– XXIII –

Este es el segundo capítulo en el conteo decreciente de las revelaciones del Senhor; pues faltan veinte y dos capítulos para completar las veinte y cuatro revelaciones que el Padre nos quiere transmitir, anunciando los acontecimientos futuros a los que El llama “grapas”, los cuales fijarán cada profecía en su capítulo.

En una visión el siervo profeta observa el globo terrestre. En el centro del globo (en la línea del Ecuador) estaban dos hombres, distanciados entre sí por veinte y cuatro espacios marcados en el suelo con líneas pintadas de color gris.

El hombre de la derecha tiene sobre su cabeza una corona de oro, coronada por una cruz; el hombre de la izquierda tiene también una corona de oro, esta adornada alrededor con veinte y ocho picos.

En cierta altura, estos dos hombres comienzan a caminar en dirección uno del otro, recorriendo cada uno de ellos los doce espacios que los separaba; cuando terminan de recorrerlos, al revés de quedar frente a frente, surgen en el suelo cuatro espacios más, distanciándolos nuevamente; en ese momento los dos hombres se paran.

Un ángel venido del Cielo trae en su mano derecha una gran espada, solo con uno de los bordes afilado; este ángel extiende la espada en dirección del espacio que separa los dos hombres y cada uno de ellos avanza solamente una línea que está marcada en el suelo, quedando ahora solamente dos espacios a separarlos. Los dos hombres se paran nuevamente uno enfrente del otro, como se estuviesen petrificados.

Esta visión fue dada cuando de la reunión de los países que hacen parte de la OTAN, realizada en Lisboa, el 19 y 20 de Noviembre de 2010. Son actualmente 28 países que hacen parte de esta organización, identificada por los veinte y ocho picos existentes en la corona del hombre de la izquierda. Estos son los veinte y ocho países, por orden alfabética: Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Islandia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania y Turquía.

Complementando esta primera revelación, el Señor dio al profeta otra visión, en la cual se veían once rayas grises pintados en el suelo, como si fuese un paso de peatones. Sobre la décimo primera raya, y sin tocar en el mismo, había una lengua de fuego roja, suspendida en el aire.

En el final de esta secuencia de rayas existía un espacio que supuestamente seria la décimo segunda raya, mas no había ninguna marca pintada en el suelo. Este espacio no podía ser tocado por nadie.

Tras el espacio referido, surgió a la derecha una nueva marcación de once rayas, también pintados en el suelo del mismo color gris y de la misma forma que anteriormente; también aquí existía otra lengua de fuego roja, flotando sobre el décimo segundo espacio que no podía ser tocado por nadie, más este espacio tiene algo nuevo: en el está un hierro de dos metros con un metro enterrado en la tierra y otro metro encima de la tierra. Este hierro está incandescente. En la punta del hierro comienza a subir un rayo de fuego (parecía un rayo láser) que se pierde de vista en lo Alto. Este rayo tiene dos tipos de fuego; un fuego es rojo, y otro es blanco.

En cuanto el profeta contemplaba esta visión, oyó la voz del Señor decirle:

“Yo te presento esto. Yo, en ligación de profecía con otros países de origen del Señor.

Me falta a Mi los contactos de origen de Mis Casas.

Porque coméis el fuego de la carne y no el fuego de lo Alto.

Que es Mi contacto de origen contigo y de los otros países. Y Mis países Conmigo de origen contigo.

En breve será abierta la nueva profecía.

El hombre tecnológico va a activar su sistema, más Yo, el Señor, voy a desactivar el sistema del hombre.

Te voy a mostrar el fuego de la puerta”

En seguida el profeta ve un planisferio, como se lo estuviese viendo del Espacio, observando las naciones y las ciudades con sus construcciones; vio también los océanos y las muchas islas. En ese momento surgió del Cielo una línea de fuego; esta línea de fuego comenzó a enrolarse formando un tubo con diámetro de dos palmos.

El tubo de fuego se alargó al tamaño de toda la Tierra y comenzó a girar sobre si mismo. Conforme el fuego avanzaba sobre la Tierra, todas las construcciones del hombre son cortadas, como si una sierra estuviese siendo pasada horizontalmente en todo el planeta. Cuando las construcciones eran cortadas, todo se derrumbaba hasta los cimientos. Mas cuando pasaba por algún lugar o habitación que no debía ser cortada, porque pertenecía a siervos del Señor, este tubo formaba un círculo alrededor de las casas y no les causaba cualquier daño.

