– XVI –

Iniciamos este capítulo con una revelación transmitida por el Señor al profeta:

“En breve vendrá un gran derramamiento de sangre de las tinieblas; más muchos estarán cubiertos por el manto de Mi sangre. Y el Cordero derramará de Su sangre en toda la tierra, para el camino de Mi pueblo; y en los aires ellos serán rociados por Mi sangre.”

Esta revelación fue transmitida antes del dictado habitual. Considerémosla como un aviso para las cosas terribles que acontecerán en breve en nuestro planeta. En esta revelación el Señor habla de dos tipos de sangre: la sangre de las tinieblas y la sangre del Sacrificio de Jesus.

En esta altura conviene esclarecer a los lectores sobre algo que aconteció hace milenios, entre Satanás (personificado por la serpiente) y Caín, hijo primogénito de Eva. Sobre estos acontecimientos vamos citar extractos de la obra revelada al profeta Jakob Lorber con el título “La Creación de Dios”.

La Sagrada Bíblia es parca sobre los comienzos de la Creación; mas todos aceptamos que otros acontecimientos se dieron, más alla de los registrados en las Escrituras. Habiendo legado la hora determinada por el Señor para que la humanidad conociese todo lo que aconteció que está omitido en la Bíblia, el Padre se acercó a Sus hijos, transmitiendo al profeta Jakob Lorber toda la verdad, conocida como ‘La Nueva Revelación’ la cual el Senhor acrecentó en uno de los dictados la palabra Viva (‘La Nueva Revelación Viva’). (Ver revelación insertada en el dictado del capítulo IV)

Como curiosidad, citamos un texto en que el Señor reprende a Su siervo Lorber por la lentitud en la escritura de la primera obra que le fue dictada por el Padre (“La Creación de Dios”): “Oye, siervo perezoso y todavía sordo: Soy obligado a dictarte cada palabra separadamente sin que Me comprendas, Preguntándome una, dos, cinco y hasta más veces, Llevándome a repetir lo que fuera dicho. Sé más atento, para que el progreso sea más rápido, pues en breve el mundo necesita de la conclusión de esta obra de Mi gracia. Prosigue, pues.” (“La Creación de Dios” – volumen I – capítulo 11)

Avancemos ahora para los extractos de  ‘La Creación de Dios’.

Después del pecado de Adán y de su mujer Eva (no solo el llamado pecado original – Génesis 3:1-21, más otros también graves, no citados en la Biblia), bien como de sus hijos (excluyendo Abel, que en la altura de la transgresión de sus familiares se encontraba adorando al Señor), todos ellos fueron expulsados del Paraíso.

Después de larga caminata y ya exhaustos, llegaron a una tierra llamada Ehuehil, el Pais de Refugio. Cuando ahí llegaron, vieron que la tierra era desierta y no tenía vegetación; mas todos adormecieron de cansancio. Cuando se despertaron, la tierra había florecido y parecía nuevamente el paraíso que habían dejado porque Dios había hecho un milagro. Adán y todos sus descendientes descubrieron que el poder que antes poseían, dominando los elementos de la naturaleza y los animales, había desaparecido de sus vidas. Con la pérdida de esta facultad que les había sido donada por el Señor, hasta que pecasen nuevamente (lo cual aconteció), surgió otro sentimiento que nunca antes habían experimentado – el miedo.

Adán y todos sus familiares cayeron prostrados en el suelo, llorando de arrepentimiento por su pecado y también por el poder que habían perdido; más al mismo tiempo agradecían a Dios haberles proporcionado una tierra tan apacible.

Abel no estaba con sus padres y hermanos cuando estos pecaron, pues estaba adorando al Señor; a Su siervo Abel, Dios nunca retiró el poder que había dado y que ahora fuera perdido por sus familiares, por el pecado cometido.

Caín estaba junto de sus padres y hermanos y como estos, se encontraba también prostrado en tierra; mas no había tristeza en su corazón, pues no conseguía llorar de arrepentimiento como los otros. Tampoco no reconocía que hubiese cometido algún fallo delante Dios, para que se arrepintiese de algo. Así, se apartó de sus familiares y camino solo sobre la tierra. En esta caminada, Caín tuvo un encuentro sorprendente y terrible con la serpiente que en el principio había engañado a sus padres.

