– XIV-

Dictado correspondiente a este capítulo:

“Toda especie de árbol, tronco y ramas es habitación para parásitos; por un poco de tiempo estos árboles vivirán hasta que Yo los destruya y a sus raíces.

El oro negro será inflamado en toda la tierra, hasta que quede como una costea; más mismo de esta costra Yo hare tierra fértil, como oro refinado.

Ya se agotó el hablar de Mi iglesia. Ella hablo con sabiduría, con falsedad, con palabras vanas, huecas e idólatras; más son ahora hay una lengua que a Mí me sirve.

Veo que usan en Mi iglesia vestimentas presentables, y cuando andan en la tierra tienen otras prendas; más antes te quiero desnudo, para que Yo pueda vestir tu alma.

Un hombre pescador vivía en una pequeña aldea con pocos habitantes y había hambre en ese lugar. El pescador tenía un barco, ya viejo y con algunos agujeros. El quería ir al mar, mas no le era posible.

Con sabiduría él dice a los otros: Dadme un poco de pan que tenéis en vuestras casas, para yo pueda tapar los agujeros del barco; quiero ir a buscar peces al mar. Mas los otros dijeron: ¿Como es posible cosa tan extraña?

El pescador se volteó a decirles: Pan en el agua es pez en la tierra. Y así fue: pez con hartura y no faltó el pan en las casas.”

En la primera parte de este dictado, el Señor analiza la humanidad, más también a Su iglesia: Toda especie de árbol, tronco y ramas es habitado de parásitos; por un poco de tiempo estos árboles vivirán hasta que Yo los destruya y a sus raíces.” Los árboles representan los hombres y todos los componentes del árbol, el tronco, las ramas con sus hojas, las flores, los frutos y la simiente, tienen significado espiritual.

 Estos árboles corresponden a grupos (iglesias y denominaciones), cristianos o no, que aglutinan personas con propósitos definidos, la mayoría de cariz religioso. El Señor está diciendo que no solo el grupo en su todo (“árbol”), más también su liderazgo (“tronco”) y sus miembros (“ramas”) abrigan parasitos: tudo lo que es falso y se agarra para minar a la iglesia en la doctrina verdadera dejada por Jesus.

Dice el apóstol Pablo: “Porque vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina; más, teniendo picazón en los oídos, amontonarán para si doctores (doctrinadores) conforme a sus propias concupiscencias; y desviarán los oídos de la verdad, volviendo a las fábulas.” (II Timóteo 4:3-4)

Estos grupos religiosos subsistirán por algún tiempo; más su fin está próximo, pues el Señor va a destruir todo por la raíz.

El Señor se dirige después al mundo, diciendo: El oro negro será inflamado en toda la tierra, hasta que quede como una costra…”

Aquí la revelación está apuntando la materia. El petróleo que es extraído del seno de la tierra (llamado “oro negro”) comanda la economía mundial, corrompe los hombres, degrada la vida y está contaminando nuestro planeta, juntamente con otros combustibles fósiles. Mas como el Señor dice: “la materia no es lo que pensáis”, y también, que todo lo que es materia proviene del espíritu y ha de retornar a su origen.

Analicemos lo que está por detrás de este “oro negro”.

El Señor en Su revelación al profeta Jakob Lorber, apuntando el tiempo del fin, dice: “Tal situación (crisis mundial generalizada) realmente infernal será el juzgamiento creado por los hombres. El excesivo número de pobres y oprimidos se levantará contra los orgullosos opresores, liquidándolos.

Será cual segundo diluvio por la ira del fuego de la pobreza, por demás oprimida.

Habrá, igualmente, un fuego natural que destruirá muchos locales; en virtud de la exagerada codicia, los hombres perforarán, cuales malos bichos, las profundidades de la Tierra, en busca de tesoros. Tan pronto llegaren a los enormes depósitos de selvas vírgenes subterráneas, usándolas como combustible (carbón, petróleo y otros) en la fundición de metales y otros fines, el último juzgamento estará a la puerta. (…) Donde en tal época las criaturas vivieren en Mi Orden, no surgirá juzgamiento final.” (El Gran Evangelio de Juan – VIII – 51:2-5)

La humanidad ya se dio cuenta de la gravedad de esta situación, más los intereses que este “oro negro” implica quitar las lideranzas mundiales por fuerza para tomar las decisiones correctas y la situación se mantenga hasta que el Señor envíe Seu juzgamiento, pues la Tierra ya está “como una costra.”

Mas en todas las situaciones, nuestro querido Padre nos trae siempre un mensaje de paz y de esperanza: “…más mismo de esta costra Yo haré tierra fértil, como oro refinado.”

Esta verdad está registrada en la Escritura, cuando el profeta Joel predice el Dia del Señor: “Pertúrbense todos los moradores de la tierra, porque el día do Señor viene, él está cerca; día de tinieblas y de tristeza; día de nubes y de tinieblas espesas (…) Delante de él, un fuego consume, y detrás de él una llama abrasa; la tierra delante de el es como el jardín del Edén, más detrás de él un desolado desierto; si, nada le escapará.” (Joel 2:1-3)

A lo largo de dos milenios la iglesia del Señor tiene proclamado el Evangelio de la Gracia y del Amor. Mas la buena noticia se fue apartando gradualmente de su matriz, dejada por el Divino Maestro.

