– XV-

Continua el dictado correspondiente a este capítulo.

“A ti fue dado el poder del sueño y de ver el mundo nacer delante de todo el Universo; más también de verlo morir.

El niño crece hasta llegar la hora de ver el crecimiento de las cosas del mundo, y ver el mal y el bien.

Ten cuidado de ti mismo, porque se crecieres como el mundo, en odio y poder, no sabrás donde crecerás y donde habitarás sin amor.

Quería Yo ser un Ser único en el mundo, porque sería así un solo jardín, alimentado por la fuerza de las flores y de su polen y del aire. Este jardín seria alimentado del manto de Mi rio y de su lecho.

Entonces toda la creación del agua del rio se alimentaba de su lecho, y el mar nunca tendría su fuerza de odio.

No hagáis más, en esta tierra, ninguna obra de vuestras manos, porque todo va a derruir en breve; no plantéis, ni sembréis más. Todos los cimientos de la religión van a derruirse, solamente un fundamento quedará.

Tu sombra ya no te acompaña durante el día y en la noche; porque ya tu cuerpo no tiene estructura para tu propia sombra. Mira tú interior, porque podrás ver en la sombra de tu interior, la sombra de las tinieblas.

En breve todo lo curvado caerá y todo lo caído se levantará. Toda religión caerá, más Mi iglesia se levantará, y lo que estaba caído con ella subirá.

Vuestra ofrenda dada a Mi iglesia es para Mi paja seca; porque de agua fresca Yo os tengo saciado, más vosotros no la sabéis aprovechar; de tal manera que ni sirve para quemar la paja seca.

No quiero vestimentas de modelos, más si vestimentas con sabor de humildad; recordaos del sastre del mundo y haceos vestimentas para vosotros, con vuestras manos.”

El Señor comienza por decir: A ti fue dado el poder del sueño y de ver el mundo nacer delante de todo el Universo; más también de verlo morir.” El Señor está dirigiéndose a Lucifer/Satanás, recordándole que a lo largo de millones de años el puede observar toda la Creación y vivir su sueño; luchando siempre para igualarse a su Creador, aunque ya está condenado por Dios y vencido por Jesucristo como Hijo del hombre en la cruz del Calvario (Juan 16:11). No en tanto, el continua a levantarse contra el Señor, procurando perjudicar a Su obra. Mas el sabe que nunca saldrá vencedor. Si no se arrepintiese (porque Lucifer también puede hacerlo, conforme a la parábola del hijo pródigo – Lucas 15:11-32), su condenación será horrible y solo Dios sabrá su destino por eternidades.

La Escritura registra para nuestra enseñanza el motivo por el cual Lucifer/Satanás se rebeló contra Dios.

“Y tu decías en tu corazón: Yo subiré al cielo, encima de las estrellas de Dios exaltaré mi trono, y en el monte de la congregación me asentaré, de la banda de los lados del norte. Subiré encima de las más altas nubes, y seré semejante al Altísimo.” (Isaías 14:12-13)

En este dictado el Señor le dice que, a ejemplo del pequeño que crece hasta llegar a distinguir el bien y el mal, siendo responsable por sus actos, también el (Lucifer/Satanás) sabe que es responsable por todo el mal que hizo a los otros y a si mismo: Ten cuidado de ti mismo, porque cuando crecieres como el mundo, en odio y poder, no sabrás donde crecerás y donde habitarás sin amor.”

Después de estos millones de años de Creación cósmica, todo será decidido en esta Tierra, donde Dios – en la persona de Su Hijo Jesucristo – se encarnó, Tornandose igual a cada uno de nosotros. Así, a través de Su vida de testimonio, de Su sacrificio en la cruz y de Su resurrección, puede rescatar al hombre para Dios.

Esta eterna redención efectuada por Jesucristo, sabemos hoy de forma clara a través de La Nueva Revelación Viva, abarca más allá del hombre, billones de otras criaturas que habitan los muchos planetas y sois de este Universo inmenso. Por esa razón, la Palabra de Dios se aplica a todos, cuando dice: “Mas viendo Cristo, el sumo sacerdote de los bienes futuros, por un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho por manos, esto es, no de esta creación, ni por sangre de cabras y becerros, más por su propia sangre, entró una vez en el santuario, habiendo efectuado una eterna redención.” (Hebreos 9:11-12)

Todavía sobre Lucifer/Satanás, dice la Escritura que su fin (si no se arrepintiese) será una condenación eterna: “y con todo serás llevado al inferno, al más profundo del abismo.” (Isaías 14:15)

“Y el Diablo, que os engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y de día y de noche serán atormentados para todo y siempre.” (Apocalipsis 20:10)

Continuando este dictado, el Señor dice con tristeza: Quería Yo ser un Ser único en el mundo, porque sería así un solo jardín, alimentado por la fuerza de las flores y de su polen y del aire.” El Señor está diciendo: Yo deseaba ser vuestro único Dios; si así fuese, cada uno de vosotros seria orientado por Mi revelación (“flores”) y esta revelación (“polen” y “aire”) fecundaría a todos, para que Me conocieran y vivieran en Mi gran amor y fraternidad (“un solo jardín”).