Conozcamos lo que paso en este su encuentro con la serpiente y también con su hermano Abel (este tipificando espiritualmente el Señor Jesus, como Salvador y Redimidor de los hombres, perdonándoles sus pecados):

“Caín, andando distraídamente, percibió una serpiente arrastrarse sobre la tierra. Airado, el la atrapó, la despedazo y la comio.

En esto, surgió Abel que le dice: Hermano, ¿por qué comiste la carne de la serpiente cuando existe gran cantidad de frutos capaces de saciar tu hambre? Adán, nuestro padre, bebió el zumo de aquella planta, astutamente preparado por ella, cayendo en pecado, y todos vosotros por intermedio de el. Cargué con el peso de la culpa delante de Dios y tuve que abandonar el Paraíso con vosotros, aceptando vuestra carga física y espiritual. Ahora acabas de comer la carne y beber la sangre de la serpiente. ¿Porque hiciste eso?

Recuperado de su ira, Caín respondió: Hice esto por venganza, a fin de aniquilar la serpiente y a mí mismo, que fui considerado indigno de la bendición del Señor. No tengo culpa de ser como soy, más la culpa es de mis padres que me criaron en pecado.

¿Porque debería yo pagar la culpa, por la cual nada hice, por cuanto soy apenas el fruto y no la causa del pecado, siendo privado de la bendición que todos vosotros recibisteis en plenitud, al paso que yo me arrastro, cargando la inmerecida maldición de Jehová?

Esta es la causa de mi acción, pues la serpiente me dice: Saciate con mi carne y con mi sangre, que te tornarás un señor de la Tierra y todos tus descendientes regirán sobre ella, siendo su poder y fuerza más fuerte que de los bendecidos. No es un mandamiento, más te doy el poder de dominar y la fuerza para todo subyugar.

Y añadió: mi carne te librará de la culpa injusta delante de Dios y mi sangre te dará una nueva naturaleza sin culpa y dotada de poder y fuerza.

Terminó de este modo y yo la despedace y la comí, conforme acabaste de ver.”

Después, Caín experimentó el arrepentimiento, por la intercesión de su hermano Abel. Mas tarde, cuando el sacrificio que ofreció a Dios fue rechazado y el sacrificio de su hermano Abel fue aceptado por el Señor, Caín se revolvió nuevamente y luego oyó la voz de la serpiente que el juzgaba haber aniquilado:

“He aquí que Caín se inclinó para el suelo, como queriendo arrepentirse. En el mismo instante vio a sus pies una serpiente. Sumamente asustado, levantase y quiso huir junto de Abel; más la serpiente enroscase en sus pies, de forma que no podía moverse.

Erigiendo su cabeza, la serpiente abrió la boca, moviendo su lengua bífida y dijo: ¿Porque quieres huir de mi? ¿Que te habría hecho yo a ti? Soy un ser igual a ti y tengo que arrastrarme en esta figura miserable. Libertame, que seré como tú y más bella que tu mujer Ahar, y serás fuerte como Dios, sobre todo lo que existe en la Tierra.

Replica Caín: Estás mintiendo, pues cuando te encontré en la hierba te despedacé y te comí, pues acababas de traicionarme. ¿Como podria creer en tus palabras? Mucho sufrí por tu causa, por tanto, conozco tu mentira y no puedo confiar en tus palabras. ¿No acabaste también de oir lo que dice Jeová? Si tuvieres algún conocimiento de la verdad, explicame todo esto y convenceme de lo contrario, que creeré en ti y haré tu voluntad.

La serpiente habló de nuevo: En todo esto cabe culpa a tu hermano Abel. Quiere apoderarse del dominio a fin de robarte los derechos de primogénito. El actúa con tanta a astucia al punto de cegar el Amor de la Divinidad, manifestando beatitud, para que lo deje actuar sobre todo lo que existe en la Tierra, en cuanto te pisará con escarnio. Cuando me encontraste en la hierba e hiciste lo que te aconseje, habrías sido soberano de todo, si la astucia de tu hermano no descubriese el plan, pues vino junto de ti con falsedad. Si, te ayudo, no para subir al trono que te compete, más para la miseria y completa nulidad de tu ser altivo, lo que hace mucho deberías haber sentido.

Hasta mismo quedó celoso por haber el Señor aceptado tu sacrificio, igual al suyo y supo llevar la voluntad debilitada de Jehová en el sentido de El rechazar tu sacrificio y, más allá de esto, te paso una seria reprimenda.”

La serpiente continúa profiriendo sus mentiras, pues, como dice Jesus, Satanás es el padre de toda la mentira. (Juan 8:24) Cain displicente oye todas las palabras de la serpiente, porque son de su agrado y reflectan el sentir de su corazón orgulloso.

A cierta altura, le dice la serpiente: “Levantate, pues es la última vez que todavía te puedo proporcionar con la fuerza necesaria para salvarte y a Dios. Ve deprisa y convencelo (a Abel) con palabras dulces para que venga aquí. Entonces he de amarrarlo de manos y piés. Cogerás una piedra, hiriéndolo mortalmente, cosa que tenía proyectado para ti. De este modo, te liberaste de la muerte cierta y abrirás los ojos del Amor ciego de Dios traicionado, que te hará soberano en la Tierra, sujetando a ti la muerte y el pecado.

Caín hizo como la serpiente mandó. Mas Abel, conociendo por revelación del Señor la astucia que estaba por detrás de la invitación del hermano, le informó del gran pecado que iría a cometer, atentando contra su vida.”

En esta cena, podemos ver por anticipación profética la gran lucha espiritual que serían combatidos cuatro milenios más tarde por el Hijo del hombre, Jesucristo, el Ungido de Dios, Dejándose matar por el gran amor que tiene por la humanidad, aún sea tenedor de todo el poder y fuerza por la eternidad.

Replica Abel a su herrmano Cain: “Ya acaba de acontecer lo que pensabas y aquello que exiges de mi en tu perversión, he de hacer con amor; la muerte que pretendes aplicarme vendrá sobre ti; y mi sangre, con la cual impregnarás la Tierra, clamará a Dios y vendrá sobre ti y tus hijos. La piedra con la cual matarás a tu hermano se tornará la piedra de escándalo en que todos tus descendentes se despedazarán. La serpiente, por tanto, ha de corromper toda la sangre de la Tierra, y los hijos bendecidos clamarán por justicia. En seguida vendrá sobre vosotros una gran oscuridad, y nadie entenderá la voz de su hermano, así como desde ya no entiendes la mía, por cuanto te dejaste ofuscar por tu propia maldad, a través de la figura de la serpiente, dentro y fuera de ti, y será para siempre la verdadera maldición del juzgamiento Divino.  

(…) Cuando llegaron al punto donde la serpiente aguardaba a Caín, se evidenció la astucia de la mismo, pues ella se enroscó en los pies y manos de Abel, tirándolo al suelo; tomó él una gran piedra con la cual aplastó la cabeza de Abel de forma que la sangre y los sesos se esparcieron sobre la tierra. En seguida, la serpiente tomó la piedra en la boca y la llevo frente a Caín, escondiéndose en la arena, detrás del espino.” (“La Creación de Dios” – volumen I – capítulos 14,15 e 19)

Frente a toda la revelación que nos fue transmitida por el Señor, podemos comprender el significado de las palabras del Señor, cuando nos dice “En breve vendrá un gran derramamiento de sangre de las tinieblas …”.

Esta “sangre de las tinieblas” es toda la maldad proveniente de Satanás que se traduce en guerras, homicidios, falsedad, injusticia, persecución, exploración y tantos otros frutos que emanan de esta sangre tenebrosa.

A través de la figura de la serpiente, Satanás llevó a Caín a comer su carne y o su sangre para tener poder sobre la tierra; blasfemando de la Sangre de Jesus que sería derramada en la plenitud de los tiempos. (Gálatas 4:4-5)

Cuando Caín comió la carne y bebió la sangre de la serpiente, su vida fue aniquilada y fue vencido por Satanás, volviéndose la criatura más infeliz de la tierra, huyendo siempre de la faz de Dios.