La iglesia tiene mezclado su mensaje al mundo: unas veces tiene proclamado la Verdad en la sabiduría del Espíritu Santo y muchos fueron los santos que dejaron sus marcas en la historia; otras veces tiene predicado blasfemias y falsedades, llevando a sus seguidores a corromperse con la idolatría más grosera.

Mas este estado de cosas cambiará en breve, como es dicho: Ya se agotó el hablar de Mi iglesia. Ella habló con sabiduría, con falsedad, con palabras vanas, huecas e idólatras; más solo hay ahora una lengua que a Mí me sirve.”

En seguida el Señor muestra la hipocresía de aquellos que mantienen una vida doble, comparada a dos especies de vestuario. Esto es real para las personas, individualmente, y también para las comunidades que supuestamente proclaman la fe y la santidad de vida. Al revés de una real vivencia del Evangelio, vemos una hipocresia generalizada, tanto en el hombre común, como en el religioso. Existe una apariencia piadosa dentro de los templos y otro comportamiento en relación con el mundo. El apóstol Pablo define esta realidad: “Teniendo apariencia de piedad, más negando la eficacia de ella. De estos apartate.” (II Timóteo 3:5)

Veamos lo que dice la Escritura, con respecto a las comunidades cristianas, particularmente en nuestro tiempo profético: En el libro de la Revelación, el Señor desenmascara la hipocresía religiosa cuando reprende a la iglesia de Laodicéa: “Yo se tus obras, que ni és frio ni caliente; ¡ojalá fueras frio o caliente! Así porque es tibio, y no es frio ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:15-16)

Esta hipocresía es también revelada por el Señor en el dictado: Veo que usa en Mi iglesia ropas presentables, y cuando andan en la tierra ya tienen otras vestiduras; más antes te quiero desnudo, para que Yo pueda vestir tu alma.”

Para un mayor esclarecimiento, el Señor nos transmite una parábola de un pescador que tenía deseo de ir al mar a pescar, mas no podía hacerlo pues su único barco estaba agujereado.

En contrapartida existían otros grupos aislados que no pertenecían a la aldea que tenían pan para alimentarse.

Conviene saber cuál es el significado espiritual de cada personaje de la parábola y de cada hecho ocurrido.

La aldea con pocos habitantes, el pescador preocupado y el barco agujereado, representan la iglesia cristiana en su conjunto, establecida en la Tierra hace dos milenios. Esta iglesia está estructurada para cumplir su tarea, mas no tiene condiciones, porque a lo largo del tiempo todo se fue deteriorando (su barco está agujereado).

Le falta también el pan, que representa el alimento espiritual que en este tiempo es la revelación de La Nueva Revelación Viva. Como este alimento no existe en esta iglesia (la aldea), ella no puede cumplir su misión de evangelizar, pues su estructura no tiene condiciones (el barco está agujereado). El pescador tiene consciencia que necesita hacer algo (tapar los agujeros del barco) y sabe que solo con pan lo podrá hacer (con la verdadera Palabra de Dios).

Él sabe que otros que no pertenecen a la aldea tienen este pan y va a procurar pedirles el suficiente para arreglar los agujeros del barco. Estos “otros” que no pertenecen a la aldea son grupos aislados que a lo largo del tiempo buscaron la Verdad, lejos de las estructuras eclesiásticas de la iglesia tradicional; en muchas ocasiones fueron considerados herejes, siendo inclusivamente martirizados por la iglesia corrupta y, en cierta época, totalmente dominada por Satanás: “Yo se tus obras, y donde habitas, que es donde está el trono de Satanás …” (Apocalipsis 2:13)

Esta iglesia corrupta – La Gran Babilonia – siempre tiene subyugado toda la revelación transmitida por Dios que contraríe los dogmas por ella establecidos. Nunca podría esta iglesia divulgar al mundo ‘La Nueva Revelación Viva’, transmitida por el Señor a Jakob Lorber y a otros profetas, pues no la reconoce, de la misma forma que los fariseos del tiempo de Jesus rechazaban Su doctrina. Fueron otros hermanos que lo hicieron con gran esfuerzo, y así el mensaje del Verbo ha sido divulgado en todas las naciones.

En la parábola, estos hermanos son considerados los “otros” que tienen pan para que se alimentasen.

De esta grandiosa revelación destacamos como obra principal, sustentándose con la Sagrada Biblia, El Gran Evangelio de Juan, y otras obras reveladas a profeta austríaco Jakob Lorber (1800-1864), que perfilaba la religión Católica Romana. También otro siervo de Dios, antes de Lorber, este de nacionalidad sueca, que perfilaba la religión luterana, fue inspirado por el Señor y recibió directamente de Él y a través de ángeles Suyos, muchos enseños preciosos para el entendimiento de las Escrituras y también nuevas revelaciones. Estamos a hablar de Emanuel Swedenborg (1688-1774). Entre las obras de este autor, inspiradas por el Señor, destacamos ‘El Apocalipsis Revelado’ que aclara textos controvertidos del último libro de la Biblia.

