– XIX –

Antes del dictado del Señor, fue transmitida al siervo profeta la siguiente revelación para este capítulo:

“Ya no hay tiempo para que el mundo pueda esconder sus abominaciones.

Mi iglesia está viendo el interior del mundo dividiéndose en sus órganos.”

Esta revelación tiene dos destinatarios.

El primer destinatario es la humanidad en general, con todo su materialismo que la aparta del Orden Divino. Hoy no hay posibilidad de la humanidad corrompida tener sensibilidad espiritual para oír la voz de Dios; ni siquiera percibir que El está procurando despertarla a través de fenómenos naturales, algunos catastróficos, enfermedades varias, haciendo desmoronar sus estructuras políticas, económicas y religiosas. Por esta razón, dice el Señor: Ya no hay tiempo para que el mundo pueda esconder sus abominaciones.”

La humanidad está en la misma degradación moral en que se encontraba la generación de Noé y la generación de Lot, totalmente indiferentes a las cosas de Dios, al punto de no percibir la proximidad del Juicio, siendo atrapadas de sorpresa por el Diluvio y por el fuego que cayó del Cielo. Dice Jesus:

 “Y, como aconteció en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los llevó a todos.

Como también de la misma manera aconteció en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban; más en el día en que Lot salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre, y los consumió a todos.

Así será en el día en que el Hijo del hombre se ha de manifestar.” (Lucas 17:26-30)

El segundo destinatario de la revelación es la iglesia que está a ser alertada para las Verdades de La Nueva Revelación Viva y para la inminente segunda venida de Jesus.

No en tanto, esta Nueva Revelación y los anuncios de los profetas no son tomados en cuenta. La iglesia está incrédula e indiferente a las revelaciones de Dios, y la organización humana de la misma forma.

La Escritura compara esta organización humana a una estatua hecha de diversos materiales (oro, plata, bronce, o cobre, hierro y barro).

La primera estructura organizacional (el imperio), comparada al oro, fue Babilonia en la cual Nabucodonosor era rey. Este tuvo un sueño profético de la parte de Dios y en ese sueño veía una estatua compuesta por diversos materiales.

El sueño fue interpretado por el profeta Daniel, un judío que había sido llevado cautivo para aquel país. El profeta explicó al rey el sentido espiritual del sueño, diciéndole que la estatua representaba los diversos imperios mundiales que comenzarían con su – Babilonia. De esta interpretación, destacamos la parte sobre el último de estos imperios terrenales, que ya está implantado en la Tierra. Este imperio es diferente de los anteriores: es constituido de naciones que se unen por acuerdos políticos y estratégicos, que en la práctica pocos resultados obtiene, pues en su conjunto existen naciones poderosas y ricas y otras débiles y pobres. El Señor comparó este imperio a los pies de la estatua, cuyos dedos son constituidos de hierro y de barro. Este último tipo de gobierno federativo (un ejemplo, la Unión Europea) va en breve desmoronarse, en la segunda venida de Jesus, aunque su agonía ya se vislumbre en nuestros días.

Pasamos a citar el texto de la Escritura que nos habla de esta estatua:

“Y como los dedos de los pies eran en parte de hierro y en parte de barro, así por una parte el reino será fuerte, y por otra será frágil.

En cuanto a lo que viste del hierro mezclado con barro de lodo, mezclándose con simiente humana, mas no se ligarán uno a otro, así como el hierro no se mezcla con el barro.

Mas en los días de estos reyes, Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido; y este reino no pasará a otro pueblo; aplastará y consumirá todos estos reinos, y será establecido para siempre.

De la manera como viste que del monte fue cortada una piedra, sin manos, y ella aplastó el hierro, el cobre, el barro, la plata y el oro, el gran Dios hizo saber al rey lo que ha de ser después de esto; y cierto es el sueño y fiel su interpretación.” (Daniel 2:41-45)

El reino que no será jamás destruido es el Reino de Cristo que será implantado en la Tierra, conforme es descrito en el libro de la Revelación: “Y vi un nuevo cielo, y una nueva tierra. Porque ya el primer cielo y la primera tierra pasaran, y el mar ya no existe.” (Apocalipsis 21:1)

Del texto citado del libro del profeta Daniel queremos destacar la forma como este imperio irá a sucumbir y cual el instrumento de su destrucción: “… del monte fue cortada una piedra, sin manos, y ella aplastó el hierro, el cobre, el barro, la plata y el oro…”. ¿Cuál es el significado de este monte y de la piedra que fue cortada del mismo?

El monte” significa el amor celeste, que es el amor al Señor; pues todos los que se le sumen son por El bendecidos. Diversos ejemplos pueden ser tomados de las Escrituras: los descendientes de Set (hijo de Adán), hasta Noé, vivían en las montañas; Moisés subió al monte Sinaí para encontrarse con Dios y allí recibió la Ley para el pueblo de Israel; Jesus subió al monte y se Transfiguró delante de los tres apóstoles que presenciaron Su gloria; en el final, Jesus fue crucificado en el monte Gólgota.