En la revelación referida en el inicio de este capítulo es dicho por el Señor: más muchos estarán cubiertos con Mi sangre. Y el Cordero derramará de Su sangre en toda la tierra, para el camino de Mi pueblo …”

A cierta altura, Jesus convocó a sus apóstoles y otros adeptos, transmitiéndoles un mensaje que en la altura no entendieron y muchos hasta quedaron escandalizados, apartándose de Él. Dice Jesus: “En verdad, en verdad os digo que, se no comiereis la carne del Hijo del hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros mismos. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna; y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.” (Juan 6:53-56)

Deseamos estar entre estos que “comen” la carne de Jesus y “beben” Su sangre. Queremos alimentarnos de Su palabra y tener siempre Su perdón, pues ”la Sangre de Jesus nos purifica de todo el pecado”. (I Juan 1:7)

Si nos mantenemos en esta posición espiritual, continuaremos en la senda del Cielo, caminando en la tierra el camino de la eternidad y en breve nos encontraremos con el Padre, que nos espera en Su infinita paciencia y amor. Cuando llegare el día en que los fieles subirán al encontró de Jesus en los aires (I Tesalonicenses 4:17), la misma Sangre de Cristo que nos protegió en esta tierra nos protegerá en la subida: “…y en los aires ellos serán rociados por Mi sangre.”

La Escritura nos muestra la bienaventuranza de los siervos del Señor a ser integrados en la Ciudad Santa, La Nueva Jerusalén, en la cual ya habitaban en esta Tierra, por la fe, al vivir la doctrina de Jesus: “Mas llegaste al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a los muchos millares de ángeles; la universal asamblea e iglesia de los primogénitos, que están inscritos en los cielos, y a Dios, el juez de todos, y a los espíritus de los justos perfeccionados; y a Jesus, el mediador de una nueva alianza, y la sangre rociada, que habla mejor que la de Abel.” (Hebreos 12:22-24)

Algunos días después de recibir la revelación anterior, fue transmitido al sirvo profeta el dictado correspondiente a este capítulo; en este dictado el Señor, al revés de decir como en la revelación anterior: “En breve vendrá un gran derramamiento de sangre de las tinieblas”, dice: En aquel día vendrá una densa niebla que cubrirá toda la Tierra. Las expresiones son diferentes, más la realidad espiritual es la misma.

“En aquel día vendrá una densa niebla que cubrirá toda la Tierra y mares, y los lugares estarán perdidos.

Ya el farero se retiró del faro; pero hay un Ojo que todo ve y alcanza a Sus hijos, para que ninguno sea perdido en ese día. Antes que llegue ese día, deberás mantener abiertas las ventanas de tu casa, para que sea bien aireada con un olor agradable, y abre y cierra la puerta de tu casa algunas veces; porque, aunque ese día de niebla no haya llegado, podrás tener niebla en tu casa y el Ojo no te puede alcanzar.

En este tiempo que está llegando – el Dia del Juicio – dice el Juez: Todavía corre una veta de agua en toda la Tierra, para que en cuanto pase, pueda esta agua ser aprovechada; porque esta veta en breve se cerrará y va a abortar.

El corazón de este mundo está quedando debilitado. Mas Mi corazón quiere fortalecer el corazón debilitado, antes que las vetas sean sepultadas.

Los mares ya no sustentan a sus peces, y ya no existe supervivencia en los mares, en los aires y en la tierra.

Los combustibles para la fuerza de las obras de los hombres ya se secaron.”

Cuando el profeta oía las palabras del Señor vio una densa niebla, observó en visión millones de pompas, parecidas con pompas de jabón; estas pompas reventaban una después de otra, formándose después una densa niebla de color grisácea.

Preguntamos al Señor el significado de esta visión.

Respondiendo a nuestra petición, dice el Señor:

“Por causa de los reyes de la tierra y de sus seguidores, en breve esta niebla vendá verdaderamente a la Tierra. Muchos serán atrapados por esta niebla y quedarán adormecidos; otros, atrapados de la misma forma, no quedarán adormecidos, más morirán.

Esta niebla verdaderamente vendrá a la Tierra y causará gran impacto; hasta las catedrales serán deshechas por el impacto de esta niebla. La Tierra quedará grisacea.”

En posesión de la explicación del Padre sobre la “niebla” que vendrá sobre la Tierra, pasamos al análisis del dictado.

Conforme dice el Señor, esta niebla vendrá por causa de los gobernantes de este planeta. La humanidad está sufriendo hoy, más que nunca, por causa de los malos gobernantes; casi todos ellos (los reyes de la tierra) procuran su bienestar y dominar los débiles, imponiéndoles grandes impuestos; a los más pobres es impuesta una situación de miseria extrema, marginándolos de la sociedad, siendo hoy millones los indigentes en los llamados países desarrollados.