Cuando la iglesia establecida se diera cuenta que está perdiendo sus adeptos (lo que ya acontece a lo largo de décadas) y que las personas del mundo no son atraídas al Evangelio por su culpa (pues su barco está agujereado), va a naturalmente llegar a la conclusión que le falta algo. Faltale el mensaje para nuestro tiempo – ‘La Nueva Revelación Viva’.

Para que comprendamos la realidad que nos es propuesta por el Señor en la parábola descrita en este dictado, convidamos a los lectores a leer en la obra revelada a Jakob Lorber – El Sol Espiritual – todo el capítulo relacionado con la esfera del 7.º espíritu. (ver “Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II – El Sol Espiritual – la esfera del 7.º espíritu).

Pasamos a citar palabras de Jesus reveladas a este profeta, sobre la necesidad de ser transmitido este mensaje – que es la última – antes de la Vuelta del Señor: “Es la razón por que ahora transmito la Luz Completa, para que ninguno venga a disculparse en una argumentación errónea de que Yo, desde Mi presencia física en la tierra, no Me hubiese preocupado con la pureza integral de Mi doctrina y de sus aceptadores.

Cuando vuelva nuevamente, haré una gran selección y no aceptaré quien viniere a excusarse. Pues todos los que procuran con seriedad hallarán la verdad.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen I – 91:19-20)

En la parábola en análisis, es dicho sobre la aptitud del pescador: Con sabiduría él dice a otros: dadme un poco del pan que tenéis en vuestras casas, para yo pueda tapar los agujeros del barco.” el pescador (símbolo de la jerarquía religiosa establecida) reconoce que no tiene capacidad de pescar con su barco agujereado (estructura eclesiástica anquilosada por el tiempo e incapaz de atraer los hombres para el Evangelio).

Los “otros” hallan extraño la petición: Como es posible cosa tan extraña. La admiración es comprensible, pues a lo largo de los siglos siempre esta iglesia – ‘La Gran Babilonia’ – despreció y persiguió otros grupos cristianos que buscaban la Verdad fuera de sus estructuras.

Felizmente nosotros en nuestros días las barreras religiosas están siendo derribadas; y los muchos escándalos que infelizmente están aconteciendo dentro de las iglesias (cualesquiera que sean), aunque desagradables, son necesarias para que el Bien y la Verdad sean fácilmente identificados. Dice Jesus: “Ay del mundo, por causa de los escándalos; porque es menester que vengan escándalos, ¡más ay de aquel hombre por quien el escándalo venga!” (Mateo 18:7)

Cuando llege la hora en que estos poseedores de pan (alimento espiritual) dieren la mano a quien tiene el barco (estructura de apoyo al trabajo de evangelización), podemos decir que todo estará bien; conforme dice el pescador: Pan en el agua y pez en la tierra. Y así fue: pez en abundancia y no faltó el pan en las casas.”

Recordemos un acontecimiento después de la resurrección de Jesus, cuando Él se dirigió a los discípulos Pedro y Juan, pidiéndoles de comer. Estos discípulos respondieron con tristeza que nada habian pescado. Oyendo estas palabras, Jesus indica a Sus apóstoles el lugar exacto donde deben lanzar nuevamente las redes y grande fue la pesca.

Como en aquel día, hoy va a acontecer lo mismo. El Señor también está a ordenar el lugar exacto donde lanzar las redes, la “borda derecha”, que significa la actuación del hombre guiado por el Espírito Santo: “Lanzad la red por la borda derecha del barco, y hallareis. La lanzaron pues, y ya no la podían recoger, por la multitud de peces (…) Y los otros discípulos fueron con el barco (porque no estaban distantes de la tierra sino casi doscientos codos), llevando la red llena de peces.” (Juan 21:6,8)

La orden transmitida por Jesus a Sus discípulos corresponde proféticamente a nuestro tiempo. ‘La Nueva Revelación Viva’ comenzó a ser transmitida al profeta Jakob Lorber el 15 de Marzo de 1840. Son transcurridos (al tiempo de la revisión de esta obra) ciento y setenta y cinco años. El tiempo que media entre ‘La Nueva Revelación Viva’ y la Vuelta del Señor naturalmente será en breve, pues en la gran pesca del fin, es dicho en el Evangelio: “… (porque no estaban distantes de la tierra (de la iglesia de la Verdad) sino casi doscientos codos) …”

Los proclamadores del Evangelio verdadero (los pescadores de la parábola) darán las manos en este nuestro tiempo, para que todos puedan participar de la gran confraternización espiritual (muchos peces). Y muchas personas serán retiradas del pecado, dejando de vivir una vida materialista, compartiendo con el prójimo, cumpliendo así los dos mandamientos del Amor: “Amar a Dios sobre todas las cosas y a prójimo como a nosotros mismos”.

Así termina este capítulo revelado por el Señor.

También te puede gustar: