– XXI –

Comenzamos con el dictado que el Señor reveló al profeta.

“Cuando Yo viniere en aquel día, poblare por un tiempo toda la tierra y estableceré una Nueva Gracia y será grande la alegría en la tierra. Todos los habitantes vivirán con igual derecho, porque les daré un corazón humilde y nada les faltará; porque una sola nación vivirá en la Nueva Tierra. Y habrá algunos gobernantes en varios lugares, trabajando con un solo corazón.

Y antes de llegar ese tiempo, iré a comenzar a quitar todo aquello que no va a servir en este Nuevo Templo, en esta Nueva Tierra.

Voy a dar una nueva sabiduría a un nuevo pueblo, para trabajar en la Nueva Tierra. Daré abundancia en la tierra, en los ríos y en los mares, y toda la mano de obra para que el hombre trabaje.

Mi iglesia está sufriendo los últimos tiempos de este mundo que ya está cansado por la contaminación de la corrupción. El hombre está caminando en la tierra como el topo que anda bajo el suelo. Los alimentos de la tierra son amargos, más mismo así, el hombre no quiere Mi alimento.

Maldito es el hombre que quiere con su sabiduría alcanzar todo aquello que a Mí me pertenece y está encima de su mundo. Ellos no saben que están dictando Mi aproximación a la Tierra.

Oh catedral terrena que estás entre tus hijas, Yo te daré en ese día: Hoy es el último día que habitas en esta tierra, porque una Nueva Tierra nacerá, y está llegando; y tú no tienes derecho de haceros parte Conmigo. Entonces, en ese día, Yo te derribare junto con tus hijas.

¡Ay si la tierra tuviese poder para subir hasta la cima del mundo, para traer de allí cosa buena! Para tener una vida nueva por la mano del hombre. Mas la cima del mundo no liga en nada con la tierra, por causa de grandes confrontaciones. Mas hay un misterio que brevemente será manifestado, y hasta los astros se descolocarán en ese día. Entonces los días y las noches pasarán a ser diferentes.

Cuando viniere la nueva Sabiduría la tierra, será ese el día en que toda la lengua se comprenderá y se manifestará la paz y todo vivirá.

Al mundo fueron entregados materiales para trabajar en humildad, por ello, los hombres construirán coronas para los reyes y se olvidarán de la Corona de la Cruz. Mas en breve vendré con otra Corona y juzgare a todos los reyes de las manos de los artesanos de la tierra.

He aquí que ya se ve un nuevo Sol lleno de resplandor y calor.

He aquí que los ángeles se preparan para descender de los cielos.

He aquí que un gran relámpago viene con los ángeles y toda la tierra será purificada.

He aquí que ya se movimentan los cielos.

Preparate, oh casa que te ocultas de Mí, más nunca encontraste lugar para te ocultares de Mi. Preparate para que te encuentres Conmigo.

Cierto día un pequeño miraba el firmamento en la hora de la noche, y quería contar todas las estrellas. Y un hombre sabio pasó junto al pequeño y le dice: Para mi es imposible contar las estrellas, cuanto más para ti.

Se fueron ahora, cada cual para su lugar.

En el día siguiente era tiempo de día, y el mismo pequeño miraba para la tierra. El mismo hombre sabio le apareció y preguntó: ¿Porque miras para la tierra con un fuerte mirar? El pequeño respondió: Un hombre morirá y otro resucitará. Entonces el sabio le dice: No entiendo. Y el pequeño les dice: Esta tierra en breve morirá y una nueva tierra resucitará. El hombre sabio volvió a decir: No entiendo. El pequeño le dice: Es igual a esta Tierra, y yo seré igual a la nueva Tierra. Entonces el hombre sabio salió de la presencia del pequeño, atemorizado.

Hice Yo, Mi Espíritu, Su voluntad en Ti, oh Hijo del hombre, en el cual fuiste nacido por el gran poder del relámpago de la gran Luz que iluminó toda la Tierra, en el día de la gran profecía, como en el principio de la Creación del mundo.

Ya está hecho el día en que ha de venir el Hijo del hombre, y matará el hijo del diablo y todo lo que le pertenece, desde toda su generación y hasta los días de hoy.

Hasta los cielos y la tierra serán sacudidos en ese día, porque Mi Hijo Se está preparando para descender de los lugares de Mi Reino. Así se cumplirá la gran profecía del Alfa y del Omega, desde este día hasta el día del Omega.

Será por cierto que algunas mujeres darán a luz creación deformada y matarán a sus pequeños. Y una mujer hermosa está siendo preparada para el Hijo del hombre.”

Cuando el Señor dictó la frase: Hice Yo, Mi Espíritu, Su voluntad en Ti, oh Hijo del hombre …”, fue dada al profeta una visión:

El profeta ve descender del Cielo un Hombre todo vestido de blanco (creemos que sea el Señor Jesus). Su rosto es luminoso como el Sol. Cuando el Señor Jesus está pasando nuestra atmosfera, oyese una voz muy fuerte, como el eco de un trueno, diciendo: “Esta Voz (fueron pronunciadas más palabras, más el profeta no las entendió) fue entregada al Señor Jesus, el Hijo del hombre, para ser Su posesión.”

A continuación, relato de otra experiencia del profeta:

Cuando él se preparaba para coger la hoja de papel en que tenía escrito el dictado del Señor, constató que esta pesaba mucho, al punto de no poder moverla. Así, se sentó aguardando alguna explicación del Señor sobre lo que estaba aconteciendo. Pasado algún tiempo, el Señor habló con él, diciendo: “Esta es la justicia que Yo voy a colocar en este mundo. Ahora ve y coge la hoja y haz lo que tienes que hacer.”

Después el profeta cogió la hoja y todo transcurrió normalmente. Mas tarde, cuando el profeta se preparaba para encontrarse con el “escriba”, le fue dada otra visión del Señor: Vio un meteoro que circundaba el globo terrestre. Este meteoro proyectaba en su movimiento vertiginoso dos rayos luminosos – un rayo de color blanco y otro de color rojo. Ambos rayos se entrelazaban, formando um cordón con dos colores.

