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Este décimo capítulo inicia con una visión, revelada por nuestro Padre al siervo profeta.

El profeta se encontraba en frente a un ordenador y tenía en su mano una vara graduada. Surge en la pantalla del ordenador dos líneas en ángulo recto, una más larga que la otra.

El profeta fue convidado a medir cada una de estas líneas con la vara graduada; verificó que la línea más larga media sesenta y la línea más corta media cuarenta y ocho – estas medidas tienen significado espiritual.

Después de la medición, las líneas que estaban en la pantalla del ordenador se transformaron en muros, conforme al diseño que presentamos a continuación. Dentro de los muros surgió un cuadrado cerrado.

Figura 5

Como no entendemos el significado de esta figura, pedimos al Señor que nos esclareciese, recibiendo el profeta otra visión como respuesta.

En visión, el profeta observaba sobre la mesa de trabajo del escritorio en que los dos siervos se reúnen regularmente, una réplica del diseño que estaba en la pantalla del ordenador.

Aguardamos, pues entendemos que el Señor nos daría la explicación cuando nos reuniésemos de nuevo en la oficina.

En el día anterior a esa reunión, el Señor invitó al siervo profeta a extender sus brazos de manera que las palmas de sus manos quedasen giradas hacia arriba.

En visión, el Señor comenzó a escribir con Su dedo índice en cada una de las palmas de las manos del profeta.

En la palma de su mano derecha el Señor escribió: “En esta Mi mano estableceré la orden de los últimos cinco días de la Tierra. Todo esto está en la palma de Mis manos; en el tiempo de cumplimiento de sesenta días después de vuestro recogimiento.” (Nuestra reunión “recogimiento” se realizó el 21 de Julio de 2010).

En la palma de la mano izquierda el Señor escribió: “En esta Mi mano estableceré la orden de los cinco continentes y las cinco grandes naciones de los nuevos tiempos; en el tiempo de cuarenta y ocho de la anchura del espacio, hasta el Nuevo Tiempo.”

En el día de la reunión (21/07/2010), el profeta recibió del Señor el siguiente dictado:

“Este mundo va a sufrir en toda su estructura Mi presencia, y cosas grandiosas se verán en esta vuestra tierra durante ciento ocho días. Mi pueblo sabrá todo lo que irá a acontecer a lo largo de este tiempo.

Incluso el mundo va a tener conocimiento de Mi obra hecha por vosotros en la tierra; mismo ellos sabrán lo que será. Aquello que decían ser un fenómeno ya no lo es, y en el transcurso de los ciento ocho días sabrán que hay un Dios.

Escribe Mi siervo lo que ves: TRIN TIX TIARA.”  

En cuanto orábamos, pidiendo al Señor que nos aclarase la revelación y el significado de las palabras enigmáticas, el profeta tuvo otra visión:

El veía en el aire muchos globos destinados a transportar pasajeros.

Todos los globos estaban vacíos, excepto uno que llevaba a una persona a bordo y tripulaba el globo. Los otros globos siguieron la trayectoria de este globo guía, como si alguien los estuviera maniobrando, pero estaban vacíos.

La estructura de los globos era constituida por aros horizontales que deberían soportar una tela para retener el aire caliente en su interior; más estos globos no tenían tela; tampoco se veía ninguna llama que calentara el aire. Aun así, todos los globos se mantenían en el aire.

No entendemos inmediatamente el significado de esta visión; pero nuestra curiosidad era saber el significado de las palabras TRIN, TIX e TIARA.

Nos fue dada por el Señor la traducción de estas tres palabras: “PERDIDO (TRIN), DERRUMBADO (TIX)y HALLADO (TIARA).”

Después de esta revelación fue todavía mostrado en visión un gran terreno con muchos árboles iguales. Ninguno de los árboles tenía fruto u hojas; todos estaban desnudos; sus raíces bajo la tierra estaban en llamas.

Oramos al Padre, pidiéndole que nos diese entendimiento por todo lo que se nos había mostrado.

El Señor nos propuso otro cuadro profético.

Dos hombres fueron vistos, cada uno con un documento en la mano; los documentos eran idénticos. Cada uno de estos hombres estaba frente a una casa; ambas casas eran iguales.

Aunque los documentos y las casas eran idénticos, los dos hombres se disputaban entre sí; cada uno deseaba el documento y la casa del otro.

En cuanto discutían, surge en medio de ellos otro Hombre (el Señor) que les dice: “¿Porque disputáis aquello que queréis y no queréis?”

Cuando estas palabras son pronunciadas, el hombre de la izquierda, su documento y respectiva casa comienzan a arder y desaparecen.

Nada aconteció al otro hombre, ni al documento que tenía en la mano, ni a su casa.

Este hombre que fue salvo pregunta al Señor: “¿Cuál era la diferencia?”

