– XI –

Durante veinte y un días este trabajo estuvo interrumpido. En ese período el Señor transmitió al siervo profeta revelaciones para dos capítulos.

El Señor dice al profeta para retener del “escriba” las revelaciones recibidas durante un cierto tempo.

Dice el Señor al profeta: “No le entregarás (al “escriba”) las dos páginas, hasta que Yo te lo ordene.”

Esa orden fue dada ahora, y pasamos al registro del dictado del Señor, de este capítulo.

“La cantimplora cayó en el desierto árido teniendo todavía una porción de agua, y el hombre que perdió su fuerza lo dejó caer. El hombre se arrastró hasta la cantimplora y se esforzó para abrir la cantimplora y no lo consiguió. Más una pesada piedra pesada encima de la cantimplora y la deshizo, y el resto del agua fue absorbida por el desierto árido. El hombre corrió por las aberturas del desierto y nacieron en aquel lugar las raíces de sus venas y ellas se multiplicaron por la fuerza del calor, por la fuerza de los vientos y reptiles.

El calor se multiplicó, los vientos se multiplicaron y los réptiles también se multiplicaron y todo se mezcló; y una gran fuerza de poder lanzó el desierto al mundo.

¿Quién eres tú para ocupar en esta tierra lugares que no te pertenecen?

Ensucias la tierra con tu boca, diciendo: ¡Vengo a darle paz a la Tierra!

El día nace más allá del horizonte; la noche se eleva más allá del horizonte oscuro. Los ciegos no ven la luz del día, pero ven la noche; búhos y los mochuelos se esconden de la luz del día y buscan la noche de las tinieblas; aves de rapiña rodean el desierto.

Tú no sabes lo que está por debajo del desierto. Mas en el Dia Yo vendré y sabréis y veréis lo que está debajo del desierto árido.

Fue por la maldición del hombre, que vive en el desierto hasta que muera.

Despierta tus ojos, porque cuando miras para lo Alto y tus ojos vieren dos naves, una solo existe; cuando veas una bandada de pájaros, una sola pareja verá; cuando mires el sol, verás la tierra arder; cuando caminares hacia adelante y miras hacia atrás y te retiras, la soga te aprieta y te lanza a la tierra.

El sastre de este mundo hace de tal manera sus túnicas, que ya ni el abrigo le sirve en el cuerpo, porque rompe las costuras y destruye las casas con sus botones y las arranca.

Los zapatos del mundo se rompen demasiado, por causa de tanto desvariado.

En aquel día, estando Yo cercano de la hora, fui junto de algunos que Me tiene acompañado en la Tierra y les dije: Voy a mostraros algo para que digáis al mundo lo que vistes. Y les mostré el mar y ellos Me dijeron: Señor, el mar ya nosotros vimos.

Entonces Yo les dije: ¿Porque os apresuráis si todavía no terminé? Y les mostré un rio dentro del mar, con muchos árboles.

Ellos Me dijeron: Señor, no entendemos. Hablanos del mar, del rio y de los árboles.

Entonces les dije: Vosotros iréis a saber cuándo llega la hora de que Yo suba. En breve el hombre irá a construir la mayor torre de este mundo; por tanto, no habrá más ninguna, porque la hora está más próxima de que la torre.

El sol y el agua se volverán para destruir el trigo y el centeno, y del agua misma no beberéis y diréis: tenemos hambre y sed. Pero os tengo dicho que el hambre viene junto con la sed, como en el desierto.”

Antes que iniciemos el análisis de este dictado, conviene saber quién es el hombre que dejó caer su cantimplora en el desierto y el significado del propio desierto.

Según nuestro entendimiento, este hombre es Lucifer/Satanás; el deserto, espiritualmente, simboliza la iglesia en la cual todas las verdades fueron falsificadas. Representa también el estado de tentación, en el cual el hombre se encuentra.

Com este entendimento, analisamos el dictado recebido:

La cantimplora cayó en el desierto árido teniendo todavía una porción de água,  el hombre que perdió su fuerza lo dejó caer …” Esta cantimplora o vaso es el recipiente en el cual Lucifer trae su doctrina materialista (el agua que está en la cantimplora). Esta poca agua cae en un lugar, ya seco de la Verdad, y es absorbida sin provecho. Como las fuerzas de este hombre estando acabadas, el ya no consigue asegurar la cantimplora y le cae de sus manos.

Como ya referimos, el desierto representa la iglesia en la cual todas las verdades de la Palabra fueron falsificadas; y los que están en esta iglesia están debajo de grandes tentaciones, pues no tienen la Palabra que los podría desviar de todas ellas.