En su reunión habitual, los dos siervos preguntaron al Señor el significado de este meteoro. El Señor respondió:

“En aquel día, cuando Yo viniere a la Tierra y buscare mi pueblo, primeramente, iré a blanquear el Cielo. Porque encima del Cielo ya los cielos son blanqueados. Y de todo aquel que murió por amor a Mí, derramaré toda esa sangre – de aquellos que murieron por Amarme – y derramaré de esa sangre en la tierra. Para que, en aquel día, cuando viniere a la Nueva Tierra, sea hecho aquello que Yo quiero: El testimonio de la sangre de los justos.”

En cuanto el profeta oía estas palabras del Señor, tuvo una visión:

Vio un pastor guardando un rebaño de ovejas adultas.
El pasto en que se encontraban era amplio y no había cualquier tipo de vallado.

Surge un hombre que se dirige al pastor y le pregunta: “¿Quieres que mate estas ovejas que están en este lugar, o te mate a ti?”

El pastor respondió: Deja ir a las ovejas ahora y haz en mi la muerte.”

El otro hombre esgrime su espada (una espada curva, idéntica a las espadas usadas por los árabes – cimitarra) y hiere de muerte al pastor. Mas de su cuerpo herido no salió ninguna gota de sangre, ni tampoco su cuerpo cayó al suelo. En verdad, el cuerpo estaba muerto, más el pastor se mantenía de pie. Surge entonces una gran águila venida de las alturas; esta águila coge el cuerpo del pastor con sus garras y lo levanta de la tierra, desapareciendo con él en los aires.

Las ovejas, viendo su pastor desaparecer, huían y fueron a dar a un lugar con muchas casas. Cuando entraron en este lugar ven lobos que entran en las casas y matan sus habitantes. Se da entonces una lucha feroz entre los lobos y las ovejas; más ninguno salió vencedor. Al final de la lucha mueren todas las ovejas y todos los lobos. Con la muerte de los animales, muchas casas fueron salvadas de la voracidad de los lobos.

Ante esta visión, hicimos dos preguntas al Señor. La primera pregunta: ¿quién es este pastor que muere por las manos del hombre armado de la espada curva, que podrá ser un terrorista islámico? La segunda pregunta: ¿porque mueren todas las ovejas y todos los lobos al final de la lucha?

Nos fue dicho por el Señor:

“Así dice el Señor de los Ejércitos: Hay una hija en esta tierra que pertenece a una generación para más allá del tiempo y ha generado muchos corazones. Por tanto, Yo os digo, Mis siervos: ellos tienen una lengua no identificada con Mi amor; su lengua es una lengua engañosa. A pesar de todo eso, esa hija que no Me pertenece, Yo voy a dejar que se establezca en la tierra, y poblaré la vida del constructor que crio esa hija.

Tened cuidado. En cuanto este tiempo no es el tiempo llegado, estad con atención, porque solo Yo voy a hacer Mi obra.”

Después, fue dada al profeta otra visión:

En un extenso terreno son vistos dos lagos; cada lago tiene una mujer como dueña. Uno de los lagos tiene agua turbia y el otro tiene agua limpia.

Surge mucha gente enferma y sin fuerzas para caminar, apareciendo una multitud de moribundos. Estas personas se dirigen para los dos lagos. La mayoría de las personas enfermas entra en el lago de aguas limpias y cuando salen, están más enfermas de cuando entraron. Al revés, todas las personas enfermas que entraron en el lago de aguas turbias, salen de allí curadas.

La mujer que es dueña del lago de las aguas limpias fue a hacer guerra a la otra mujer y le pregunta: “¿Como fue esto posible? Muéstrame tu agua para ver si es tan limpia como la mía.”

Le responde la mujer que es dueña del lago de las aguas turbias: Ve para que creas.”

Cuando esta mujer fue verificar lo que aconteció y entró en el lago de las aguas turbias, estas se transformaron, tornándose más límpidas que las suyas. La mujer observó también que dentro de este lago surgieron millares de peces.

Entonces la mujer que era dueña del lago de aguas turbias dice a la otra: Haz también aparecer peces en tu agua.”

En aquella hora surgieron también peces en el lago de agua limpia; más todos ellos estaban muertos. La mujer que era dueña de este lago fue apedreada y murió.

Pasamos al discernimiento del largo dictado del Señor, que se inicia con una revelación maravillosa sobre el futuro de este planeta.

La Escritura anticipa el surgir de la creación de esta nueva Tierra, en dos profecías: “Porque he aquí que yo creo nuevos cielos y nueva tierra; y no habrá recuerdo de las cosas pasadas (…) El lobo y el cordero apacentarán juntos (…) Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra. Porque ya el primero cielo y la primera tierra pasaran …” (Isaías 65:17,25; Apocalipsis 21:1)

En el dictado, el Señor comienza por decir que la Nueva Tierra está ligada a una Nueva Gracia. Esta Nueva Gracia continúa siendo ofrendada a todos aquellos que aceptan el sacrificio de Jesus para su salvación, como dice la Escritura: “Porque por la gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no viene de vosotros; es don de Dios.” (Gálatas 2:8). No en tanto, mismo de poseer esta Gracia Divina de Salvación, el hombre continúa subyugado a toda suerte de infelicidades terrenas. Mas la Nueva Gracia de que nos habla el Señor está ligada a una nueva Tierra; no más sujeta a toda suerte de imperfecciones morales y físicas, más reservada a la felicidad plena.

Por el pecado de Adán y Eva, Dios castigó la humanidad e inclinó en ese mismo castigo toda la Tierra. Dice Dios a Adán: “… maldita es la tierra por causa de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos también te producirá …” (Génesis 3:17-18)

 Después de gran tribulación para la humanidad, surgirá la Nueva Tierra anunciada por el Señor: “… los habitantes vivirán de igual derecho (…) y nada les faltará; porque una sola nación vivirá en la Nueva Tierra. Y habrá algunos gobernantes en varios lugares, trabajando con un solo corazón.”