Después de recorrer la tierra, el tubo de fuego entro en el mar y comenzó también a movimentar las aguas a su paso, pareciendo un rodillo de limpieza. Conforme avanzaba, dejaba tras de si un rastro de puntos de fuego, que se mantenían ardiendo continuamente. Visto desde arriba (esta era la posición en que el profeta observaba todo), el mar se encontraba todo cubierto con estos puntos de fuego, formando un cuadro magnífico.

El profeta continuó a ver este tubo de fuego rodando sobre sí mismo, hasta desaparecer en el infinito, como si estuviese también limpiando el Cielo.

En su reunión habitual, el profeta y el “escriba” oraron al Señor, pidiéndole discernimiento para el significado de los dos palmos de diámetro del tubo de fuego, pues entendemos que esta medida debe corresponder a dos tiempos.

Nuestro Padre oyó nuestra oración y envió Su ángel, para a través de él confirmar este discernimiento.

En la altura de nuestra reunión se encontraba sobre la mesa de trabajo dos hojas, estando escritas las revelaciones dadas por el Señor; un ángel se aproximó a la mesa, trayendo un sello y un bolígrafo. Llegando a la mesa, selló cada una de las hojas con ese sello y con el bolígrafo firmo sobre el sello. Su firma fue hecha horizontalmente sobre el sello, sobrepasando las líneas del mismo. (Ver figura 6)

 Esta fue la firma puesta sobre los dos sellos: Emanuel, cuyo significado es Dios con nosotros

Figura 6

Pasamos al discernimiento de las diversas revelaciones de este capítulo:

La primera revelación nos muestra la aproximación de los diversos estados que hacen parte de los veinte y ocho países de la OTAN (estos países corresponden a la corona de oro, que está en la cabeza del jefe político y tiene 28 picos alrededor) y de la Iglesia Católica Romana, cuyo jefe ostenta una corona coronada por una cruz (idéntica a la tiara usada por los papas, que también es coronada con una cruz).

La interpretación arriba, respecto a las 28 naciones, puede también corresponder a la Unión Europea; más como en el año en que recibimos estas revelaciones (2010), la Unión solo tenía 15 países, no ligamos la profecía a la misma. No en tanto, en esta revisión (2015), la Unión Europea ya tiene 28 países agregados, pudiendo el Señor estar a referirse a la misma y no a la OTAN.

Esta aproximación va a darse en el trascurso de doce etapas, pues cada uno de estos jefes dará pasos de aproximación. Durante ese tiempo iremos a observar tentativas para aproximar estos dos poderes (político y religioso), para que, de esa forma, como otrora, poder manipular a los pueblos.

Cuando los dos jefes (representando los dos poderes – político y religioso) juzgan haber alcanzado sus objetivos, el Señor por Su poder hace con que sus planos sean frustrados, obligándolos a continuar sus tentativas de acuerdos mutuos. El Señor retarda este acuerdo político/religioso, haciendo surgir cuatro espacios más.

Tras el surgimiento de estos cuatro espacios, correspondiendo a dos espacios para cada personaje, cada jefe solo consigue avanzar un espacio, pues el ángel del Señor con su espada desenvainada apunta en la dirección del espacio vacío, haciendo parar el movimiento de los dos jefes. Este cuadro profético muestra que los hombres nunca conseguirán el entendimiento entre las naciones, si no pidieren al Creador que los oriente en ese sentido. Mas eso nunca acontecerá, pues el orgullo humano es muy grande y solamente a través del poder de Dios, subyugando ese orgullo, es que la paz vendrá a la Tierra.

La Escritura define este tiempo de orgullo humano e incredulidad: “… el dia del Señor vendrá como el ladrón de noche; pues, cuando dijeren: Hay paz y seguridad; entonces les sobrevendrá repentina destrucción, como los dolores de parto de aquella que está embarazada; y de modo ninguno escaparán.” (I Tesalonicenses 5:2-3)

 En otra revelación del Señor, vemos un cuadro profético mostrando once rayas sobre la tierra seguida de un espacio cubierto por una lengua de fuego rojo. La primera secuencia de once rayas (11 períodos) seguida de un espacio cubierto por el fuego rojo comenzando en la posición izquierda. Cuando estuviere terminando ese tiempo (sobre el espacio que nadie puede tocar, el 12.º) una lengua de fuego rojo venida del Cielo está presente, mostrando que el poder de Dios será manifiesto de forma poderosa en esa altura.