La pérdida de fuerza de Lucifer está patente a todos los siervos del Señor. Su agonía está registrada en la Escritura: “Los que vengan te contemplarán, te considerarán y dirán: ¿Es este el hombre que hizo temblar la tierra, y que hizo temblar los reinos? ¿Quién pondría el mundo como un desierto y asolaba sus ciudades? ¿Que sus cautivos no dejaban ir sueltos para sus casas? (…) Pero eres echado a tu sepultura, como un abominable renuevo, como un vestido de los muertos atravesados a espada, como los que descienden a la guarida de piedras, como el cuerpo muerto y pisado.” (Isaías 14:16,17,19)

Sigue el dictado: “… por tanto el hombre arrastrándose hasta junto la cantimplora y se esforzó para abrir la cantimplora y no lo consiguió …” Esta última tentativa de Satanás para hacer valer su influencia en la iglesia (todavía que esta no esté en la plenitud de la Verdad) no va a resultar, pues sus mentiras ya no resultan como otrora. La humanidad, ahora embrutecida por el materialismo y por el pecado, está racionalmente bien esclarecida, porque la grosería religiosa del pasado no más será aceptada.

La Nueva Revelación Viva está surgiendo a través de los medios actuales de comunicación y los muchos avances de la ciencia destruyen mucha de la superstición arraigada.

Mismo así, el Señor va a permitir que las últimas mentiras de Satanás sean presentadas a los hombres (la piedra – el Verbo de Dios – que desciende del Cielo y quiebra la cantimplora). Dice el Señor: “… una pesada piedra cayó encima de la cantimplora y la deshizo, y el resto del agua fue absorbido por el desierto árido.”

Va a surgir entonces la última tentativa de Satanás para establecer su nueva religión que irá a agradar a todos los religiosos materialistas que siempre unen las cosas de Dios con las cosas del mundo, y sus líderes continuarán a hacer de los hombres el objetivo de su negocio (II Pedro 2:3). Esta iglesia corrupta llega al punto de negociar con sus almas, llevando millares de vidas para la perdición eterna.

Dice el libro de la Revelación: “¡Oh, de esa gran Babilonia, esa ciudad fuerte! (…) Y sobre ella lloran y lloran a los vendedores de la tierra; para nadie más compra sus bienes … bienes de caballos, y de coches, y de cuerpos y almas de los hombres.” (Apocalipse 18: 10, 11,13)

 Esta realidad es presentada por el Señor en el dictado: El hombre corrió por las aberturas del desierto y las raíces de sus venas nacieron en ese lugar, y se multiplicaron por la fuerza del calor, por la fuerza de los vientos y de los reptiles. El calor se multiplicó, los vientos se multiplicaron y los reptiles también se multiplicaron …

Este esfuerzo colectivo, mezclando las religiones para presentar la “nueva iglesia” va a redundar en nada, pues según dice el Señor, todo se irá a desmoronar: “… y una gran fuerza de poder lanzó el desierto al mundo.” En el libro de la Revelación es mostrada la misma verdad: “Cayo, cayo la gran Babilonia, y se tornó morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y nido de toda ave inmunda y aborrecible.” (Apocalipsis 18:2)

El dictado sigue con una pregunta del Señor al usurpador (Lucifer/Satanás): “¿Quién eres tú para ocupar en esta tierra lugares que no te pertenecen?”

 Con esta última tentativa, Satanás está llevando a los líderes del mundo (poder religioso, político y financiero) a mancomunarse para engañar a la humanidad y si es posible usurpar de su riqueza, en beneficio propio. Sabemos que no resultará, pues la Volta de Jesus está inminente y todo será en breve desenmascarado y repuesto el Orden Divino.

Dice el Señor sobre este tiempo profético: ¡Ensucias la tierra con tu boca diciendo que vengo a dar paz a la Tierra! El día nace más allá del horizonte; la noche se eleva más allá del horizonte oscuro. Los ciegos no ven la luz del día, pero ven la noche; búhos y mochuelos se esconden de la luz del día y buscan la noche de las tinieblas; las aves de rapiña rodean el desierto.”

Ni Satanás sabe lo que está por debajo de la iglesia que no está en la Verdad y la cual el siempre engañó, mezclando la verdad del Evangelio con sus mentiras. Esta religión cristiana nominal, afirmada en las ceremonias externas, en breve dará lugar a una verdadera iglesia, conocedora de la Nueva Revelación Viva: Tú no sabes lo que está por debajo del desierto. Mas en el Dia que Yo venga, sabréis y veréis lo que está debajo del desierto árido.”