La justicia va a imperar en este nuevo tiempo; habrá un solo pueblo con varios gobernantes dispersos por todo el globo. Entendemos que este único pueblo con varios gobernantes nos habla de la unión entre las naciones. A lo largo de los siglos el hombre ha intentado aglutinar los pueblos debajo de una sola bandera, más nunca lo consiguió ni lo conseguirá. Solamente Jesus podrá traer a la humanidad esta realidad, porque solo Jesus es Señor y Rey de reyes y con El estarán también Sus servidores: “…porque es el Señor de Señores y Rey de reyes; vencerá a los que están con él, llamados, y electos, y fieles.” (Apocalipsis 17:14)

En el dictado el Señor alerta para el período que precede a la bienaventuranza de la Nueva Tierra: “… antes de llegar ese tiempo, iré a comenzar a quitar todo aquello que no va a servir en este Nuevo Templo, en esta Nueva Terra.” La limpieza de que el Señor habla será efectuada primeramente a través de La Nueva Revelación Viva, proclamada por un pueblo anónimo y sin sectarismo religioso. Hoy este pueblo, usando los medios de divulgación a su alcance, prepara el corazón de la humanidad, llevándola a ansiar una Nueva Tierra y tener deseo de adorar a Dios en espíritu y en verdad, levantando así un “Nuevo Templo”. Esta tarea recayó en otro tiempo a Juan Bautista que alertaba al pueblo para el arrepentimiento, antes que apareciese el Mesías. Dice la Escritura: “Arrepentíos, porque es llegado el reino de los cielos (…) Preparad el camino del Señor, enderezad sus veredas.” (Mateo 3:2-3)

La Paz y la Justicia, que son el Reino de los Cielos, fueron proclamadas después por el Hijo del hombre, Jesucristo el Señor, a través de Su doctrina pura, haciendo descender hasta nosotros La Nueva Jerusalén’. Este Reino de los Cielos ya debía ser visible hoy, entre la humanidad; más los hombres prefieren continuar el camino de la corrupción y de la maldad, olvidando la doctrina del Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismos (Mateo 22:36-40); estos dos mandamientos del Amor son la piedra angular del Reino Celeste.

El Señor sabe que, entre millones de despreciadores de Su doctrina, existen millares que ansían un Nuevo Templo, en una Nueva Tierra y también un Nuevo Templo, edificado en el espíritu y por el Espíritu. Esa es la razón por la cual el Padre está a preparar Sus mensajeros: Voy a dar una nueva Sabiduría a un nuevo pueblo, para que trabajen en la Nueva Tierra.”

Ante la angustia de la humanidad, ¿cuál será la Buena Nueva (o Evangelio) que estos mensajeros proclamarán a sus semejantes?

 Será un mensaje alentador anunciado a todos, llevándolos a desear vivir en la Nueva Tierra de la Promesa. Dice el Señor: Daré abundancia en la tierra, en los ríos y en los mares, y toda la mano de obra para que el hombre trabaje.” Parafraseando estas palabras: “En lugar del hambre que lleva a la muerte de millones de personas, habrá abundancia de alimento; en lugar de desempleo y ociosidad, llevando también millones a la desesperanza, habrá trabajo para todos. La dignidad será posesión del nuevo hombre. Como en el principio de la Creación, él va a poder quitar de la tierra su sustento y grandes serán sus alegrías en la presencia del Creador que será Señor reconocido por toda la humanidad.”

El Padre muestra también los días actuales de Su iglesia y de la humanidad: Mi iglesia está sufriendo los últimos tiempos de este mundo que ya está cansado por la contaminación de la corrupción.” Ante la infelicidad general, nos compete, como conocedores de las revelaciones del Padre, interceder para que estos días sean abreviados y muchos acepten La Nueva Revelación Viva del Señor.

Ya en el tiempo del profeta Isaías, Dios se lamentaba, porque en medio de Su pueblo no había justicia. El profeta dice: “Porque el juicio quedó atrás, y la justicia está lejos; porque la verdad anda tropezando por las calles, y la equidad no puede entrar. Si, la verdad desfallece, y quien se desvía del mal arriesgase a ser despojado; y el Señor lo vio, y pareció mal a sus ojos que no hubiese justicia. Y vio que nadie había, y se maravilló de que no hubiese un intercesor …” (Isaías 59:14-16)

Seamos nosotros esos intercesores, pues la humanidad está ciega por el pecado y por el materialismo, rechazando lo que es espiritual. Dice el Señor en este dictado:El hombre está caminando en la tierra como el topo que anda bajo el suelo. Los alimentos de la tierra son amargos, más mismo así, el hombre no quiere Mi alimento.”

Nunca los gobernantes conseguirán traer a sus pueblos un bienestar definitivo. Gastan millones creando estructuras que proporcionen orden, estabilidad y justicia; más la realidad es bien diferente. La mayor parte de esos millones es gastada en proyectos megalómanos, para beneficio propio de los gobernantes y sus acólitos, y en armas para luchar entre sí.

La ciencia, al revés de ser encaminada totalmente para beneficio del hombre, parte de ella es orientada para la fabricación de armas y otra, para proyectos sin beneficio para la humanidad. Alguna de esa ciencia procura desvelar, fuera de la esfera terrestre, otros lugares del Universo, a los cuales el Señor no permitirá que el hombre llegue.

El Señor desenmascara este hombre, pretensioso y pretendidamente sabio, que desea ir más allá del Orden Divino: Maldito es el hombre que quiere con su sabiduría alcanzar todo aquello que a Mí me pertenece y está encima de su mundo.”

Mas la intención del hombre de hoy, malvada a los ojos de Dios, puede compararse a lo acontecido hace milenios; cuando la humanidad que en esa altura hablaba la misma lengua deseó levantar una torre para alcanzar los cielos (Génesis 11:1-8). Este monumento llamado “torre de Babel”, en nuestros días se llama “ciencia” y desea alcanzar el mismo fin: traspasar los límites impuestos por el Creador. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, habla sobre la supuesta ciencia y los pretendidos sabios: “Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios; pues está escrito: El atrapa los sabios en su propia astucia.” (I Coríntios 3:19)

El deseo desenfrenado del hombre en pasar del límite del Orden Divino, llevará a Dios a frustrar sus planes científicos. El hombre desconoce que, en su busca desenfrenada por saber más, está apresando su juicio, como es dicho: Ellos no saben que están dictando Mi aproximación a la Tierra.”

