dentro de Mi corazón, oh Israel, el lugar de Mi pueblo nacido de la tierra amada. En breve tomaré posesión de lo que Me pertenece, oh Israel.

Oh Jerusalén que fuiste destruida por la fuerza de la idolatría de obra del hombre. En breve tomaré de ti posesión y te haré la Nueva Jerusalén. És para Mi lugar de alto refugio y aposento del Rey.

Mi Padre Me envió al mundo y Me dio en aquel día una familia y algunos amigos. Allí crecí y Mi Padre Me vigilaba y Me enseñaba. Hice todo lo que Mi Padre Me dijo: De Tu vida es la muerte y la resurrección y vendrás en un segundo tiempo. y Yo vi que amaba aquel lugar de Nazaret. En breve, oh Nazaret, tomaré posesión de ti, lugar de Mi morada.”

Así desprendemos que “las tres ciudades como aposentos” son: Israel, Jerusalén y Nazaret.

Parafraseando de estas palabras del Señor:

“Mi ira es grande sobre la Tierra y está llegando el Dia de Juicio; más guardaré para Mí, tres lugares, como otrora, cuando di Mi Ley a Mi siervo Moisés. (Números 35:9-15)

Hoy reservé tres ciudades para Mis aposentos. No son más que los mismos lugares de otrora.

Israel estará siempre en Mi corazón. Elegí Israel para ser Mi pueblo electo y llamé a Abraham para ser su progenitor. Y este Mi siervo fue fiel a Mi en todos sus días, vigilando su casa para que nadie se desviase de Mi; más Israel se desvió y salió del carril. Entonces, Yo levanté a Mi siervo Moisés que les dio leyes y mandamientos provistos por Mí, para encarrilar un camino derecho. Como Israel siempre salía del camino y se contaminaba con otros pueblos, vine Yo junto a Mi pueblo; dejé Mi gloria para Guiarlo, cual pastor a su rebaño. No Me quisieron, Me insultaron y por fin Me mataron. Mas Yo estoy y siempre estaré vivo por eternidades, porque Yo soy el Señor, el Creador de todas las cosas que existen y van a existir.

 En Mi tristeza continué amando a Israel, pues es el lugar de Mi pueblo de la antigüedad y de hoy; allí nació Mi iglesia y los muros de separación fueron derribados (Efesios 2:13-15). En breve seré el Rey y el Señor supremo, reconocido por Mis hijos, y en breve habrá un solo Pastor y un solo rebaño (Juan 10:16). Israel es uno de Mis aposentos.

Jerusalén será eterna. E la ciudad de donde emana Mi Verbo. Otrora Jerusalén no quiso que Yo juntase sus moradores, como la gallina junta sus polluelos bajo sus alas protectoras (Mateo 23:37). Yo lloré de tristeza sobre sus muros, porque Mi pueblo no se dejó juntar y por eso Yo dije: ’He aquí que vuestra casa va a quedar desierta.’ (Mateo 23:38)

La Jerusalén de otrora ya no existe, como Yo había dicho. Fue destruida porque sus guardadores no Me recibieron y el invasor (Imperio Romano) fue Mi instrumento de juicio sobre la ciudad amada, pues Mi pueblo así lo quiso. Cuando todos Me veían ante el gobernador de Roma (Pilatos) escogieron el malhechor (Barrabás) y dijeron de Mí, su Mesías: ‘Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.’ (Mateo 27:25)

La otra, la copia de Jerusalén, la Babel de los pueblos, fue levantada en otro lugar conforme Yo había predicho; se cambió para la ciudad del invasor (Roma/Vaticano) y el mundo comenzó a adorar las piedras derribadas de los lugares por donde Yo otrora caminé (lugares santos de la Palestina). Antes, era un solo templo (el templo de Jerusalén), hoy son muchos los templos que forman esta Jerusalén corrupta; ella se tornó ‘La Gran Babilonia’ de las naciones y será destruida por la idolatría que eligió; porque oyó la voz de Satanás, dejando que el allí estableciese su trono. (Apocalipsis 2:13)

Está llegando la hora; es en breve esa hora, en que Yo tomaré posesión de esta nueva Jerusalén que se tornó una meretriz (Apocalipsis 17:1-5) para los pueblos. Mas Yo ya había hecho surgir otra – La Nueva Jerusalén – Mi doctrina pura que siempre tuvo sus seguidores. Hoy recordé Mi Verbo, a través de La Nueva Revelación Viva que vino a clarificar los ojos de toda la humanidad, trayéndole Mi luz. Y habrá dos: la Nueva Jerusalén terrenal y la Nueva Jerusalén celestial.

Los Cielos contemplarán Mi gran obra y Mi poder y se alegrarán Conmigo.

Mas Mi aposento predilecto, pues allí habito, es la Nueva Jerusalén celestial, aposento y refugio del gran Rey, por eternidades sin fin.

Nazaret es verde. Otrora allí crecí como hombre a los ojos de todos los otros hombres (Lucas 2:51-52). Tuve una familia querida y algunos amigos. Mi Padre y vuestro Padre Me vigilaba, pues como hombre estaba sujeto a las mismas pasiones que vosotros. El Padre Me enseñaba y Yo hice siempre Su voluntad.

Entonces, Mi Padre Me dijo: Tu vida es muerte y resurrección. Yo oí las palabras del Padre y las anuncié a Mis amigos: ’Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí, aunque este muerto vivirá.’ (Juan 11:25)

También el Padre Me dijo: Vendrás en un segundo tiempo. Yo quise que el mundo supiese, por eso Mis ángeles confirmaron las palabras del Padre, cuando subí junto de Él, pues había terminado Mi primer tiempo: ’Ese Jesus (Salvador), que de entre vosotros fue recibido encima en el cielo, ha de venir, así como para el cielo le vistes ir.’ (Hechos 1:11) Este segundo tiempo, anunciado por Mis ángeles, es conocido por todos Mis elegidos y está bien cercano a vosotros.

Amé Nazaret, lugar en el que crecí, más el mismo lugar no existe más. En breve tomaré posesión de la nueva Nazaret y allí Me juntaré con Mi familia de muchos, pues la nueva Tierra que voy a crear será verdosa y limpia y el primero Cielo será glorioso (Apocalipsis 21:1). Allí pasaré mucho tiempo, contemplando Mi nueva Creación que en breve surgirá. Nazaret será para Mim otro aposento en que consolaré Mi pueblo y el habitará seguro en Mi compañía; pues allí el lobo y el cordero habitarán juntos y el león comerá paja como el buey. En esa nueva Tierra, la Nazaret eterna, no se hará daño alguno, pues es el lugar de Mi santidad (Isaías 11:6-9).”

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