Continua el Señor: Este jardín seria alimentado del manto de Mi rio y de su lecho.” Este jardín, símbolo de la iglesia fiel, caso no se hubiese desviado por el pecado, sería un paraíso como fue deseo de nuestro querido Padre. Su Palabra alimentaria este jardín de vida plena y feliz (“el manto de Mi rio”).

Entonces, toda la creación del agua del rio se alimentaba de su lecho, y el mar nunca tendría su fuerza de odio.” Si realmente la iglesia del Señor hubiese vivido el Evangelio en su pureza doctrinaria, pasados dos mil años de historia (desde el día de Pentecostés hasta hoy) la humanidad seria completamente diferente, y la iglesia de las falsedades (“el mar”) ningún poder tendría contra el Reino de Dios, que en esta altura ya estaría implantado en la Tierra, como era deseo del Señor y hoy profetizado por El: “El reino de Dios no viene de manera ostensiva. Ninguno podrá afirmar: Elo aquí, o, Elo allí, pues el reino de Dios está dentro de vosotros.” (Lucas 17:20-21)

Si en cada comunidad cristiana hubiese la implantación de este Reino de Dios, a ejemplo de la primera iglesia de Jerusalém en que todos los creyentes compartían todo lo que tenían y perseveraban en la doctrina de los apóstoles y en las oraciones (Hechos 2:43-47), la humanidad sería otra; nada de lo que la humanidad está pasando de mal en los días de hoy, seria posible. Ese fue el deseo de Jesus: atraer las personas para junto a Su iglesia, con lazos de amor: “Para que todos sean uno, como tú, el Padre, lo és en mí, y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)

Continua una advertencia del Señor para no idealizarnos, ni llevarnos por delante grandes proyectos, porque el tiempo de la iglesia está terminando: No hagáis más, en esta tierra, ninguna obra con vuestras manos, porque todo se va a derruir en breve; no plantéis, ni sembréis más. Todos los fundamentos de la religión van a derruirse, solamente un fundamento quedará.”

Muchas veces los siervos del Señor ponderarán sus actos y, en una aptitud de redención del tiempo, deseen efectuar obras que puedan redimirlos de negligencia pasada; ni siempre eso es posible. En el caso presente la advertencia es para no lo hacer, como otrora aconteció con el pueblo judío. Arrepentidos de su falta de confianza en Dios, deseaban volver atrás; mas no les fue permitido por el Señor, pues habían sido rebeldes y su pecado fue demasiado grave. Deus dice a Moisés, para transmitir a todo el pueblo: “No subáis, porque el Señor no estará en medio de vosotros …” (Números 14:2)

Hoy el Señor nos dice: No hagáis más, en esta tierra, ninguna obra de vuestras manos…”.

Vivimos un tiempo de grandes mudanzas en el orbe y de grandes revelaciones de parte de Dios. Algo irá a darse en breve y el Señor va a hacer separación entre aquellos que son de Él y aquellos que Lo tienen rechazado sistemáticamente.

Volviendo a la Escritura, citamos las medidas que fueron dadas al profeta Ezequiel para la construcción del Nuevo Templo, apuntando proféticamente para nuestros días; pues también aquí es referida la separación entre el santo y el profano. Dice la Escritura: “Midió por las cuatro bandas; y tenía un muro alrededor, de quinientas cañas de ancho, y quinientas de largura; para hacer separación entre el santo y el profano.” (Ezequiel 42:20)

En el dictado de hoy el Señor usa estas palabras: En breve todo lo curvado caerá y todo lo caído se levantará. Toda la religión caerá, más Mi iglesia se levantará, y lo que estaba caído con el subirá.”

La religión externa es practicada a través de muchos actos de culto, en que se procura materializar la fe, tornándola visible al ojo humano para satisfacción de su carnalidad. Entre estos actos de culto cuéntense las contribuciones para el sustento de las estructuras eclesiásticas, de sus obreros y suntuosas construcciones, manteniendo en funcionamiento la pesada estructura de esta iglesia. Es dicho por el Señor: Vuestra ofrenda dada a Mi iglesia es para Mi paja seca …”, porque las ofrendas del llamado pueblo de Dios no son encaminadas para el fin correcto. En lado ninguno del Nuevo Testamento encontramos una orden expresa de contribución para este tipo de estructura eclesiástica; más si para fines de caridad, dentro de la propia iglesia. Citaremos algunos textos esclarecedores de la Escritura: “Porque siempre tendréis los pobres con vosotros, y podéis haceles bien, cuando quisiereis; más a mí ni siempre me tendréis.” (Marcos 14:7)

“Porque pareció bien a Macedonia y a Acadia hiciesen una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén.” (Romanos 15:26)

“Recomendandonos solamente que nos recordasemos de los pobres; lo que también procure hacer con diligência.” (Gálatas 2:10)

 “Todavía, si cumplís, conforme a la Escritura, la ley real: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis.” (Santiago 2:8)

Aconsejamos a todos la lectura de la obra revelada a Jakob Lorber, “Carta de Pablo a los Laodicenses” (esta carta puede ser facilitada a quien lo solicitara), donde el apóstol corrige errores de esta iglesia. Infelizmente estos se mantuvieron y son de hace siglos normas aceptadas por la mayoría de las iglesias cristianas.

El Señor recuerda a la iglesia como Ella tiene saciada con Su Palabra, mas esta, infelizmente, no ha tomado el debido provecho de Su Verbo: “…porque de agua fresca Yo os tengo saciado, más vosotros no la sabéis aprovechar; de tal manera que ni sirve para quemar la paja seca.”

Parafraseando este texto: “Yo, el Señor, os tengo saciado con Mi Palabra, más vosotros no sabéis tomar el provecho de ella para enriqueceros y entréis en la Vida Eterna; y no serán vuestras ofrendas que os traerán provecho futuro.”

En la parte final del dictado, nuestro Padre muestra Su desagrado por la idolatría y por la ostentación religiosa de La Gran Babilonia, que en nada beneficia a la humanidad, antes vuelve a sus seguidores más flacos espiritualmente, y totalmente dependientes de ritos y supersticiones; dando valor divino a los templos, a los lugares de peregrinación y a otras formas de culto idénticas al paganismo.

El Señor no desea esta forma de adoración. Jesus fue claro cuando mostro la forma inteligente de adorar a Dios, cuando tuvo Su encuentro con la mujer samaritana: “Mujer, creeme que la hora viene, en que ni en este monte ni en Jerusalén adorareis al Padre (…) Mas la hora viene y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad: porque el Padre busca a tales que así lo adoren. Dios es Espírito, e importa que los que lo adoran lo adoren en espíritu y en verdad.” (Juan 4:21-24)

Deben los cristianos, en lugar de construir templos suntuosos, desenvolver trabajo caritativo en favor del prójimo, construyendo hospitales gratuitos, lugares y refugios para albergar o los sin techo, alimentar y vestir aquellos que necesitan. Esta es la verdadera religión, como dice la Escritura: “La religión pura e inmaculada para con Dios, el Padre, es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse de la corrupción del mundo.” (Santiago 1:27)

Continuando el dictado, dice el Señor: No quiero ropajes de modelos, más si ropajes con el sabor de la humildad; recordaos del sastre del mundo …”. (*)

Terminando el dictado, el Señor invita al hombre a profundizar individualmente en su relación con Dios; ni que para eso tenga que romper algún corsé religioso: “… haced vosotros mismos ropajes para vosotros, con vuestras manos.”

En la Escritura encontramos palabras de Jesus, enfatizando esta misma verdad: “Es que estoy a la puerta, y llamo: si alguien oyera mi voz, y abra la puerta, entrare en su casa, y con el cenare, y el conmigo.” (Apocalipsis 3:20)

(*) Ver la revelación inserta en el capítulo XI, sobre el “sastre de este mundo”.

Antes que cerremos este capítulo, registramos una revelación, transmitida por el Señor a los dos siervos (profeta y “escriba”) a cargo de este trabajo, mostrándoles la importancia de mantenerse unidos, para que nada sea omitido de las revelaciones transmitidas por el Padre.

El 28 de Agosto de 2010 los dos siervos fueron advertidos por el Padre:

“Escucha, Mi siervo (profeta), ni a todos les son reveladas las puertas de Mi Reino; pero a otros les es revelada Mi Casa, los nuevos Cielos y la nueva Tierra, y otros días todavía no revelados.

Quiero que andéis (profeta y “escriba”) de manos dadas en este trabajo; para que no se separe ninguna página.

En breve El Nuevo Templo va a estar terminado y vuestro galardón ya estará presto hace mucho tiempo.”

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