Antes de volver al campo de la ciencia, el Señor nos muestra el ambiente religioso a lo largo de los tiempos, culminando en la sofisticación de hoy. Lo que está profetizado en el libro de la Revelación sobre la destrucción de La Gran Babilonia (Apocalipsis 18:1-3 …) nos es mostrado por el Señor en este dictado: Oh catedral terrena que estás entre tus hijas, Yo te diré en ese día: Hoy es el último día que habitas en esta tierra, porque una Nueva Tierra nacerá, y está llegando; y tú no tienes derecho de hacer parte Conmigo. Entonces, en ese día, Yo te derribaré junto con tus hijas.”

 Las muchas iglesias (hijas) que tuvieron su matriz en La Gran Babilonia serán destruidas por el Señor, conforme es afirmado por la Escritura: “Porque verdaderos y justos son sus juicios, pues juzgo a la gran prostituta (La Gran Babilonia), que había corrompido la tierra con su prostitución, y de las manos de ella vengó la sangre de sus siervos (…) y el humo de ella sube para siempre.” (Apocalipsis 19:2-3)

El Señor habla del deseo que los hombres de ciencia tienen de escrutar el Cosmos y Él les faculta algunas incursiones; más estos pretendidos científicos desconocen que el propio Universo está en gran lucha, aguardando también la manifestación de este Nuevo Tiempo. Es dicho por el Señor: “¡Ay si la tierra tuviese poder para subir hasta el tope del mundo, para traer de allí cosa buena! Para tener una vida nueva por la mano del hombre. Mas el tope del mundo no liga en nada con la tierra, por causa de grandes confrontaciones.”

En revelaciones anteriores nos ha sido mostrado que en breve será revelado algo venido de otros lugares del Universo. El que será, no sabemos. Esta realidad futura es nuevamente mencionada por el Señor: Mas hay un misterio que brevemente será manifestado, y hasta los astros se descolocarán en ese día. Entonces, los días y las noches pasarán a ser diferentes.” Habrá grandes alteraciones cósmicas, lo que fue también profetizado por Jesus en su ministerio terrenal: “Y, luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán abaladas.” (Mateo 24:29)

En la Nueva Tierra todo será restaurado al estado original. El tiempo del Paraíso perdido será nuevamente una realidad, no solo físicamente, mas también espiritualmente. Habrá un intercambio perfecto entre el Cielo y la Tierra, y las criaturas se entenderán sin haber barreras lingüísticas o culturales. Dice el Señor: Cuando viniere la nueva sabiduría a la tierra, será ese el día en que toda la lengua se comprenderá y se manifestará la paz y todo vivirá.”

Sobre este tiempo, fueron revelados al profeta Jakob Lorber por menores que hallamos por bien citar:

“Serán pocos los supervivientes, sin embargo, de temperamento justo y fiel. Habitarán una Tierra renovada, y vosotros (los bienaventurados que ya están en la compañía del Padre), inclusive muchos otros, posteriormente inspirados en Mi Nombre, seréis sus adoctrinadores y guias. Solo entonces Mi Reino estará fijado en esta Tierra y las criaturas del Sol estarán en unión equivalente con Mis hijos, progresando en el amor de Mi prole real.

Guardad este secreto que acabo de deciros; no adelantaría a alguien tener noción de esto en esta época (en el tiempo del ministerio de Jesus, cerca del año 30/33 DC). En el justo tiempo transmitiré tales hechos a los hombres, capaces de soportar nociones tan profundas.” (El Gran Evangelio de Juan – VI – 207:10-11)

 Volviendo a nuestro viejo mundo, el Señor recuerda que nos dio todas las herramientas para poder tener una vida feliz. Mas esas herramientas fueron rechazadas por el hombre, que forjo para si un mundo según su entendimiento malvado y prepotente, recusando la oferta de Jesus que nos abrió un camino nuevo, la verdad de Su reino, dándonos la Vida Eterna. (Juan14:6)

Es dicho por el Señor en este dictado: Al mundo fueron entregados materiales para trabajar en la humildad, pero los hombres construyeron coronas para los reyes y se olvidaron de la Corona de la Cruz.”

Este Jesus que vino al mundo en humildad no ofrendará de nuevo Su vida para rescatarnos del pecado – esto Él ya lo hizo una única vez – más vendrá como Rey y Juez, juzgando la humanidad rebelde y también a Lucifer/Satanás, que siempre ha procurado perjudicar la obra de Dios: Mas en breve vendré con otra Corona y juzgare a todos los reyes de las manos del artífice de la tierra.”

Siguen en este dictado cuatro profecías:

Primera profecía: He aquí que ya se ve un nuevo Sol lleno de resplandor y calor.” El Señor está a hablar de la doctrina poderosa de La Nueva Revelación Viva que atraerá de nuevo el hombre para la verdadera adoración a Dios, su Creador, pues Él es el verdadero Sol: “Mas para vosotros que teméis mi nombre nacerá el sol de la justicia, y salvación traerá debajo de sus alas …” (Malaquías 4:2). También los siervos del Señor que proclaman Su verdad son comparados a luceros que brillan en la oscuridad de las tinieblas espirituales, como dice el profeta Daniel: “Los entendidos, pues, resplandecerán como el resplandor del firmamento; los que a muchos enseñan la justicia refulgirán como las estrellas para siempre y eternamente.” (Daniel 12:3)

Segunda profecía: He aquí que los ángeles se preparan para descender de los cielos.” Grande es el ministerio de los ángeles en la obra de Dios, colaborando con los siervos del Señor en la tierra para la persecución de la misma. La Escritura define este servicio, diciendo: “¿No son por ventura todos ellos (los ángeles), espíritus ministradores, enviados para servir a favor de aquellos que han de heredar la salvación?” (Hebreos 1:14)

Tercera profecía: He aquí que un gran relámpago viene con los ángeles y toda la tierra será purificada.” Este relámpago surgirá, cuando la Verdad que estuvo escondida fuera revelada; y esta Verdad surgirá al mismo tiempo que los ángeles surgieren para cumplir las órdenes del Señor. En el dictado el Señor hace referencia a un día especial: “Hay un misterio que brevemente será revelado…”

Cuarta profecía: He aquí que ya se movimentan los cielos.” Esta profecía es fácilmente comprendida. Sabiendo nosotros que los cielos son la habitación del Señor, entendemos que en Su habitación todo está en gran ajetreo para dar cumplimiento al gran y terrible Dia del Señor.