Como los gobernantes son ejemplo para el pueblo, estos procuran copiar a los ricos y poderosos en su manera de vivir, buscando por todos los medios alcanzar su nivel de vida. Este deseo maligno de competición lleva al hombre no considerar la necesidad del prójimo. De esta forma el materialismo impera, llenando el cáliz de la paciencia de Dios.

La Escritura caracteriza al hombre de esta sociedad como alguien que busca más sus deleites que el conocimiento de Deus.

El apóstol Pablo escribió: “Sabed, por tanto, esto: que en los últimos días vendrán tiempos laboriosos. Porque habrá hombres amantes de sí mismos (…) sin afecto natural (…) crueles, sin amor para con los buenos (…) más amigos de los deleites que de los amigos de Dios …” (II Timóteo 3:14)

En las revelaciones transmitidas al profeta Jakob Lorber, el Señor habló sobre este tiempo final en que los gobernantes sobrecargarían a sus súbditos con pesados impuestos, llevándolos a la rebelión. Vamos a citar un texto que juzgamos esclarecedor sobre los tiempos de purificación que están a surgir sobre este mundo, llegando no solo al hombre más a la propia naturaleza.

Dice el Señor: “El fuego (el fuego purificador) será representado por una miseria inmensa y general, sufrimiento y tribulaciones nunca vistas en la Tierra. La fe se apagará, el amor se enfriará y los pobres se lastimarán y perecerán; los mayores, poderosos y los regentes de la Tierra no darán ayuda a los mendigos, en virtud de su inmenso orgullo y dureza de corazón.

Un pueblo se levantará contra otro, guerreando con armas de fuego. Esto lanzará a los soberanos en deudas insuperables, martirizando a los súbditos con impuestos exorbitantes. Surgirá carencia, hambre, molestias incurables, epidemias y pestes entre los hombres, animales y hasta las mismo plantas.

Habrá tempestades fortísimas en tierra y mar; terremotos, inundaciones marítimas, lanzando las criaturas en temores indecibles por las cosas futuras.

Todo esto será permitido para desviarlas del orgullo, egoísmo y gran pereza.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen VIII – 185:1-5)

El Señor nos explicó que la “niebla” es mucho más de lo que la situación de miseria descrita: “… en breve esta niebla vendrá verdaderamente a la Tierra. Muchos serán atrapados por esta niebla y quedarán adormecidos; otros, atrapados de la misma forma, no quedarán adormecidos, más morirán.”

El ejemplo de la niebla física que todo envuelve, no permitiendo a las personas observar, esta niebla espiritual se caracteriza por una gran confusión que surgirá, tal vez venida de arriba (no del Señor), y que traerá el caos espiritual a la humanidad, llevando muchos a la incredulidad y otros a la muerte espiritual.

La Escritura identifica esta niebla con otras palabras: “Cuando pues veáis que la abominación de la desolación, de que habló el profeta Daniel, está en el lugar santo, quien lee, entienda; entonces los que estuvieren en Judea (Judea o Judá representan los que están en el conocimiento de la Palabra, conociendo la revelación de Dios) huyan para los montes (lugar de íntima comunión con el Señor, buscando Su revelación, apartandose del mundo); y quien estuviere sobre el tejado (aquel que estuviere en la verdad de La Nueva Revelación Viva, conociendo las revelaciones del Señor) no descienda a coger alguna cosa de su casa (no deje su posición espiritual, entrando en controversia con el mundo incrédulo, pues no tendrá ningún beneficio; afírmese en la revelación del Señor y aguarde) ”. (Mateo 24:15-17)

El Señor dice que es necesario venir a la Tierra esta niebla de confusión, pues mismo la religión establecida y predominante va a ser sacudida: Esta niebla verdaderamente vendrá a la Tierra y causará gran impacto; hasta las catedrales serán deshechas por el impacto de esta niebla.”

El Señor termina, diciendo: La Tierra quedará gris

Cuando surgiere esta confusión que sacudirá las estructuras de los gobiernos, de la sociedad, de la economía y de la religión, el mundo no será más el mismo; quedará en una posición indefinida – ni oscuridad total (negro), ni dignidad de vida (la pureza del blanco). La humanidad, por un poco de tiempo, quedará mezclada con estas dos realidades mezcladas – quedando proféticamente de color gris.