Respuesta del Señor: “Las imágenes son idénticas, más una es verdadera y la otra falsa.”

Después el Señor pronunciase estas palabras, el documento de este hombre de la derecha recibió un sello (tipo lacra), así como la casa que le pertenecía.

Preguntamos también al Señor el significado del cuadrado de las líneas que se habían transformado en muros. (ver figura 5)

El Señor respondió: “Este (el cuadrado) es el comienzo del refugio de Mi pueblo.”

Vamos a procurar agrupar los diversos cuadros proféticos, pues ellos se complementan, formando una misma realidad espiritual.

La revelación de los muros y delcuadrado será esclarecida por el Señor más adelante, así como las medidas 60 y 48.

Antes de pasar al discernimiento de estas revelaciones, conviene citar un texto del libro de la Revelación que muestra el significado espiritual de los muros con determinadas medidas.

Dice la Escritura: “Y me fue dada una caña semejante a una vara; y llegó el ángel y dice: Levantate, y mide el templo de Dios, y el altar, y los que en el adoran. Y deja el atrio que está fuera del templo, y no lo midas; porque fue dado a las naciones, y pisarán la ciudad santa por cuarenta y dos meses.” (Apocalipsis 11:1-2)

Entendemos que el altar corresponde al espacio reservado para los elegidos, y el atrio es destinado a la iglesia ceremonial y todavía mundana – aquellos que están en la religión cristiana, más viven según patrones carnales, despreciando las cosas del Espírito.

Usando las manos de Su siervo, el Señor escribe una profecía. Los acontecimientos que irán a darse son obra de la Mano del Señor; más porque las manos son del profeta, esto muestra que el hombre tendrá participación en esta obra.

La mano derecha del profeta muestra que el Señor va a efectuar una gran obra espiritual sobre la Tierra: En esta Mi mano estableceré la orden de los cinco días de la Tierra. Todo esto está en la palma de Mis manos.”

Para comprender el significado de estos cinco días, tenemos de retroceder algunos meses. En febrero de 2010, el Señor reveló algo sobre estos días, que no son días de 24 horas, si no días proféticos.

La siguiente es una cita de parte de esta revelación del Señor:

“Cinco días serán los días del segundo tiempo. (¿Cual?)

Cinco días serán los cinco tiempos del segundo tiempo.

Cinco días serán las cinco ciudades. (¿5 Continentes?)

Recordaos del día de hoy (revelación dada el 5/02/2010).

(…) Cuando lleguen los cinco tiempos del segundo tiempo, serán vistos esos rayos que visitarán las cinco ciudades. (…) Estos son los tiempos de las aflicciones del mundo, sobre las cinco ciudades …”

(“Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

La otra parte de la profecía escrita sobre la mano derecha del profeta (representando la Mano derecha del Señor) dice: “… en el tiempo de duración de sesenta días después de vuestro recogimiento.”

Como siempre el Señor nos deja en expectativa, pues no sabemos definir estos sesenta días ni la fecha de su inicio. ¿Serán días o años? No sabemos.

Pasemos ahora a analizar la profecía escrita sobre la palma de la mano izquierda del profeta (representando la Mano izquierda del Señor): En esta Mi mano estableceré la orden de los cinco continentes y las cinco grandes naciones de los nuevos tiempos…”. Como fue dicho por el Señor en la revelación de febrero de 2010, estos cinco continentes/cinco grandes ciudades harán parte del Nuevo Tiempo prestos a acontecer sobre la faz de la Tierra.

Continua la profecía escrita sobre la mano izquierda: “… en el tiempo de cuarenta y ocho de largura del espacio, hasta el Nuevo Tiempo.”

Este número continua um enigma para nosotros; más en la profecía siguiente, el Señor va a añadir al cumplimiento del muro (60), su largura (48), totalizando el número ciento y ocho (108), que El considera como días.

En la revelación de los muros fue dicho por el Señor que el cuadrado era destinado a abrigar Sus elegidos, para que no sufrieren con las calamidades del mundo. Dice el Señor: “Este (el cuadrado) es el comienzo del refugio de Mi pueblo.”

En el inicio de 2010, el Señor ya nos había hablado sobre un lugar preparado para Su pueblo, cuando surgiesen las grandes aflicciones del mundo. Dice el Señor a siervo profeta: No te preocupes, Mi siervo. Son los tiempos de las aflicciones del mundo. (…) Recuerda de Mi manto; Yo os cubriré (a Sus siervos) y envolveré y estarán protegidos. Podrán respirar Mi aire, y nada os irá acontecer.” (“Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

En la otra profecía transmitida por el Señor, es dicho que durante ciento ocho días (¿serán días de 24 horas?) la Terra va a presenciar cosas extraordinarias; más el pueblo del Señor será alertado por revelación de la parte de Él, y traerá un conocimiento pormenorizado de todo: “Este mundo va a sufrir en toda su estructura Mi presencia, y cosas grandiosas serán vistas en esta vuestra Tierra a lo largo de ciento ocho días. Mi pueblo sabrá todo aquello que irá a acontecer a lo largo de este tiempo.”