Es por la victoria alcanzada por Jesus en este monte, dando Su vida en rescate de la humanidad y de todos los habitantes del Universo, que Jesus (la piedra fundamental – I Pedro 2:6) hará desmoronar toda la civilización existente y ya podrida. La “piedra” significa la Verdad en Jesus, en este caso la Verdad que está en este último tiempo siendo proclamada por la Iglesia, La Nueva Jerusalén que se manifestará en la segunda venida de Cristo.

Recordemos cuando el apóstol Pedro dice que Jesus era el Mesías. Dice el apóstol: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo.” Ante estas palabras, Jesus le respondió: “Pues también yo te digo que tú eres Pedro (piedra), y sobre esta piedra (el propio Jesus) edificaré mi iglesia, y las puertas del inferno no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:16-18)

Todavía fue transmitida por el Señor otra revelación, en consecuencia, de una noticia el 24 de Septiembre de 2010, y que transcribimos a continuación.

Transcripción de la notícia: “La sonda Cassini captó a lo largo de dos dias nuevas imagenes de Saturno. Las fotografias y los vídeos ayudan a comprender, según los especialistas, porque motivo algunos cuerpos celestes son deslumbrantes representaciones de luz.”

Después de que el profeta oyese esta noticia en la televisión y la confirmara en la prensa escrita, el Señor habló con ele y le dijo:

“Así tengo Yo, en todo el firmamento, planetas luminosos donde el ser humano nunca podrá llegar; más Yo tengo en esos lugares un planeta que irradia Mi Luz, para que el tenga vida de luz.”

Creemos que este planeta al que se refiere el Señor es nuestro Sol (*), que designamos por estrella, más que el Señor dice ser un planeta perfecto.

Lo que el hombre ve a través de sus sofisticados aparatos ópticos y sondas diversas es la atmosfera del Sol, incandescente e irradiando luz y calor para los planetas alrededor; más por debajo de esta atmosfera incandescente está un gigantesco planeta, perfecto y luminoso.

El Sol alberga en sus cinturones várias razas de seres humanos. En el cinturón central alberga sus propios habitantes – habitantes del Sol, todos ellos bellos y algunos de tamaño gigantesco; en los siete pares de cinturones laterales alberga diversas razas, correspondiendo cada cinturón a planetas de nuestro sistema solar.

El 1.º par de cinturones, más próximo al cinturón central, corresponde a los planetas Mercurio y Venus; el 2.º par de cinturones corresponde al planeta Terra; el 3.º par de cinturones corresponde al planeta Marte; el 4.º par de cinturones corresponde al planeta Júpiter; el 5.º par de cinturones corresponde al planeta Saturno; el 6.º par de cinturones corresponde al planeta Urano; el 7.º y último par de cinturones corresponde al planeta Neptuno (el Mirón que significa mundo de los milagros).

(Ver “El Sol Natural” revelado por el Señor al profeta Jakob Lorber y citaciones mencionadas en la obra “Las Nuevas Revelaciones para el Reino – volumen II”).

En seguida el Señor dio al profeta nueva visión.

En esta visión el vio un ángel enorme que descendía del Cielo a gran velocidad y cuando llegó a la Tierra, penetró en su interior. Cuando llegó a una gran profundidad, el ángel habló para los habitantes de ese lugar: “Vengo por orden en este lugar, para que no toquéis jamás lo que está encima de este lugar.”

Oyendo las palabras del ángel, los habitantes de este sitio tenebroso dijeron: “Abre la puerta de este lugar, para ir a habitar en otro planeta.”

El ángel les respondió: “Es aquí vuestra eternidad y no en otro lugar.”

Tras pronunciar estas palabras, el ángel subió vertiginosamente como había descendido, y desapareció en el Cielo.

Cuando el ángel desapareció en el Cielo, el profeta vio el globo terrestre, y en determinado lugar había una gran puerta cerrada (tipo trampilla) que daba acceso al interior de la tierra.

El mundo espiritual tiene secretos que el hombre común no puede comprender, y la Biblia omite en relación a muchas revelaciones que el Señor ha transmitido a través de La Nueva Revelación Viva. La Escritura salvaguarda el límite del conocimiento humano en relación a los secretos de Dios: “Las cosas encubiertas son para el Señor nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” (Deuteronómio 29:29)

Mas si nuestro querido Padre pensó que llegó el tiempo de compartir con nosotros Sus secretos, solo tenemos que Agradecerle y Alabarlo por Su amor para con nosotros.

Así, entendemos que este lugar tenebroso que el ángel visitó, para alertar a sus habitantes, es uno de los tres niveles del infierno, que se encuentra en algún lugar en el seno de la tierra (el 1.º nivel, próximo de la superficie de la Tierra, alberga criaturas de índole perversa; el 2.º nivel, en lugar intermedio, alberga criaturas todavía más malvadas; el 3.º nivel alberga auténticos demonios de maldad).