Sigamos el texto del dictado del Señor: Muchos serán atrapados por esta niebla y quedarán adormecidos …”. Muchas personas entrarán en confusión espiritual, aturdidas por las enseñanzas nuevas, contrarias a la fe establecida; desvanecerán en su fe y quedarán entorpecidas, sin fuerza para liberarse a sí mismos, pues la duda se apoderó de ellas.

El Señor habla después sobre la situación religiosa, usando la expresión Ya el farero se fue del faro…”. ¿Quien es este farero y que representa el faro?

Entendemos que el farero representa el Papa, jefe de la Iglesia Católica Romana, que bíblicamente es ‘La Gran Babilonia’. Para sus fieles, el Papa es el vigilante o vicario (representante) de Cristo en la Tierra. Hoy el vocabulario cambió un poco, más sus atributos y prerrogativas continúan haciendo parte de los dogmas de esta iglesia predominante y nada fue alterada.

En cuanto al faro, que debería iluminar en la oscuridad, particularmente en noches de niebla, representa la sede de esta iglesia – el Vaticano.

Conforme dice el Señor, estamos seguros que en breve este trono quedará vacío.

Para entendernos mejor las palabras del Señor, vamos citar un extracto de la revelación dada al profeta Jakob Lorber, en que Jesus habla al apóstol Pedro sobre el futuro del paganismo cristiano, asentado en Roma: Dice Simón Judá: ¿Señor, en que época se dará esto? Respondo: Pedro, en virtud de tu fe poderosa, te di las llaves del Reino de Dios y te llamé una roca, en la cual construiré Mi Iglesia que jamás será vencida por las puertas del inferno. Deberías ser un nuevo Aarón y ocupar el lugar de él. Esto harás como divulgador de Mi Verbo, junto con los otros hermanos.

Si de aquí a algunos siglos los paganos de esto tomaren conocimiento, en Roma se alegará que tu fundaste tal sede en aquella ciudad. Y los pueblos, forzados para tanto por el fuego y la espada, acreditarán en los falsos profetas que tú, como primer príncipe de la fe, instituiste tal trono, rigiendo en Mi nombre la Tierra toda, los pueblos y sus soberanos. Mas ese trono será falso y causador de muchas desgracias sobre el planeta y nadie más sabrá donde erigiste la verdadera sede, del Amor, de la Verdad, de la Fe viva y de la Vida, y quien será tu justo sucesor.

Tal sede falsa subsistirá más allá de mil años, sin llegar dos milenios. Ahora calcula, caso tengas capacidad para tanto. Cuando el falso trono se pudra y quede sin apoyo, Yo volveré con Mi Reino. Vosotros me acompañareis a la Tierra, convirtiéndoos en testimonios delante de los que todavía tuvieren la fe verdadera y pura.

En tal tiempo será necesaria una gran purificación, a fin de que las criaturas Me reconozcan y crean únicamente en Mi. Silenciad sobre esta revelación confidencial. Vendrá el tiempo en que será divulgada abiertamente.

(…) Esta exigencia se convertirá en general y los hombres no más se satisfarán con la fe autoritaria, motivo de la superstición, estará en tiempo de darle un conocimiento mayor y palpable, lleno de claridad y verdad.

Así, las criaturas presas del ocio, ignorancia y somnolencia mental serán llevadas a una movimentación completa y llena de revolución, hasta que vengan a sentir lo que les falta.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen VIII – cap. 162)

Volviendo al dictado, nuestro querido Padre dice que El mismo, como “un Ojo”, observará a Sus siervos para guiarlos en la Verdad: “… pero hay un Ojo que todo ve y alcanza a Sus hijos, para que ninguno sea perdido en ese dia.” Los hijos del Señor saben que este es el tiempo de su visitación; conocedores del Evangelio, procurando vivir de acuerdo con la doctrina del Divino Maestro.

Este deseo de Dios en guiar a Sus hijos fue registrado por David, cuando inspirado por el Espíritu Santo escribía en Su nombre: “Te instruí, y te enseñé el camino que debes seguir; te guie con mis ojos.” (Salmo 32:8)

Continuando la cita del Gran Evangelio de Juan, atentemos para las palabras de Jesus sobre este nuestro tiempo: “Cuando surja tal situación entre las criaturas, habrá llegado el momento de darle lo que carecen. Yo entonces volveré al mundo, para hacer, de modo general, lo que ahora hago aisladamente delante de pocos testimonios. Ahora hecho la simiente en el suelo terráqueo, trayendo a las criaturas no la paz, más la espada para contiendas, luchas y guerras.