Cuando finalice este período de tiempo, surgen de nuevo once rayas colocadas a la derecha; estas rayas son seguidos de un espacio vacío que nadie puede tocar. En este nuevo cuadro profético el Señor está mostrando que en este segundo tiempo Él va a interferir en la Tierra con mucho poder y Su gloria será manifiesta, subyugando la orgullosa humanidad, por Su fuerza. Nunca olvidemos que cuando el Señor muestra a la “izquierda”, normalmente está Refiriéndose a cosas relacionadas con el mundo material y cuando muestra la “derecha”, está a Refiriéndose a cosas espirituales.

Como en la anterior, también aquí la lengua de fuego roja está sobre el espacio que corresponde al décimo segundo tiempo, que es el último en la marcación definida por el Señor.

Después surge algo que nos demuestra proféticamente la transición para el Nuevo Tiempo – el hierro con longitud de dos metros, que aumenta en altura hasta perderse de vista, transformándose en un rayo de luz que penetra en el Cielo.

Según nuestra interpretación, este segundo cuadro profético tiene el mismo significado que el anterior. Entendemos que es dado al hombre un determinado período de tiempo para que el demuestre su fuerza y pasado ese período de tiempo, el hombre verá muchas manifestaciones del poder de Dios, subyugando su orgullo.

De la punta del hierro que está encima de la tierra, sube una línea con dos tipos de fuego: uno rojo y el otro blanco; esta línea de fuego penetra en el Cielo.

Este cuadro extraordinario nos muestra el futuro prometedor para la Tierra, pues creemos que después de este tiempo de sufrimiento, surgirá el Dia del Señor, como es dicho en la Escritura: “… Pertúrbense todos los moradores de la tierra, porque el día del Señor viene, está cerca; día de tinieblas y de tristeza; día de nubes y de tinieblas espesas, como el alba se esparce por los montes (…) Delante de él un fuego consume, y detrás de él una llama abrasa; la tierra delante de el es como el jardín del Edén, más detrás de él un desolado desierto; si, nada le escapará.” (Joel 2:1-3)

Sobre este tiempo prometedor para toda la humanidad, vamos citar de El Gran Evangelio de Juan, un diálogo entre Jesus y Zaqueo (Lucas 19:1-10), cuyo hijo El había libertado. Es dicho por el Señor, profetizando este tiempo – distante para aquellos que oyeron las palabras del Maestro en aquella altura, mas muy próximo, para nuestra generación que vive estos acontecimientos finales:

“Determiné para este mundo una cierta medida, tanto en el Bien y en la Verdad, como en el mal y la mentira. Cuando la criatura tuviere alcanzado la medida del Bien, a través del cielo, cesan las tentaciones, pasando ella paso a paso al perfeccionamiento de la vida, hasta el infinito, dentro de la Luz de los Cielos.

Habiendo el maligno completado su medida, las advertencias se agotan; a partir de ahí se profundiza más y más en la noche densa y en el juicio ígneo (en el fuego) de su existencia sin vida, no recibiendo de Mi mayor consideración que una piedra en la cual no se percibe vida, sino el juicio y el eterno imperativo de Mi voluntad, que los antiguos denominaban la Ira de Dios.

¿Cuánto tiempo necesita una piedra dura hasta que sea ablandada para un suelo, infructuoso por largo plazo? Es una pregunta que ni un ángel más perfecto y en posesión de la luz celeste más sublime podrá responder; pues eso solo sabe el Padre, como Yo, en El.

 Cuando muchas personas se encuentran en la medida plena de su maldad, el tiempo de su acción impune es abreviado por causa de los pocos buenos y escogidos, de suerte a ser tragadas por la propia condenación y muerte, como aconteció en tiempos de Noé, Abraham, Lot, Josué y aún se repetirá.

El inicio será asistido por los judíos, y posteriormente en otros reinos con sus soberanos y pueblos; tras dos mil años incompletos vendrá el mayor juicio general, para salvación de los buenos y la perdición de los grandes egoístas. “(El Gran Evangelio de Juan – IX – 30:1-5)

Esta explicación del Señor debe bastar para entender la proximidad de Su segunda venida, como fue dicho: “… tras dos mil años incompletos vendrá el mayor juicio general …”. Jesus habló estas palabras cuando tenía entre 30 y 33 años de edad.

  Pasamos al análisis de las palabras transmitidas por el Señor al profeta: Yo te presento esto. Yo, en ligación de profecía con otros países de origen del Señor.” En estas palabras el Señor nos dice que estas mismas revelaciones también están siendo transmitidas a otros profetas en toda la Tierra, pues el Señor tiene en todo lugar siervos fieles, y nunca dejará de avisar a Su pueblo. (Amós 3:7)

Porque son pocos, esos siervos fieles, el Señor dice con dolor: Me faltan los contactos de origen de Mis Casas.”