 Que el infierno se sitúa bajo de la superficie de la Tierra es confirmado en la Escritura: “Para el entendido, el camino de la vida es para arriba, para que él se desvíe del infierno que está abajo.” (Proverbios 15:24)

Para mejor comprensión, vamos citar algunos textos revelados por el Señor al profeta Jakob Lorber, sobre el inferno y sus habitantes. A través de la lectura de estos textos, entenderemos el porqué de la visita del ángel a este lugar, bien como otros pormenores de interés.

Sobre el inferno y sus demonios, Jesus responde a una pregunta que Le fue hecha:

“¿Que aspecto tienen los sitios de los demonios?(…) Digo Yo: No te preocupes con eso. (…) Ellos (los espíritus malvados) construyen su mundo, correspondiente a su intimidad, aislándose en comunidades, según el grado de su perversidad y procuran perjudicar a todos.

Sintiendo afines en esta Tierra, en breve encuentran medios para de ellos aproximarse. (…) Primero se apoderan del cuerpo, saturándolo con todo lo que sea pernicioso. (…) En el comienzo se presentan mansamente, tratando de atraer el alma para la carne. (…) Justamente por este motivo vine Yo a este mundo, para terminar con tales abusos remotos, para los que creen en Mi y aceptan Mi doctrina.

Yo, solamente, soy Señor encima de todo, en el mundo y en el reino de los espíritus. Cree que vivirás.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen X – 176:1-3)

En otro texto de la misma obra, el Señor nos muestra la situación de las criaturas fallecidas que están padeciendo en el infierno, como resultado de una vida en la tierra en rebelión continua contra Dios y Su Divino Orden.

Respondiendo a un ciudadano romano, dice Jesus:

“Se suceden discusiones, conflictos, guerras y mutilaciones recíprocas de la peor especie (entre estas almas/espíritus que están en el infierno). En cuanto los lisiados se hayan rehecho, se llenan de venganza e intentan pasar por hechiceros y artistas a través de presentaciones místicas. Se consiguieren gran número de prosélitos, ay de los que los mutilaron. 

Así existen enormes agrupamientos para cada especie de maldad y error, en aparente y temporaria armonía.

(…) De tiempo en tiempo son enviados algunos adoctrinadores (ángeles de Dios) a tales agrupamientos lacerados; no pasan mejor de lo que los ángeles en Sodoma y Gomorra, pues los malos espíritus quieren usarlos para el aniquilamiento de los enemigos. Por ahí ves la situación de mejoría para tales espíritus.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen VI – 238:3,4,6)

En consecuencia, de las revelaciones del Señor, registramos una experiencia del profeta. Cuando caminaba en la calle, vio algo extraño.

En visión, la calle donde el caminaba comenzó a hundirse en su frente, abriendo una zanja en todo el camino que iba a recorrer. Como la experiencia parecía real, el profeta paró de inmediato. Sin embargo, el veía a las personas caminar normalmente, inclusive de los animales que por allí pasaban.

El profeta miraba para las personas y dichos animales que caminaban con él en la calle y vio que cada persona y animal se duplicaban; surgían dos seres de cada, uno al lado del otro.

En un semáforo allí existente, el lugar destinado a la luz roja (indicando prohibición de avanzar) estaba hueco. El Señor reveló que esta luz roja inexistente significa la religión sin poder para detener la humanidad en sus deseos desenfrenados y así desviarla del pecado, pues los hombres se volvían incrédulos. (II Timoteo 3:1-6)

 La señal central con la luz amarilla (indicando precaución) había sido sustituida por una de color negra. Por revelación del Señor, la precaución o la moderación es la consciencia que existe en el hombre, mas que está de tal forma entenebrecida que toda la maldad le parece normal.

La Escritura, hablando de estas tinieblas espirituales, dice: “Porque las tinieblas cubrirán la tierra, y la oscuridad los pueblos …” (Isaías 60:2) y cuando Jesus se dejó prender, dice: “… más esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.” (Lucas 22:53)

La señal de luz verde (permitiendo el avance) fue sustituido por otro de color gris-oscura. Esta nueva luz representa la Ley de los hombres que todavía pone alguna traba en el ímpetu malicioso de las personas, más sin gran éxito.

El profeta observó todavía, en la visión, que una grande confusión se generó entre las personas que circulaban en la calle; todas ellas, armadas de barras de hierro, destruirán vehículos, escaparates y todo que era posible de ser dañado. Solo el semáforo se mantenía intacto.

Durante algún tiempo, el orden establecido en este mundo (gobiernos, autoridades civiles y militares representados por el semáforo) todavía irá sostener la populación, más va a surgir en breve rebeliones generalizadas, pues el pueblo está descontento y está en sufrimiento.

Este semáforo todavía se mantiene intacto porque Dios lo sostiene; pues desde siempre los gobiernos humanos son institución divina, para mantener el orden en la tierra; mismo que la mayoría sea injusta para con sus pueblos.