Está surgiendo en todo el mundo la Verdad del Evangelio (proclamada por La Nueva Revelación Viva), no más oscurecida por las tinieblas de la mentira y de la religión falsa. Surgirán de los Cielos grandes señales y prodigios que serán visibles a todos. Satanás también se presentará al mismo tiempo, con sus prodigios de mentira (II Tesalonicenses 2:9), más los siervos del Señor no serán engañados. Ellos sabrán identificar lo que proviene de Dios y lo que proviene del adversario.

Dice el Señor: Despierta tus ojos, porque cuando mirares para lo Alto y tus ojos vieren dos naves, una solo existe (…) cuando mirares el Sol, ya verás la tierra arder; cuando caminares para delante y mirares para atrás y recules, ya el lazo te aprieta y te lanza a tierra.”

En la primera parte de este extracto del dictado, el Señor nos habla de dos naves, pero dice que sólo existe uno; es decir, sólo una nave le pertenece; el otro será una copia para deslumbrar y engañar. Cuando quiere, Satanás se transfigura en un ángel de luz (II Corintios 11:14) y normalmente aparece un poco antes de la manifestación de Dios, queriendo usurpar Su gloria.

En la obra “Las Nuevas Revelaciones para el Reino” el Señor nos mostró estas naves, las cuales llama “Mis voladores”. El siervo profeta llegó a experimentar en espíritu un viaje en dichos voladores (ver “Las Nuevas Revelaciones para el Reino”, – volumen I). De esta obra citaremos um pequeño fragmento: “Si fuese posible, el hombre creaba los medios para volar hasta los Cielos, mas no tiene sabiduría. Por tanto, si fuese posible, el Me pediría para vendérsela; más Yo tengo Mis voladores en el planeta. Yo mismo los cree, e iréis ver en breve Mis voladores.”

Debemos estar atentos a aquello que brevemente irá surgir en nuestro planeta y naturalmente deslumbrará toda la humanidad; más estemos avisados por el Señor, para identificar lo que es de El y lo que es del adversario.

En la segunda parte de este extracto del dictado es dicho que cuando el hombre vea con claridad la revelación del Señor (“cuando mirares el Sol”), podrá contemplar el fin de todas las cosas viejas de la tierra que darán lugar a las que han de venir (“verás luego la tierra arder”). El Sol representa el Señor, manifestándose en Su gloria y Su gran Amor y Misericordia.

En la continuación del mensaje, el hombre es advertido a caminar para delante y no mirar para atrás; si reculase traerá sobre su vida gran perjuicio y maldición (“cuando caminares para delante u mirares para atrás y reculases, ya el lazo te aprieta y te lanza a la tierra.”). Encontramos en la Escritura el ejemplo de la mujer de Lot que se transformó en estatua de sal, por mirar para atrás, atraída por la ciudad que había dejado con pena. (Génesis 19:26)

Continuando el dictado, dice el Señor: «El sastre de este mundo hace de tal manera sus prendas, que ya ni el abrigo ya le sirve en su cuerpo …”. Este lenguaje se hace evidente si comprendemos la raíz del mal y del pecado. Cuando Dios creó a Adán y Eva, colocó ante esta pareja límites para poner a prueba su obediencia, dejándolos con su libre albedrio. El Señor les prohibió comer el fruto del árbol de la ciencia (o conocimiento). No para vetar a sus criaturas el progreso por el conocimiento; más retardaba ese tiempo, para que el hombre madurase su camino de obediencia. En el mismo momento, Dios bendeciría este fruto del conocimiento. (Génesis 2:9,16,17)

Conviene esclarecer que el árbol del conocimiento descrito en la Biblia también está relacionado con la procreación. Sobre este asunto importante, deben los lectores conferir la obra revelada al profeta Jakob Lorber con el título “La Creación de Dios”. Dada la extensión del texto, no lo insertamos en esta obra. (ver “La Creación de Dios” – volumen I, capítulos 8 a 11)

Satanás, en su astucia, quiso anticipar esa hora, llevando a esta pareja a pecar, comiendo del fruto. (Génesis 3:1-7).

En el dictado, el Señor dice que Satanás (“El sastre de este mundo”) ya no tiene salida. El conocimiento/ciencia y el progreso alcanzado por el hombre durante milenios se convirtió en una maldición, cuando debería ser una bendición. Nuestro planeta está sufriendo el resultado de la desobediencia a la Orden Divina. La tierra está reclamando del hombre por su sufrimiento; pues ella es un ser vivo, al igual que el hombre (ver “La Tierra y la Luna” obra revelada por el Señor a Jakob Lorber).

Solo el Amor y la Misericordia del Padre volverán a colocar todo en su debido lugar; restaurando esta Tierra martirizada y haciendo nuevas todas las cosas.

La busca desenfrenada del hombre por los recursos naturales, succionando de la Terra, es descrita por el Señor con estas palabras: Los zapatos del mundo se rompen demasiado, por causa de tanto andar desvariado.”

En breve el Señor dará fin a este estado de cosas y surgirá la nueva Tierra y el nuevo Cielo. (Apocalipsis 21:1)

El Señor se dirige después a Su pueblo, Su iglesia: “En aquel día, estando Yo cerca de la hora, fui junto a algunos que Me tienen acompañado en la Tierra y les dije: Voy a mostraros algo para que digáis al mundo lo que visteis. Y les mostré el mar…”

El Señor está a revelarse a algunos escogidos en la faz de la Tierra, mostrándoles las cosas venideras, aclarando Su Palabra a través de La Nueva Revelación Viva, para que la iglesia fiel pueda despertar a la iglesia nominal, todavía muy ligada a las cosas del mundo y al culto externo, apuntada como “el mar”. Es deseo de nuestro Padre que estos Sus escogidos puedan testimoniar con poder a sus contemporáneos; más su respuesta nos deja desanimados: Señor, el mar ya nosotros lo vimos.”El desaliento lleva a estos escogidos a tener una actitud pasiva, retrasando y a veces escondiendo los avisos transmitidos por el Señor.

 Mas Jesus les muestra que la realidad no es así tan flagrante. El Señor tiene muchas vidas que Le pertenecen y es Su deseo traerlas junto de Si.

La Escritura relata un hecho pasado con el profeta Elías, cuando este juzgaba que estaba solo sirviendo a Dios y se encontraba desanimado. Dice la Escritura: “¿Que haces aqui Elias? Y él dice: Yo tengo sido en extremo celoso por el Señor Dios de los Ejércitos, porque los hijos de Israel dejaron tu pacto (…) y solo yo quedé (…) Y el Señor le dice: (…) También yo hice quedar en Israel siete mil, toda rodilla que no doblaron a Baal (ídolo babilónico), y toda boca que no lo besó.” (I Reis 19:13,14,18)

De esta misma forma, hoy el Señor tiene muchos que Le pertenecen y Le sirven con fidelidad: “¿Porque os apresuráis si todavía no terminé? Y les mostré un rio dentro del mar, con muchos árboles.” Este rio representa la Verdad en abundancia, el “rio de aguas vivas” dentro del mar que representa a la iglesia en su externo ceremonial. Este rio tiene dentro de el muchos árboles. Estos árboles son vidas preparadas para que recibieren con alegría la Verdad emanada de La Nueva Revelación Viva.

Después de la advertencia del Señor, la respuesta de los siervos es más sabia: Hablanos del mar, del rio y de los árboles.”

El Señor se agrada de esta petición: Vosotros iréis a saber cuándo llega la hora de Yo subir.”

 Sigue una advertencia a Sus siervos, preparándolos para ver la última tentativa de Satanás, usando el hombre para construir con su ciencia (aquí comparada a una torre) un Nuevo Orden Mundial.

Acontecerá lo mismo que se dio en el pasado con la construcción de la torre de Babel (Génesis 11:1-8); todo se desmoronará, antes mismo de estar concluido el proyecto.

Dice el Señor: En breve el hombre irá construir la mayor torre de este mundo; por tanto, no habrá más ninguna, porque la hora está más próxima que la torre.”

El Señor termina este dictado, diciendo: El Sol y el agua se voltearán para destruir …” El Señor (el Sol) y la verdad de La Nueva Revelación Viva (el agua) llegarán para acabar con doctrinas de engaño (“…de la propia agua no beberéis”).

Cuando este tiempo llegue, muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos nosotros en tu nombre? ¿Y en tu nombre no expulsamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas maravillas? Y entonces les diré abiertamente: Nunca os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad.” (Mateo 7:22-23)

En el final el Señor nos dice que el hambre y sed espiritual solo existen porque las criaturas están caminando en el desierto, que representa la iglesia en que las verdades de la Palabra de Dios fueron falsificadas: “…el hambre viene juntamente con la sed, como en el desierto.”

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