El dictado prosigue: Preparate, oh casa que te ocultas de Mí, más nunca encontraste lugar para te ocultases de Mi. Preparate para que te encuentres Conmigo.” Esta casa representa la iglesia de Jesus que a lo largo de los siglos se apartó del Senhor, tergiversando Su doctrina, falsificando la verdad del Evangelio y trayendo sobre si una condenación, al punto de ser designada La Gran Babilonia. Lo mismo aconteció otrora con la casa de Israel: “Porque mi pueblo es inclinado a desviarse de mí; bien que claman al Altísimo, más ninguno de ellos lo exalta.” (Oseas 11:7); “¡Por tanto, así te hare oh Israel! Y porque esto te haré, preparate, oh Israel, para que te encontrases con tu Dios.” (Amós 4:12)

Sigue una parábola, mostrando un hombre pretendidamente sabio que representa la vieja obra (la tierra que dejará de existir), y un pequeño que representa la Nueva Tierra. Del diálogo que hubo entre ellos destacamos algunos extractos.

Palabras dirigidas por el hombre al pequeño: “¿Porque miras para la tierra con un mirar fuerte?” El pequeño responde: Un hombre morirá y otro resucitará.” A continuación del diálogo el pequeño esclarece, diciendo: Esta tierra en breve morirá y una nueva resucitará.”

El hombre sabio debería entender el lenguaje del pequeño, mas, entenebrecido por el conocimiento mundano, no comprende la profecía. Por esa razón, el pequeño esclarece al hombre por última vez, diciéndole: Eres igual a esta Tierra, y yo seré igual a la Nueva Tierra.”

En la parábola, entendemos que ya cohabitan en este mundo aquellos que sucumbirán a los cataclismos de la purificación del globo (el pretendido sabio) con aquellos que han de habitar en la Nueva Tierra (el pequeño).

En esta parte del dictado nos es mostrado la gran lucha que será combatida por el Señor Jesus y el hijo del diablo (calumniador) que es personificado por Lucifer/Satanás.

Siendo nuestro Dios UNO, en el dictado es desmembrada Su Divinidad como Trinidad: Hice Yo, Mi Espíritu, Su voluntad en Ti, oh Hijo del hombre, en el cual fuiste nacido por el gran poder de resplandor de la gran Luz que iluminó toda la Tierra, en el día de la gran profecía, como en el principio de la creación del mundo.” Parafraseamos estas palabras del Señor como sigue: “Yo, el Padre, soy el Supremo Amor y por Mi voluntad di a Mi Hijo la Sabiduría y todo Mi Poder, que es Mi Espíritu Santo; y Él se tornó Hombre, cumpliendo las profecías que De él hablaban, y toda la Tierra fue iluminada por Su Luz, de la misma manera como había acontecido en el principio de la creación del mundo.

La Escritura confirma esta verdad, cuando habla sobre el Ungido de Dios, el Hijo del hombre: “Por tanto el mismo Señor os dará una señal: He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y será su nombre Emanuel (Dios con nosotros) (…) El pueblo que andaba en tinieblas, vio una gran luz, y sobre los que habitaban en la región de la sombra de la muerte resplandeció a la luz (…) Porque un pequeño nos nació, un hijo se nos dio; y el principado está sobre sus hombros; y su nombre será: Maravilloso, Consejero, Dios fuerte, Padre de la eternidad, Príncipe de paz.” (Isaías 7:14; 9:2,6)

Aun sobre la divinidad del Señor Jesus (la Sabiduría) y de Su unidad con el Padre (el Supremo Amor) y Su Poder (el Espíritu Santo), es dicho por el apóstol Juan: “No principio era el Verbo (la Palabra de Dios en Jesus), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada de lo que fue hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” (Juan 1:1-4)

En este dictado el Señor revela otros acontecimientos ligados a Su Venida: Ya está fijado el día en que ha de venir el Hijo del hombre, y matará al hijo del diablo y todo que le pertenece, desde toda su generación y hasta los días de hoy.” ¿Quién es este hijo del diablo?

Veamos lo que dice la Escritura. Cuando Jesus dice a los fariseos: “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois del mundo, yo no soy del mundo”, estas palabras desencadenaron entre estos religiosos llenos de orgullo un sentimiento de superioridad espiritual y revuelta. Por eso los fariseos replicaron: “Somos descendencia de Abraham, y nunca serviremos a nadie”. Jesus les respondió: “Bien sé que sois descendencia de Abraham; con todo procuráis matarme, porque mi palabra no entra en vosotros”. Los fariseos enfurecidos por estas palabras llevaron Jesus a mostrarles cuál es su verdadero parentesco: Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis satisfacer los deseos de vuestro padre; él fue homicida desde el principio, y no se afirmó en la verdad; porque no hay verdad en él; cuando el profiere mentira, habla de lo que le es propio, porque es mentiroso y padre de la mentira.” (Juan 8:23,33,37,44)

El apóstol Juan, afirmándose en esta revelación de Jesus, hace la distinción entre hijos de Dios e hijos del diablo, cuando los identifica: “En esto son manifiestos los hijos de Dios y los hijos del diablo. Cualquiera que no practica la justicia, y no ama a su hermano, no es de Dios.” (I Juan 3:10)

Este “hijo, o hijos, del diablo” que el Hijo del hombre (Jesucristo) matará cuando a Su venida será el jefe espiritual de todos aquellos que, creyendo en Dios (los fariseos de todas las épocas), satisfacen la voluntad de Su opositor (Lucifer, Satanás, Diablo, Serpiente o Dragón), pecando contra el Orden Divino. Cada criatura, al sujetarse al dominio de Lucifer/Satanás, viviendo en pecado, se vuelve hijo del diablo.

El apóstol Pablo habla sobre un impío (representante visible del diablo – anticristo) que por cierto tiempo se enorgullece delante de la humanidad, queriendo parecer Dios. Dice el apóstol: “Que nadie, de modo alguno, os engañe, porque, antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición, el adversario (Satanás), aquel que se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios, o lo que se adora, al punto de tomar el lugar en el templo de Dios y presentarse como si fuese Dios (…) Él se manifestará a su tiempo (…) esperando apenas la desaparición de aquel que lo impide. Entonces aparecerá el impío, que el Señor Jesus destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con el resplandor de su aparición (o de la segunda venida de Jesus). La venida del impío será acompañada, gracias al poder de Satanás, de toda suerte de milagros, de señales y de prodigios engañadores.” (II Tesalonicenses 2:3-9)

 En este gran acontecimiento, todo el Cosmos participará, pues es dicho por el Señor: Hasta los cielos y la tierra serán sacudidos en ese día, porque Mi Hijo ya se está preparando para descender de los lugares de Mi Reino. Así se cumplirá la gran profecía del Alfa (el principio) y del Omega (el fin); desde este día hasta el día del Omega (hasta el día del fin).”

Finalizando el dictado, el Señor nos habla de forma enigmática: Será por cierto que algunas mujeres darán a luz crianzas deformadas y matarán a sus bebes. Y una mujer hermosa está siendo preparada para el Hijo del hombre.” ¿Quiénes son estas mujeres que darán a luz hijos (obras) deformados? ¿Y quién es la mujer hermosa destinada a desposar el Hijo del hombre?

Las primeras mujeres mencionadas representan las diversas iglesias, o diversas ramas del cristianismo, que partiendo de la matriz inicial (Iglesia Primitiva, representada en la profecía por la iglesia de Éfeso – Apocalipsis 2:1-7) han tergiversado la doctrina de Jesucristo, generando una obra deformada espiritualmente, generaciones sucesivas de creyentes materialistas, apartados del conocimiento de las cosas espirituales y engañados por sus adoctrinadores. Estas iglesias forman en su conjunto La Gran Babilonia. (Apocalipsis 17:5)

Es extraño ser las mujeres a matar sus hijos deformados; más se comprende esta actitud, pues serán estas mismas iglesias que en el futuro próximo rechazarán toda la doctrina – obra falsa – que proclamarán y serán obligadas a retractarse ante el mundo.

El libro de la Revelación esclarece sobre estos hijos, obra generada por La Gran Babilonia, cuyo apogeo se encuadra en el tiempo profético de la iglesia de Tiatira: “Y heriré de muerte a sus hijos, y todas las iglesias sabrán que yo soy aquel que sonda los riñones y los corazones. Y daré a cada uno de vosotros según vuestras obras.” (Apocalipsis 2:23)

La mujer hermosa mencionada representa la iglesia fiel que surgió de la misma matriz (Iglesia Primitiva, representada en la profecía para la iglesia de Éfeso) y que se mantiene fiel a la doctrina de Jesus. Esta iglesia está proclamando la verdad del Evangelio – y en este final de tiempo, tiene la comisión de proclamación de La Nueva Revelación Viva que es ’La Nueva Jerusalén’, la esposa del Cordero.

El libro de la Revelación nos muestra las características de esta iglesia fiel, cuando el Señor dice al apóstol Juan: “Ven, te mostrare la esposa, la mujer del Cordero. Y me llevo en espíritu a un gran y alto monte, y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén, que de Dios descendía del cielo. Y tenía la gloria de Dios; y su luz era semejante a una piedra preciosísima, como la piedra de jaspe, como el cristal resplandeciente (…) y en ella no vi templo, porque su templo es el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero. Y la ciudad no necesita de sol ni de luna, para que en ella resplandezcan, porque la gloria de Dios la tiene iluminada, y el Cordero es su lampara (…) y sus puertas no se cerrarán de día, porque allí no habrá noche (…) Y no entrará en ella cosa alguna que contamine, y cometa abominación y mentira; más solo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (Apocalipsis 21:9-11,22,23,25,27)

Pasamos al discernimiento de las revelaciones complementarias de este dictado. La primera visión en que el profeta ve descender del Cielo el Señor Jesus vestido de blanco y oye las palabras pronunciadas por la Voz del Padre, viniendo a aclarar la revelación Hice Yo, Mi Espíritu, Su voluntad en Ti, oh Hijo del hombre…” Al Hijo del hombre (Jesucristo) el Padre entregó todo el poder de juzgar en el Cielo y en la Tierra, conforme había dicho el propio Señor: “Me es dado todo el poder en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18)

Explicando la visión del meteoro es dicho por el Señor: “…derramaré toda esa sangrede aquellos que murieron por Amarmey derramaré de esa sangre en la tierra.” El Señor está diciendo que en breve hará justicia a todos aquellos que murieron por amor a El. La Escritura confirma estas palabras de Jesus, pues en el juicio de La Gran Babilonia, es dicho: “Y luz de candela no más lucirá en ti (…) porque todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías, y en ella se halló la sangre de los profetas, y de los santos, y de todos los que fueron muertos en la tierra.” (Apocalipsis 18:23-24)

En la otra visión que pasamos a analizar, comenzamos por identificar a sus intervinientes: El pastor representa el jefe de la Iglesia Romana. Las ovejas adultas representan las muchas iglesias, sectas y denominaciones que existen en este tiempo final. El hombre que surge para destruir este sistema religioso representa Satanás, personificando la fuerza contraria. Esta fuerza contraria es identificada por el formato de la espada que usa, ligada al poder musulmán (el islam). Naturalmente el Señor va a usar este poder como instrumento de Su justicia, tal como en el pasado uso diversas naciones, tales como Babilonia, Asiria y Roma, para subyugar Su pueblo, Israel. A fecha de la revisión de esta obra (2015), esta profecía ya es una realidad, pues grupos radicales islámicos han causado gran perjuicio a la humanidad y también han llevado a cabo persecuciones a los cristianos que habitan en países de mayoría musulmana.

Pasamos a describir estos acontecimientos futuros, parafraseando las palabras del Señor: “En cuanto la Iglesia Romana se mantuviere como sistema religioso, surgirá en breve tiempo una “invasión” del islam, a través de sus grupos militares radicales, frente al Vaticano y su liderazgo. Por detrás de esta fuerza está el adversario de Mi obra, instigando a muerte el liderazgo romano y al derrumbe de su sede (el Vaticano).” Como el adversario sabe que tiene poco tiempo, apresurará su intento, destruyendo la cabeza de la Gran Babilonia en la figura del Papa (el pastor que es muerto por la espada curva); más nada acontecerá, porque este sistema irá a mantenerse por algún tiempo (o pastor, ahora muerto, no sangra y no cae al suelo como cadáver). Dios no permitirá que esta iglesia sea destruida por un simple ataque humano. Por esta razón, las iglesias cristianas (las ovejas) vinculadas a la iglesia de Roma van a luchar contra los religiosos islámicos (los lobos); en el final de esta batalla terrible, nadie saldrá vencedor, todos son derrotados en esta lucha.

Muchas casas (muchas iglesias) que estaban siendo saqueadas y sus seguidores muertos (iglesias cristianas o no) serán protegidos, al momento de esta guerra.

En ese día se cumplirá la profecía de Jesus: “Todavía tengo otras ovejas que no son de este rebaño; también necesito agregar estas, y ellas oirán mi voz, y habrá un rebaño y un Pastor.” (Juan 10:16)

Como todavía no llegó el tiempo del Señor para la destrucción de La Gran Babilonia, nuestro Padre nos muestra que la Iglesia Romana será preservada, con otro líder que surgirá en este tiempo turbulento (el cuerpo del pastor muerto continua de pie y después es arrebatado para lo Alto por la gran águila). Este último líder será alguien que cumplirá el mandato del Señor, proclamando la verdadera doctrina de Cristo.

Estas palabras subrayadas fueron escritas cuando la revelación de esta obra (2010) cuando todavía no gobernaba el papa Francisco, que trajo una revolución en el Vaticano, proclamando el Evangelio anunciado por Cristo del “Amor a Dios y al prójimo”, enalteciendo los humildes en detrimento de los ricos y poderosos, enfrentando los poderes instituidos.

No podemos dejar de registrar dos profecías, siendo una de ellas atribuida a Malaquías, obispo irlandés (1094-1148); ambas profetizan el final de la Iglesia Romana:

“En la última persecución a la sagrada Iglesia Romana reinará Pedro Romano, que apacentará sus ovejas en medio de la tribulación; pasados los cuales la ciudad de las siete colinas (Roma/Vaticano) será destruida y el Juez terrible juzgará Su pueblo.”

“En la suprema desolación del mundo, reinará Pedro Romano, el último Pontífice de Dios verdadero. Roma criminal será destruida y el Juez tremendo juzgará, triunfante, todos los pueblos.”

Aun en la secuencia de la visión que estamos analizando, nuestro Padre dio algunas revelaciones más, mostrando la supremacía de la Iglesia Romana hasta el día de su juicio por el Señor.

Comienza por decir el Señor: Hay una hija en esta tierra que pertenece a una generación para allá del tiempo y ha generado muchos corazones.”. Esta hija es la Iglesia de Roma que, aunque de raíz cristiana, se volvió una religión pagana, asimilando el paganismo antiquísimo de Babilonia, mezclándolo con el judaísmo y juntando la doctrina de Jesus, adulterada. Este sistema religioso se volvió poderoso al punto de ser una Ciudad-Estado, con su propio soberano que en actitud blasfema se proclama representante de Cristo en la Tierra, “Vicarius Filli Dei”. Dando a cada letra de este título el respectivo valor en la numeración romana, tendremos el número 666, mencionado en el libro de la Revelación. (Apocalipsis 13:18)

De esta iglesia han salido varios grupos de cristianos disidentes, dando origen a comunidades de cariz diferente (generado muchos corazones); algunas continuaron ligadas al Vaticano, otras se separaron y hasta le hacen guerra. Hoy son millares las sectas cristianas, cada una proclamando su Cristo.

Continua el Señor: “…ellos tienen una lengua no identificada con Mi Amor…” La mayoría de estas iglesias no proclama en plenitud la Verdad del Evangelio, pues este mensaje nos lleva a reconocer la soberanía de Cristo, aceptar Su sacrificio, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos (Juan 3:16 y Mateo 22:36-40). Hoy el mensaje de la mayoría de las iglesias es truncado y desvía el corazón del hombre de la verdad, como otrora hacían los fariseos, que el propio Jesus reprendió: “Y así invalidaste, por vuestra tradición, el mandamiento de Deus (…) Este pueblo honrame con sus labios, más su corazón está lejos de mí. Mas en vano me adoran, enseñando doctrinas que son preceptos de los hombres.” (Mateo 15:6,8,9)

Continua el Señor: “…su lengua es una lengua engañosa. A pesar de todo eso, esa hija que no Me pertenece, Yo voy a dejar que se establezca en la tierra, y perdonaré a vida del constructor que crio esa hija.”