Dice la Escritura: “Toda alma esté sujeta a las potestades superiores; porque no hay potestad que no venga de Dios; y las potestades que hay fueron ordenadas por Dios. Por eso, quien resiste a la potestad, resiste la ordenación de Dios.” (Romanos 13:1-2)

En otra visión dada por el Señor, el profeta observa el trabajo de um panadero, confeccionando centenas de pequeños panes, todos iguales. Este panadero es también pastor; al lado de la panadería existe un pasto verde, donde se encuentra un rebaño de pequeñitas ovejas sanas. Estas ovejas se alimentaban de los panes confeccionados por el panadero y de la hierba del pasto que ellas mismas cuidaban. Las ovejas de este rebaño no eran destinadas al matadero.

En cierta altura, el panadero/pastor (el Señor Jesus) entonó este cantico: “Cuando estas Mis pequeñitas ovejas dejaren de tratar este pasto, Yo subiré con ellas.”

Este bonito cuadro profético nos muestra la verdadera iglesia del Señor que hará parte del primero arrebatamiento.

Vemos luego del inicio el Señor Jesus comparado a un panadero que confecciona el alimento para el rebaño. Verdaderamente Sus ovejas son alimentadas con el Pan de Vida, conforme dice el Evangelio: “Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo. (…) Yo soy el pan de vida; aquel que viene a mí no tendrá hambre …” (Juan 6:33,35)

Además de preparar el Pan de Vida, siendo El mismo el Pan y el Panadero, también es el Pastor de las ovejas y el pasto de Su rebaño es contiguo a la panadería (el Cielo, donde Jesus se encuentra, está cerca de la tierra donde están sus ovejas).

Dice Jesus sobre Su verdadero rebaño: “Mis ovejas oyen mi voz (la Palabra del Señor), y yo las conozco, y ellas me siguen.” (Juan 10:27)

Este rebaño de ovejas pequeñitas y sanas, existente en la faz de la Tierra, puede considerarse pequeño, en relación a otros rebaños (u otras iglesias mayores y más visibles). Mas él es el rebaño de las ovejas fieles al Señor – la iglesia fiel, en la cual el Padre tiene placer y desea revelarle Sus secretos.

Mismo sabiendo el Señor que Sus verdaderos siervos son siempre en pequeño número, El no hace acepción de personas, transmitiendo a todos la verdad del Evangelio, dejando a cada uno la opción de Seguirlo, o no. Como está escrito: “Mas buscad primero el reino de Dios, y su justicia, y todas estas cosas os serán acrecentadas. (…) Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella. (…) Todo aquel, pues, que escucha estas mis palabras y las practica, lo asemejaré al hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” (Mateo 6:33; 7:13)

Este rebaño, alimentado del pan que es confeccionado por su Señor, no carece de ningún pastor físico (o adoctrinador humano); pues todas las ovejas tratan de su alimento espiritual (cuidaban del pasto que era también su alimento). La Escritura dice: “He aquí días vienen, dice el Señor, en que haré un pacto nuevo con la casa de Israel y con la casa de Judá. (…) Pondré mi ley en su interior, y la escribiré en su corazón; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no enseñará alguien más a su prójimo, ni alguien a su hermano, diciendo: Conoced al Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el mayor, dice el Señor.” (Jeremías 31:31-34)

El propio Jesus dice: “Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, ese os enseñará todas las cosas, y os hará recordar todo cuanto os he dicho.” (Juan 14:26)

Este pequeño rebaño es sumamente bendecido por el Padre; más también es advertido por El, para no dejarse seducir por los placeres del mundo, ni dejarse tentar por la voluntad de hacer parte de los grandes rebaños (o grandes iglesias de culto externo) que, por ser grandes, tienen mezcladas ovejas que no siguen a Jesus en espíritu y en verdad.

Para consolar este Su rebaño, Jesus pronunció palabras para todos los tiempos (pues el Senhor siempre tuvo Su pequeño rebaño). Dice Jesus: ”No temas, oh pequeño rebaño, porque a vuestro Padre agradó daros el reino.” (Lucas 12:32)

Este rebaño es constituido de ovejas perdidas que Jesus rescató, una a una, y se juntan en pequeños núcleos. Y todas ellas son agradecidas a Su Salvador por la vida nueva que Él les dio, Ofreciéndose para substituirlas en el matadero que les estaba destinado. Isaías, inspirado por el Espíritu de Dios, profetizó: “Todos nosotros andábamos desgarrados como ovejas; cada uno se desviaba por su camino (…) Él fue oprimido, mas no abrió su boca; como un cordero fue llevado al matadero, y como la oveja muda delante de sus trasquiladores, el no abrió su boca.” (Isaías 53:6-7)

Mas tarde el Señor Jesus confirmó las palabras del profeta: “Yo soy el buen Pastor; el buen Pastor da su vida por las ovejas.” (Juan 10:11)

Porque Jesucristo – el Cordero de Dios – murió nuestra muerte, ninguno de nosotros está destinado a perecer.

En el cuadro profético de esta visión, ninguna de estas ovejas era destinada al matadero: “Y les doy la vida eterna, y nunca han de perecer, y nadie las arrebatará de mi mano (…) Voy a prepararos el lugar. Y, si yo fuera, y os preparare lugar, vendré otra vez, y os llevaré para mí mismo, para que donde yo estuviere estéis vosotros también.” (Juan 10:28; 14:2-3)

En la visión, el Panadero/Pastor (el Señor Jesus) en cierta altura entona un cantico que nos eleva espiritualmente y nos premia por la labor en esta tierra: Cuando estas Mis pequeñitas ovejas dejaren de tratar este pasto, Yo subiré con ellas.”