Solamente aquel que aceptare Mi Doctrina y la practicare encontrará la Luz, la Verdad y la verdadera paz de espíritu, no obstante, tendréis que enfrentar luchas y persecuciones en el mundo, en virtud de Mi nombre, lo que todos iréis a pasar. Cuando Yo vuelva por segunda vez, tendrá fin la fermentación, luchas y persecuciones, y el intercambio original entre las criaturas y espíritus puros será normal y definitivo.

De ahí concluiréis porque será permitido que, con el tiempo, surja al lado de la sede pequeña y verdadera de Aaron en el cual Yo os coloco, una falsa y de larga duración en medio de los paganos y porque son admitidos falsos profetas y adoctrinadores en Mi nombre.

Vosotros y vuestros descendientes no les debéis dar atención, ni mismo oyendo la llamada de la boca de los falsos profetas, que Cristo este aquí o allá. Jamás habitaré en un templo hecho por manos humanas, si no apenas en Espíritu y en Verdad en los que Me buscan, piden, creyendo solamente en Mi y Amándome por encima de todo. El corazón será Mi Templo y en el Yo hablaré, adoctrinare y guiaré. Acordaos de esto, para que no os aborrezcáis cuando se diere, recordando que Yo os he avisado y dicho el motivo de todo.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen VIII – 163:1-4)    

Todavía en este dictado, somos advertidos por el Señor: Antes que llegue ese día, deberás mantener abiertas las ventanas de tu casa, para que sea bien aireada con un olor agradable, y abre y cierra la puerta de tu casa algunas veces; porque, aunque ese día de niebla no haya llegado, podrás tener niebla en tu casa y el Ojo no te puede alcanzar.” Esta advertencia del Padre es dirigida a todos los que sinceramente desean hacer Su voluntad, prevaleciendo a Su lado, mismo en los momentos de grandes controversias que irán a surgir. Podremos hacer una lectura más comprensible de esta revelación, parafraseando este texto: “Antes que llegue el gran y terrible Dia del Señor, debéis mantener las ventanas de la fe abiertas, para que podáis orar a vuestro Padre con fe, y ser por El ayudados y salir victoriosos en medio de las luchas y confusiones (II Reyes 13:17); pues así vuestros espíritus serán aireados por el conocimiento de Mi Nueva Revelación Viva y todo os será claro, igual al olor agradable que emana de Mi jardín.

Algunas veces debéis abrir la puerta de vuestras casas, que son vuestro conocimiento compartido de Mi Reino; pues a través de la puerta podéis salir y entrar e invitar a quien queráis. Mas buscad el discernimiento que viene de lo Alto, sabiendo que cuando abrieseis vuestras puertas al conocimiento que viene de Mi (Apocalipsis 3:20) estáis recibiendo una bendición; cuando cerraseis vuestras puertas al error que proviene de Satanás, estáis a rechazar aquella niebla que os tengo dicho que vendrá sobre la Tierra.”

Prosigue el dictado del Señor: En este tiempo que está llegandoel Dia del Juiciodice el Juez: Todavía corre un velo de agua en toda la Tierra, para que en cuanto pase, poda esta agua sea aprovechada …”. Este velo de agua es el Verbo de Dios proclamado en nuestros días – Jesus y Su doctrina que, aunque tenga todo el potencial de Vida en su mensaje, todavía es transmitida de forma incipiente. Esta comparación nos deja tristes, pues con los medios de comunicación existentes en nuestros días este mensaje podría y debería ser proclamada rápidamente, alcanzando un gran número de personas. No en tanto el Señor reveló al profeta Jakob Lorber que, cuando fuera Su deseo apresurar esta divulgación, El usará los medios de comunicación actuales y en pocas semanas la divulgación será efectuada.

Continua el dictado del Señor: “… porque este velo en breve se cerrará y va a abortar.” Este pequeño conocimiento (velo de agua) en breve va a acabar abruptamente.

En seguida el Señor analiza el estado del mundo: El corazón del mundo está quedando flaco …”. La humanidad está desfalleciendo, igual al hombre sin fuerzas; cuando esto acontece en el ser humano, este deja de tener placer en las cosas del mundo.

Tenemos que entender espiritualmente el significado del “corazón del mundo”, o el corazón de Lucifer/Satanás, pues el representa toda la religión del mundo. Cuando explicaba el significado de la parábola del hijo perdido el Señor dice:

El hijo perdido se llama Lucifer. En este nombre se encuentra, en la totalidad, el comprensible y lo incomprensible, infinito y eterno del hijo perdido.

(…) Por la parábola del hijo perdido sabéis de sobra como termina su historia. Observad bien los acontecimientos del mundo y veréis el resultado final: un destino final – claro que bien mayor – más igual al del hijo perdido.

¿Mas que es lo que vosotros decís a un enfermo cuyos pies están helados y que tiene gotas de sudor frio en su cabeza? No es necesario tener conocimientos médicos para profetizar: Solo más algunos latidos este pobre todavía tiene que aguantar.

En primer lugar, tocad los pies del hijo del perdido, en el sur de la Tierra.  En segundo lugar, tocad su cabeza, en el gran reino nórdico.  Luego a continuación, colocad vuestra mano sobre el cansado corazón religioso. En verdad debéis ser más ciegos que el centro de la Tierra si todavía tuvieseis duda sobre el momento que está para acontecer.” (‘Dádivas del Cielo’ – revelación del Señor a Jakob Lorber el 23 de Marzo de 1841)

 Mas antes del desfallecimiento total, el Señor quiere salvar al mayor número de criaturas, liberando todos aquellos que deseen dejar este mundo materialista: “… más Mi corazón quiere fortalecer el corazón flaco, antes que las venas sean sepultadas.”

 El dictado prosigue: Los mares ya no sustentan sus peces, y ya no existe supervivencia en los mares, en los aires y en la tierra.” Esta es también un lenguaje espiritual – los “mares”, las religiones, ya no consiguen asegurar en sus múltiples denominaciones a sus adeptos (los peces), transmitiéndoles sus falsas doctrinas. La propia naturaleza está sufriendo, y la fauna existente en las aguas de los ríos y mares, en el aire y en la tierra, no encuentra más su hábitat natural, pues este está completamente deteriorado e incapaz de sustentar su existencia.

El dictado termina con estas palabras: Los combustibles a fuerza de las obras de los hombres ya se secaron.” En el frenesí de poseer y construir cosas en esta tierra, el hombre ha usado los recursos naturales casi hasta la extenuación. Infelizmente estos recursos, en la mayoria de las veces, no traen benefício para la humanidad, mas sirven solamente para satisfacer la ganancia de algunos. Llegó la hora del Señor decir: “Hasta aquí y no mas allá”, pues en breve va a ser establecido un Nuevo Templo de paz y concordia.

Después de recibir el dictado, fue dada al profeta una visión. En esta visión el observaba un hombre con sus pies posados sobre la Tierra, teniendo una trompeta junto a los labios, presta a ser tocada.

Se veía suspendido entre la Tierra y el Cielo otro hombre (ángel) que tenía en su mano derecha también una trompeta.

El hombre que estaba sobre la Tierra tocó su trompeta cinco veces; el hombre (ángel) que estaba suspendido entre la Tierra y el Cielo no tocó su trompeta.

Dice entonces el Señor al profeta, explicando la aptitud del hombre que estaba en la Tierra y la aptitud del hombre (ángel) que estaba entre la Tierra y el Cielo: “Mi obra y el trabajo que os entregue, el (el hombre de la tierra/Satanás) quiso imitar, como siendo Mi obra y vuestro trabajo.”

Sim falsa modestia, creemos que el trabajo de que nos incumbió el Señor es de gran importancia, más son pocos aquellos que, en el momento, tienen conocimiento de él. Sabemos que otros siervos del Señor en la faz de la tierra están involucrados de la misma tarea, conforme nuestro Padre ya nos dijo en revelaciones anteriores.

Por esa razón, el adversario (como siempre hace) va a plagiar ‘nuestras’ revelaciones y las de otros, haciéndolas suyas; anticipa su divulgación y procura desacreditar a Dios, principalmente en la fijación de fechas para eventos futuros; pues donde existe el descrédito y la confusión, Satanás domina, más la verdad de Dios siempre prevalece.

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