Continua el Señor a manifestar Su tristeza, ahora por la infidelidad de Sus siervos, más amigos de los deleites del mundo, que de buscar la faz de su Maestro y Señor, para Pedirle consejo. Son estas las palabras usadas por nuestro Padre, demostrando Su tristeza: Porque coméis el fuego de la carne y no el fuego de lo Alto. Que es Mi contacto de origen contigo y de los otros países. Y los países Conmigo de origen contigo.”

El Padre anuncia algo nuevo para ser transmitido a Sus siervos: En breve será abierta la nueva profecía.”

Estas palabras siguen otro aviso transmitido por el Señor, en que Él dice: Brevemente enviaré una revelación nueva a todo el mundo.” (Ver capítulo IX)

A continuación, el Señor prosigue, confirmando lo que fue dicho por el profeta Daniel sobre la multiplicación de la ciencia en los últimos tiempos (Daniel 12:1,4). Dice el Señor: El hombre tecnológico va a activar el sistema. Mas Yo, el Señor, voy a desactivar el sistema del hombre.”

Aún es dicho por el Señor al profeta: “Te Voy a mostrar el fuego de la puerta.” Este fuego del que el Señor está hablando es descrito en la visión siguiente. En esta revelación los acontecimientos que han de venir son comparados espiritualmente a una puerta, que dará acceso a un Nuevo Templo y a una Nueva Era de paz y concordia entre los hombres, en la compañía de los ángeles y del propio Señor. Mas antes, la apostasía estará en auge y la fe será diminuta. Estos dos acontecimientos ya son la experiencia de la humanidad en los días actuales. (Lucas 18:8; II Tesalonicenses 2:3)

Comprendemos mejor esta realidad, a través de un texto extraído de la obra ya citada. Dice el Señor: “Al respecto de la fe de las criaturas, en un futuro lejano, cuando el Hijo del hombre volviere por la manera tantas veces demostrada, os digo que la encontrará más reducida de lo que ahora. En tales épocas, ellas habrán sido adelantado por investigaciones y cálculos incesantes en las vastas ramas del árbol del conocimiento, realizando cosas extraordinarias por el uso de las fuerzas ocultas de la Naturaleza, afirmando: Ved, aquí está Dios. ¡No hay otro! La fe de tales personas será tanta, como ninguna, de suerte que Yo, en la próxima Venida, no encontraré fe.

Por otra parte, bastante grande, se encontrará en la peor superstición, mucho más absurda que actualmente todas las doctrinas del paganismo (…) más los hijos del mundo, bien equipados con todas las ciencias y artes, oprimirán la superstición, a fuerza, llevando los poderosos a grandes vergüenzas.

Por los científicos y artistas de todos los matices, el pueblo, por tanto, tiempo oprimido por la ignorancia, percibirá haber sido engañados por la codicia, sed de fama y consuelo por parte de los dirigentes. Y cuando Yo venga, también no encontraré fe entre ellos.

(…) Solamente en el Fin, toda la superstición será barrida de la Tierra con las armas de la ciencia y del arte, sin que alguien sea abalado en su libre albedrio. Con esto surgirá una época de completa ausencia de fe, por tanto, de corta duración.

Solo entonces bendeciré el antiguo árbol del conocimiento, por el cual el árbol de la Vida volverá a la fuerza anterior, habiendo apenas un Pastor y un rebaño.

Quien lo entienda, sabrá porque hice aquella pregunta. Fe como la actual (en el tiempo del ministerio terrenal de Jesus), por cierto, no encontrareis, más otra. En que consiste, no podéis imaginar; sin embargo, ¡será como predije!” (El Gran Evangelio de Juan – IX – 89:1,2,7-9)

Ahora todo nuestro planeta este bajo de esta purificación, podemos también aplicar este cuadro profético a la Tierra en el sentido espiritual. El Señor está mostrando que esta tierra representa la religión interna, o más espiritual, pues sus seguidores conocen las verdades del Verbo; estos irán a pasar por duras pruebas y test a su fe, siendo salvados solamente aquellos que se mantuvieren en la presencia del Señor en este tiempo (el tubo de fuego no toca ni damnifica las casas de los siervos del Señor). Dice el Evangelio: “Así será en la consumación de los siglos: vendrán los ángeles, y separarán a los malos de entre los justos.” (Mateo 13:49)

 Este tubo de fuego purificador continua su recorrido y entra en el mar, que representa la religión externa, basada en los ritos y ceremonias y destituido del conocimiento profundo de la Palabra. El tubo incandescente mueve las aguas con gran turbulencia, y tras su paso deja un rastro de millares de puntos de fuego que no se apagan. Este cuadro profético nos muestra la Misericordia y el Amor de Dios para con las vidas que se encuentran en gran ignorancia espiritual; pues a través de las señales que brevemente serán vistas en la Tierra, muchas personas van a arrepentirse verdaderamente, siendo salvas por el Señor Jesus (los puntos de fuego sobre el mar, que no se apagan).

El Evangelio atestigua esta verdad eterna, cuando registra las palabras de Jesus: “… En verdad os digo que los publicanos y las meretrices entran delante de vosotros en el reino de Dios.” (Mateo 21:31)

El tubo de fuego purificador, tras terminar su obra sobre la tierra y el mar, penetra en los cielos hasta desaparecer. Este cuadro es descrito en la Escritura de la siguiente forma: “Por lo que hare estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, por causa del furor del Señor de los Ejércitos.” (Isaías 13:13)

Antes de cerrar este capítulo, pedimos al Señor, para explicarnos el significado del sello con el cual el ángel selló las dos hojas; también preguntamos la razón porque el ángel se identificó con el Nombre de Emanuel, y el motivo que lo llevó a firmar horizontalmente sobre los dos sellos.

Nos Fue dicho por nuestro querido Padre:

“Aquí termina el tiempo de las revelaciones proféticas.

 Dice Mi puño que sella el comienzo de una nueva profecía de Mi Venida y de Mi Reino.

En breve os juntaré para este último trabajo; para que el mundo quede con Mi sello y la indicación es la subida de Mi pueblo, y Mi firma pertenece a Mi pueblo.”

Estas palabras del Padre son de gran aliento para nosotros, Sus siervos, más por otro lado, son terribles para todos aquellos que aman demasiado este mundo con sus vanidades. Mucha cosa desagradable ya aconteció a la humanidad y a nuestro planeta; más nosotros creemos que los próximos años irán a ser marcantes. Es hora de decisión para todos, creyentes e incrédulos, ricos y pobres. Dice la Escritura sobre este gran Dia del Señor: “¡Multitudes, multitudes en el valle de la decisión! Porque el día del Señor está cerca, en el valle de la decisión.” (Joel 3:14)

Analicemos estas palabras del Señor: Aquí termina el tiempo de las revelaciones proféticas.” Entendemos que la obra que nos fue entregada por el Señor, en los moldes actuales, está terminando. Este entendimiento proviene de las palabras del Señor: Dice Mi puño que sella el comienzo de una nueva profecía de Mi Venida y de Mi Reino.”

En breve os juntaré para este último trabajo…”. El Señor va a convocar a los dos siervos (profeta y “escriba”) para esta nueva tarea.

Como testimonio para el mundo quedará esta humilde obra, hecha por dos siervos sin gran conocimiento literario; deseando solamente hacer la voluntad del Padre, pues saben que el siempre lleva Su voluntad adelante usando vasijas sin prestigio a los ojos del mundo, pues El no escoge al capacitado, más capacita al escogido: “Mas Dios escogió las cosas locas de este mundo para confundir las sabias; y Dios escogió las cosas débiles de este mundo para confundir a las fuertes.” (I Coríntios 1:27)

Cuando la iglesia fiel del Señor fuere arrebatada, dejará en ese gran día el mayor testimonio para toda la humanidad (I Tesalonicenses 4:17). ¡Esa será la gran señal!

Las últimas palabras de nuestro querido Padre, confirman este entendimiento: “… porque el mundo quedará con Mi sello y la indicación es la subida de Mi pueblo, y Mi firma pertenece a Mi pueblo.”

Realmente el primer arrebatamiento de la iglesia de Jesus causará gran impacto en la Tierra y muchos irán a volverse para el Señor en esa altura; particularmente aquellos que hasta ese momento vivían una vida espiritual vacía de poder de Dios. En ese momento gran parte de la humanidad llegará a la gran conclusión: Nada en este mundo nos irá atraer más, pues Dios es verdadero y recompensa aquellos que Le son fieles. La Escritura atestigua esta verdad: “Entonces veréis otra vez la diferencia entre el justo y el impío; entre el que sirve a Dios, y el que no le sirve.” (Malaquías 3:18)

 Nuestro Padre termina este capítulo, recordando que Sus próximas revelaciones harán parte ya de una nueva profecía.

Dice el Señor: En breve será abierta la nueva profecía.”

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