En otra visión, el profeta observa un hombre (ángel del Señor) delante de un computador. El computador era transparente y el profeta conseguía ver su interior con todos sus componentes. El ángel dice al profeta: “Tu miras y ves todo porque Yo te mostré, más nada entiendes de lo que ves en este computador.”

A continuación, el profeta observa el mismo ángel delante de un teléfono de donde salía un cable eléctrico con centenas de hilos que se esparcían por toda la Tierra, como si fuesen venas de un cuerpo.

El ángel coge un alicate y corta muchos de los hilos que hacen parte del cable ligado al teléfono.

El ángel dice al profeta: “¿Sabes porque corté muchos de estos hilos? Porque son comunicaciones para Mi pueblo.”

El Señor nos muestra en esta visión dos aparatos. El primero es un computador que el ángel permitió al profeta observar en por menor.

Sobre el significado del computador, el Señor no nos dio cualquier explicación. Así aguardamos la altura en que el Padre nos quiera revelar más sobre este asunto. (**)

En cuanto al segundo aparato, el teléfono ligado a un cable lleno de hilos que se esparcen por toda la Tierra; espiritualmente, este teléfono representa la central de comunicaciones del mundo, transmitiendo toda la información ligada a la vida terrena; más en cierta altura el ángel del Señor corta muchos hilos de este cable, cortándolos de la central. El ángel dice que cortó los hilos Porque son comunicaciones para Mi pueblo.”

En el dictado que a continuación registramos es explicada la razón del corte de estos hilos, pues ellos representan los siervos de Dios que su tiempo serán cortados de este mundo para no ser influenciados por él.

Refiriéndose a acontecimientos futuros, el Señor dice en el dictado que sigue: Mis siervos serán avisados de este día, antes del tiempo terrible que ha de venir.” Entendemos que los siervos de Dios no carecen más de medios terrenales para obtener informaciones (por esa razón el corte de los hilos), más estarán atentos a las revelaciones venidas de lo Alto.

Dictado del Señor:

“De Mi ángel que está sentado a tu lado (un ángel estaba sentado al lado del profeta), escribe lo que el te diga.

Estas cosas dirás a Mi iglesia:

Está llegando el día de un tiempo determinado, con gran tempestad debajo de la tierra y encima de la tierra.

Haré esto para sacudir vuestro planeta, para que sepan que en Mi no hay fenómenos. Y serán vistas cosas extrañas, nunca antes contempladas en vuestro planeta. Mis siervos serán avisados de este día, antes del tiempo terrible que ha de venir.

Este mundo a Mi me ha traicionado; creen en milagros de todo aquello que no hablan, no ven, no oyen y solo caminan acostados a los hombros.

Seréis robados de vuestras riquezas en el día de las dos tempestades; también no habrá otro farero.

Veo también que Mi pueblo se viste con ropas del mundo y guardan Mis vestidos dentro del armario.

Aunque así sea, llevare en aquel día algunos Conmigo, que no son de Mi Casa y aquellos que llaman por Mi Nombre, más los que escupen e la Sangre de la cruz, esos no van a heredar Mi Casa.

Todo aquel que es dado por avisado y no guardare estas cosas no tendrá parte Conmigo.”

Este dictado comienza con una advertencia: Está llegando el día de un tempo determinado …” ¿Cuándo será este dia? Nunca lo podremos saber com exactitud.

En el dictado el Señor usa otras palabras, identificando los mismos acontecimientos: “…con gran tempestad debajo de la tierra y encima de la tierra. Haré esto para sacudir vuestro planeta …”

Los hombres están habituados a considerar todas las cosas que no pueden explicar, como fenómenos. Mas lo que en breve va a surgir en nuestro planeta, nuestro Padre hace cuestión de afirmar que es proveniente de El – no son fenómenos, más si manifestaciones de Su poder: “… para que sepan que en Mi no hay fenómenos. Y serán vistas cosas extrañas, nunca antes contempladas en vuestro planeta.”

 El hombre no debería quedar sorprendido por las muchas señales que van a surgir, ni con aquellas que ya han acontecido, pues el Señor alertó oportunamente, conforme atestigua la Escritura: “Y mostraré prodigios en el cielo, y en la tierra, sangre y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el gran y terrible día del Señor.” (Joel: 2-30-31)

Mismo en medio de la gran catástrofe que surgirá en breve, la Misericordia y el gran Amor del Padre van a ser demostrados. Él va a preservar a Sus siervos, avisándolos: Mis siervos serán avisados de este día, antes del tiempo terrible que ha de venir.”