Sabiendo nosotros las falsedades existentes en la Iglesia Romana, preguntamos: ¿Porque Señor? Mas el Padre nos tiene dicho que solo Él tiene poder para juzgar. Citamos una revelación importante, transmitida por el Señor al profeta Jakob Lorber, que tal vez choque algunos cristianos más radicales: Roma será por mucho tiempo el mejor local para Mi doctrina y Mi gracia especiales, y esa metrópolis imperial alcanzará una edad rara como en Egipto, tampoco de modo tan inalterado. Enemigos externos le traerán perjuicio relativo, y su posible daño será apenas consecuencia del tiempo. En el futuro, en ella se caerá en una verdadera idolatría con Mi doctrina; no obstante, se conservará Mi Verbo y la mejor comprensión de los hábitos.

En futuro lejano, desaparecerá el espíritu de Mi doctrina, y las criaturas masticarán la cascara externa, tomándola por pan espiritual de vida; sabré, entonces, aplicar los medios justos y reconduciéndolas al buen camino. Mismo si perdiendo por la impunidad y adulterio, Yo las purificaré en tiempo.

Además, permanecerá la anunciadora del amor, humildad y paciencia, razón por la cual mucha cosa le será perdonada en todas las épocas, y los potentados la rodearán para escuchar de su boca las palabras de salvación.

De modo general, nada se conservará totalmente puro en esta Tierra, tan poco Mi Verbo; más como finalidad de vida y reliquia histórica, solamente em Roma. (…) Un milenio tras otro testimoniarán el pleno cumplimiento de esta Mi afirmación referente a la posición y permanencia de Roma” (El Gran Evangelio de Juan – V – 9:3-7)

No juzguemos que cualquier ataque a este sistema religioso lo aniquila, pues solo el Señor juzgará La Gran Babilonia en el tiempo adecuado.

En la revelación anterior nos fue explicada esta realidad y proféticamente nos fue revelada la forma como Satanás procura anticiparse a Dios, queriendo el fin prematuro de la Iglesia Romana: Tened cuidado. En cuanto este tiempo no es el tiempo llegado, estad con atención, porque solo Yo es que voy a hacer Mi obra.”

En la última visión de este capítulo, el Señor nos explica cómo va a destruir este sistema religioso. Primero son mostrados dos lagos, cada uno teniendo una mujer como propietaria. Estos dos lagos representan dos grandes iglesias. El lago de aguas turbias identifica la Iglesia Romana (se incluye la Iglesia Ortodoxa); el lago de aguas limpias identifica las iglesias de la Reforma que valorizan la Palabra de Dios, estableciendo un culto más simple y abandonando la idolatría. Aparentemente, esta iglesia parece estar en la Verdad.

La segunda parte de la visión nos muestra la humanidad enferma espiritualmente, ansiando la curación y buscándola en estas iglesias. Gran parte de las personas enfermas se encaminan para la Iglesia Reformada, aceptando su doctrina (los enfermos se sumergen en las aguas limpias del lago), más quedan más enfermos de cuando entraron. Otros de los enfermos se encaminan para la Iglesia Romana (sumergiéndose en las aguas turbias del lago) y quedan curados.

Ante esta paradoja, la Iglesia Reformada pide satisfacción a la Iglesia Romana, que no le da cualquier explicación a no ser: Ve para creer.”

Cuando la Iglesia Reformada retorna a la Iglesia Romana (a mujer del lago de aguas limpias se sumerge en el lago de aguas turbias) se da un milagro; la doctrina de esta iglesia se vuelve a la pureza original (las aguas del lago se vuelven más limpias de lo que las de ella), y aparecen muchas personas felices por haber encontrado la verdadera doctrina y son curadas/salvas (muchos peces saltan dentro del agua del lago que se volvió cristalina).

 La Iglesia Romana (la mujer del lago cuyas aguas eran turbias) invita a la Iglesia Reformada a transmitir vida a las personas que están a ella agregadas, más infelizmente eso no acontece, pues las personas están muriendo espiritualmente (los peces del lago de las aguas limpias están muertos).

La Iglesia Reformada deja de existir y surge una sola iglesia fiel y verdadera, que se había desviado, más retornó al seno del Padre, arrepentida como otrora lo hizo Maria Magdalena que lloró su pecado a los pies de Jesus. Muchos de los seguidores del Señor no gustaron de la actitud de Magdalena y de la bendición que el Señor le dio; también hoy muchos no comprenden este resultado y háyanlo una injusticia por parte de Dios.

La Escritura es parca en informaciones sobre Maria Magdalena, más en la revelación transmitida al profeta Jakob Lorber, Jesus nos muestra muchas cosas sobre esta mujer. Tras Jesus la liberase de siete demonios que la atormentaban desde la infancia, fue grande su gratitud a Jesus, al punto de cambiar totalmente su vida.

He aquí el relato transmitido por el Señor: “La joven (Maria Magdalena) se levanta tan feliz y sana como si nunca tuviese enfermedad alguna. Cuando Me ve a su lado y es informada que Yo la he socorrido, ella Me fija y dice: ¡Ah, aquí está aquel hombre maravilloso por el cual mi corazón vibra hace un año! Justamente El, a quien amo con tanto ardor desde que lo vi de pasada, vino en mi auxilio (…) Eres puro. Yo, despreciable libertina. Con esto se lanza a Mis pies, los abraza y los humedece con lágrimas de amor y arrepentimiento. Algunos discípulos se aproximan para erguirla, diciendo ser tal actitud impropia.

 Volviéndome para ellos, digo: ¿Que os importa? ¿Acaso no soy Señor de Mí y de ella? (…) Os Afirmo, esta joven mucho pecó, entretanto, Me ama mucho más de lo que todos vosotros; razón por la que mucho le será perdonado. Y digo más, siempre que se predique Mi Evangelio, será recordada la acción de esta mujer. (…) Fue pecadora y se volvió justa penitente, por esto tiene Mi preferencia a muchos justos, a quienes dispensáis penitencia.” (El Gran Evangelio de Juan – VI – 186:4,6,7,12)

Estas últimas palabras de Jesus se aplican también al perdón del Señor a la Iglesia Romana que, aunque se haya corrompido al punto de transformarse en una ‘meretriz’, cuando es libertada de los demonios que la habían esclavizado, abraza arrepentida Su Señor y Maestro, volviéndose una iglesia fiel.

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