En estas palabras vemos confirmada la promesa del Señor para todos los tiempos: “Ciertamente el Señor Jehová no hará cosa alguna, sin haber revelado su secreto a sus siervos, los profetas.” (Amós 3:7)

Los siervos del Señor deben mantenerse en comunión continua con el Padre, pues solo de esa forma pueden estar protegidos de todo el mal. El salmista dice: “Aquel que habita en el escondrijo del Altísimo, a la sombra del Omnipotente descansará. Diré del Señor: Él es mi Dios, mi refugio, mi fortaleza, y en el confiaré.” (Salmo 90:1-2)

Una gran parte de la humanidad dícese cristiana; otra parte conoce el cristianismo, así como su mensaje, más el Evangelio verdadero está lejos de ser vivido por las personas que dicen aceptarlo. Este cristianismo tibio se presenta a través del rosto de una religión vacía de poder de Dios y las personas ya no están sensibles para oír las alertas de Dios.

Dice el Señor: Este mundo a Mi me ha traicionado; creen en milagros de todo aquello que no hablan, no ven, no oyen y solo andan acostados a los hombros.” En estas palabras, el Señor está identificando a la religión idólatra, proclamada por La Gran Babilonia, mostrando también que su tiempo está quedando, conforme es dicho en el libro de la Revelación: “Cayo, cayo la gran Babilonia (…) Porque todas las naciones beberán del vino de la ira de su prostitución, y los reyes de la tierra se prostituirán con ella…” (Apocalipsis 18:2-3)

A continuación, el Señor nos muestra los poderes de este mundo, englobando la religión, la política y la economía, comparándolos a las “riquezas”. Estas “riquezas” serán fuertemente sacudidas en este “día de tiempo determinado”.

Dice el Señor: Seréis robados de vuestras riquezas en el día de las dos tempestades; también no habrá otro farero.”

Sabemos que el farero representa al jefe de la Iglesia Católica Romana que en el capítulo XVI fue ya identificado.

En la revelación siguiente será desenvuelto también este tema importante, pues la Iglesia Romana y su más alto dignitario, el Papa, tiene un papel relevante en la profecía del Fin de los Tiempos.

Continuando el dictado, el Señor nos explica el motivo de Su desagrado con los cristianos, pues estos debían ser un ejemplo de veneración al Único Dios Creador y tener una actitud solidaria con su prójimo, más al revés, han desacreditado el Evangelio de Jesus, mezclando lo espiritual con lo mundano. Dice el Señor: Veo también que Mi pueblo se ha vestido con ropas del mundo y guardan Mis vestiduras dentro del armario.”

Mas Dios conoce los que son Suyos, y esos ni siempre están alojados en iglesias o grupos religiosos; muchos sirven a Dios y viven el Evangelio en la práctica, sin pertenecer a cualquier denominación religiosa.

 El Señor confirma esta verdad, cuando dice: Aunque que así sea, llevaré en aquel día algunos Conmigo, que no son de Mi Casa …”.

Nuestro Jesus ya lo había afirmado, cuando aún estaba en esta Tierra: “Por cuanto cualquiera que hiciera la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (Marcos 3:35); o sea, cualquiera que hiciere la voluntad de Jesus, ese es verdaderamente Su siervo.

El dictado sigue con una seria advertencia a todos aquellos que siguen al Señor con hipocresía: “… y aquellos que llaman por Mi Nombre, más escupen en la Sangre de la cruz, esos no van a heredar Mi Casa.” Esta realidad fue atestiguada por Jesus: “Ni todo el que me dice: ¡Señor, Señor! Entrará en el reino de los cielos, más aquel que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos nosotros en tu nombre? ¿Y en tu nombre no expulsamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas maravillas? Y entonces les diré abiertamente: Nunca os conocí; apartaos de mí, vosotros que practicáis la iniquidad.” (Mateo 7:21-23)

El dictado termina con un consejo de nuestro Padre, que debe ser acatado por todos los que tienen temor a Él y desean un día estar en Su presencia por eternidades: Todo aquel que es dado por avisado y no guardare estas cosas no tendrá parte Conmigo.”

Tras la lectura de este dictado, los dos siervos pidieron al Señor revelación para entender todo aquello que fue dicho por El.

En respuesta, el Señor dictó al siervo profeta las siguientes palabras:

“He aquí que de la extremidad del mar sube la extremidad de un rollo.

He aquí que de la extremidad de los cielos sale la otra extremidad de un rollo y ambas extremidades se van enrollando, hasta que una acabe antes que la otra.

Después, los rollos con las dos extremidades enrolladas vuelan hasta el centro de la Tierra. Por un corto tiempo ese rollo estará atascado en el centro da Terra; más también por un corto tiempo irá circular y será abierto, tocando en todas las extremidades del mundo. Y todo cuanto fuera animal, planta, hombre, mujer e hijos gemelos, uno de cada, a Mi me pertenecerá.

El rollo fustigará toda la Tierra, y uno de cada uno será para Mí; y el otro será cogido y fustigado por la tierra.”

En esta nueva revelación el Señor dice: He aquí que de la extremidad del mar sube la extremidad de un rollo.” Parafraseando estas palabras: “He aquí que en el final del tiempo de la iglesia externa, La Gran Babilonia (extremidad del mar), surge el día del cumplimiento de las profecías que han sido transmitidas a lo largo de los siglos (la extremidad de un rollo), y así, hoy, toda la revelación será descubierta a todos los hombres.”

Continua el dictado: He aquí que de la extremidad de los cielos sale la otra extremidad de un rollo y ambas extremidades se van enrollando, hasta que una acabe primero que la otra.” De acuerdo con nuestro discernimiento, parafraseamos este mensaje: “He aquí que del Cielo más alto sale Mi revelación (la otra extremidad de un rollo), para juntarse las profecías transmitidas por los profetas en toda la Tierra (ambas extremidades se van enrollando); ambas se tocan en su inicio, y a lo largo del tiempo van enrollándose, conforme se va cumpliendo Mis palabras. Las profecías de la Tierra terminarán primero y no se enrollarán más, y la otra parte de Mi revelación continuará por eternidades sin fin.”

El dictado prosigue: Después, los rollos con las dos extremidades enrolladas vuelan hasta el centro de la Tierra. Por un corto tiempo ese rollo estará atrapado en el centro de la Tierra …” Nuestra interpretación en paráfrasis es la siguiente: “Y después de la humanidad ser obligada a reconocer las profecías transmitidas por Mis siervos profetas, y verificar por las señales enviadas de los cielos que todo proviene de Mi, la profecía de hoy quedará como testimonio por un corto tiempo.”

Prosigue el dictado: “…más también por un corto tiempo irá circular y será abierto, tocando en todas las extremidades del mundo.”

Nuestra interpretación es: “Mas esta revelación, hasta ahora encubierta a muchos, será conocida de todos y andará de un lado para otro (un corto tiempo irá a circular) durante algún tiempo, para que todos sean subyugados por Mi poder y queden escusados delante de Mi.”

Termina el dictado con estas palabras: Y todo cuanto fuera animal, planta, hombre, mujer e hijos gemelos, uno de cada, a Mi pertenecerá. El rollo fustigará toda la Tierra, y uno de cada será para Mí; y el otro será cogido y fustigado por la tierra.”

Usando palabras nuestras: “Y de todo lo que existe en la faz de la tierra, sea animal, planta, hombre y mujer con sus hijos gemelos, uno de cada, a Mi pertenecerá; pues la revelación trae a Mi orden, para que solamente uno de cada sea llamado para Mi reino; la otra parte será fustigada por las catástrofes que vendrán sobre la tierra.”

Vamos a relacionar esta última parte de la profecía con lo que fue dicho por Jesus sobre la selección que será hecha en Su segunda venida. Dice Jesus: “Entonces, estando dos en el campo, será llevado uno, y dejado el otro; estando dos moliendo en el molino, será llevada una, y dejada la otra.” (Mateo 24:40-41)

Estas palabras proferidas por Jesus muestran que será hecha una gran selección, mismo entre aquellos que hacen parte de Su iglesia y están haciendo Su obra en la tierra.

 Nuestro entendimento para las palabras de Jesus citadas arriba es lo siguiente: Los cristianos que están viviendo su vida espiritual, sin dejar de amar el mundo y sus concupiscencias, van ser en breve separados de los otros creyentes que están verdaderamente con el Señor, Sirviéndole en espíritu y en verdad, en la fe y en la caridad.

Tras ser dada por el Señor esta revelación, pedimos al Padre más esclarecimientos sobre el personaje del “farero”.

El Señor usó el siervo profeta en lengua desconocida y después nos dice estas palabras en nuestro idioma:

“Mi siervo (“escriba”), de aquello que salió de la boca de le (cuando el profeta habló en lengua extraña), tu nada entendiste. Mas como tú eres Mi escriba, Yo voy a traducir aquello que tú quieres; sabiendo Yo que no es para ti, mas es para el mundo.

En aquel día todos los reyes de la tierra serán destruidos, más aquel lugar, Yo iré salvar por un tiempo; porque Yo quiero que el mundo vea la destrucción de aquel lugar.

Mas antes de ese acontecimiento, todo el mundo va a participar de la muerte del hombre que gobierna aquel lugar; y será destapado el escondrijo de la prostitución de aquel lugar.

Será maldecido aquel lugar en aquel tiempo, y no restará ningún bloque de imagen que está alrededor de aquel sitio. Porque aquel fue el lugar más abominable que puede existir, de cuantos fueron hechos por el hombre.

No tendré misericordia por todo aquello que está allí y el mundo va a participar de todo antes de Mi Venida.

El mundo irá a ver y saber de toda aquella destrucción.

Y Mi iglesia que está asentada en esta tierra ya está sobre el cuerpo de Satanás, preparada para aplastar con el peso y la sentencia de Mi mano.”

Al usar el siervo profeta en lengua extraña, el Señor nos mostró que esta revelación fue durante mucho tiempo sigilosa. Mas porque el Señor sabe de la necesidad de la misma ser revelada hoy, tradujo para nosotros esas palabras.

Este es un privilegio que no queremos descartar, más por el contrario, deseamos dejar aquí registrada nuestra gratitud a nuestro querido Padre por nos hallar dignos de compartir tales secretos de Su Sabiduría.

Estas palabras proféticas tienen dos destinatarios: El primero es el gobierno del mundo, el segundo es la Iglesia Romana (incluyendo la sede de su gobierno, el Vaticano, con su jefe, el Papa).

Fue dicho por el Señor: En aquel día todos los reyes de la tierra serán destruidos …”

Todos los gobiernos establecidos van a terminar en la Vuelta del Señor, pues será implantada un Nuevo Orden, donde va a imperar la justicia y la paz. Mas en estas palabras, el Señor puede estar diciendo que las estructuras gubernamentales serán primeramente sacudidas y no destruidas, pues a nuestros ojos todo esto parece difícil de acontecer de un momento para otro; más para Dios nada es imposible.

El Señor continua, diciendo: “… más aquel lugar, Yo iré salvar por un tiempo; porque Yo quiero que el mundo vea la destruición de aquel lugar.” Este lugar que el Señor vaa  destruir es el Vaticano, con su estructura arraigada hace más de mil seiscientos años. El Señor quiere que esta destrucción sea presenciada por toda la humanidad, como testimonio de Su poder, pues como dice la Escritura: “Yo soy el Señor; este es mi nombre; mi gloria pues a otro no daré, ni mi alabanza a las imágenes de escultura.” (Isaías 42:8)

Ahora hagamos caso para estas palabras del Señor: “…aquel lugar, Yo iré a salvar por un tiempo, por tanto, durante un determinado período de tiempo (extensible o no, el Señor sabe), este lugar no será molestado, manteniendo su estructura religiosa y su dignidad reconocida por las naciones.

En el libro de la Revelación nos muestra la destrucción total de La Gran Babilonia: “Y un fuerte ángel levantó una piedra como una gran piedra de molino, y la lanzó en el mar, diciendo: Con igual ímpetu será lanzada Babilonia, aquella gran ciudad, y no será jamás encontrada (…) y la luz de candela no más lucirá en ti (…) porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; porque todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías, y en ella se halló la sangre de los profetas, y de los santos, y de todos los que fueron muertos en la tierra.” (Apocalipsis 18:21, 23,24)

En el momento de esta revelación, en el año de 2010, gobernaba el Papa Benedicto XVI, que no falleció más abdicó; al tiempo de la revisión de esta obra, en el año de 2015, gobierna el Papa Francisco.

¿A cuál Papa está a referirse el Señor? ¿A alguno de estos papas o un sucesor?

Ligando este personaje a los acontecimientos mundiales que anteceden a la segunda Venida de Jesus, es dicho por el Señor: Mas antes de ese acontecimiento, todo el mundo va a participar de la muerte del hombre que gobierna aquel lugar …” Así, la muerte de determinado pontífice será una señal profética. El Señor no especifica se esta muerte será natural, accidental o criminal.

Como curiosidad, el nombre de la ciudad del Vaticano surge de dos palabras latinas – VATIC+ANUS, y significa – “la colina de la profecía”, o “Canto de adivino/o vaticinio”. Realmente esta ciudad-estado es el centro de la gran profecía para el mundo.

Cuando aconteciera la muerte del Papa referido en esta profecía, grandes acontecimientos se darán en el Vaticano y en las estructuras de la Iglesia Romana, conforme es dicho por el Señor: “… será destapado el escondrijo de la prostitución de aquel lugar.” Toda la iniquidad de La Gran Babilonia será desenmascarada por el Señor: Será maldecido aquel lugar en aquel tiempo, y no restará ningún bloque de imagen que está alrededor de aquel sitio. Porque aquel fue el lugar más abominable que puede existir, de cuantos fueron hechos por el hombre.”

Como ya referimos, estos acontecimientos van a darse antes de la Venida del Señor: No tendré misericordia por todo aquello que está allí y el mundo va a participar de todo, antes de Mi venida.”

Finalizando esta profecía, el Señor muestra que la humanidad irá a presenciar la caída de esta estructura eclesiástica milenaria, más Su iglesia fiel va a salir victoriosa sobre Satanás: El mundo irá a ver y saber de toda aquella destrucción. Y Mi iglesia que está asentada en esta tierra ya está encima del cuerpo de Satanás, preparada para aplastarlo con el peso y a sentencia de Mi mano.”

Por nuestro entendimiento, parafraseamos esta parte de la profecía: “Toda la humanidad irá a presenciar la destrucción de La Gran Babilonia. Y Mi iglesia fiel, que no se subyugó a este poder contrario a Mi Orden, se colocó encima del materialismo del mundo (Satanás=materia), preparada para usar de Mi poder, ejecutando Mi voluntad sobre la Tierra.”

(*) – El Señor puede también estar Refiriéndose al Sol Central – URCA –, del cual la Tierra se separó en los principios del Universo, o a otro sol del Cosmos. (Ver “La Tierra y la Luna” – capítulo 53, obra revelada por el Señor a profeta Jakob Lorber).

(**) El discernimiento sobre el ordenador fue dado por el Señor en el capítulo XXVIII.

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