Es dicho aún: Incluso el mundo va a tener el conocimiento de Mi obra (…) mismo esos sabrán o que será. Aquellos que decían ser un fenómeno ya no lo es, y a lo largo de los ciento ocho días sabrán que hay un Dios.”

Esta profecía nos muestra que durante un cierto período (108 días), la humanidad va a asistir a algo que a todos dejará deslumbrados; al mismo tiempo gran temor vendrá sobre la Tierra.

El mundo designa todo lo que no comprende como fenómeno y no intenta profundizar lo acontecido. Más no será así. El Señor hará cuestión de mostrar Su gloria y poder y la humanidad tendrá que reconocer que todo proviene de Dios, el Señor de los Ejércitos, el Creador del Universo.

Está llegando la hora en que la Escritura se cumplirá y todo hombre tendrá que reconocer Jesucristo como Dios y Señor: “Para que al nombre de Jesus se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:10-11)

Esta profecía termina con tres palabras, TRIN, TIX e TIARA, cuyo significado nos fue dado por el Señor: PERDIDO, DERRIBADO y HALLADO

Adelantamos una interpretación personal:

Perdido, porque el hombre no más encuentra su camino en esta tierra, y en breve todo finalizará.

Derribado, porque toda la creación del hombre sobre la faz de la tierra será destruida por el Señor.

Hallado, porque Dios irá crear una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo. El hombre que pase para este Nuevo Mundo será feliz.

Conforme nos tiene dicho el Señor, también el Cosmos será bendecido por todos los acontecimientos que irán a darse en nuestra Tierra – planeta minúsculo en relación a millones de otros, más el cual el Senhor escogió para encarnar y abrirnos el Camino, trayéndonos la Verdad y la Vida Eterna.

Esta sentencia del Señor (Perdido, Derribado y Hallado) nos hace recordar otra que pronunció sobre un rey babilónico orgulloso y malvado, de nombre Belsazar, último rey de Babilonia e hijo de Nabonido. En cuanto corría uno de sus banquetes mundanos, fue escrito este mensaje en la pared del palacio: ”En esta misma hora aparecerán unos dedos de la mano de hombre, y escribían, frente al candelabro, en la estucada pared del palacio real; y el rey veía la parte de la mano que estaba escribiendo. (…) Entonces de Él fue enviada aquella parte de la mano, y escribió esta escritura. Esta, pues, es la escritura que se escribió: Mene, Mene, Tequel, Parsin. Esta es la interpretación de aquello: Mene: Contó Dios tu reino, y lo acabó. Tequel: Pesado fuisteis en la balanza, y fuiste hallado en falta. Parsin (o Ufarsim): Dividido fue tu reino, y fue dado a los medos y a los persas.” (Daniel 5:5,24-28)

También ahora está llegando el momento en que el hombre va a ser derribado de su orgullo, y todas sus obras serán destruidas, como aconteció con este rey que no glorificó a Dios en su tiempo.

En seguida analizamos las dos últimas visiones mencionadas en este capítulo.

En la primera, son vistos globos que se desplazan en el aire, sin condiciones físicas para tal (ningún globo tenía tela para contener el aire caliente, ni fuego para calentar). Este cuadro nos muestra que el Senhor dará condiciones a Su pueblo para estar encima de la tierra, milagrosamente, sin ser visto por las demás criaturas (no se veía nadie dentro de los globos), mas todos siguen el globo guia (todos siguen al Señor).

En la segunda visión son vistos dos hombres, con documentos iguales y frente a dos casas iguales: una que representa a la iglesia fiel, y la otra la iglesia falsa. Ambos parecen iguales, pero cuando el Señor surge, se hace la separación inevitable. Por Su palabra, el Señor deshace la iglesia falsa y eleva la verdadera iglesia; sellando el documento de esta, así como la respectiva casa.

En las Escrituras encontramos una situación idéntica cuando el rey Salomón pronuncia su sabia sentencia, entregando al hijo vivo a la verdadera madre; existía otro niño que estaba muerto y ninguna de las mujeres asumía ser su madre: “Dice el rey: Traedme una espada (la espada es símbolo de la Palabra de Dios). Y trajeron una espada delante del rey (…) Dad a esta mujer el pequeño vivo, y de manera ninguna lo matéis, porque esta es su madre.” (I Reyes 3:16-28)

Hoy existe una iglesia que asfixió a su hijo (su obra), matandolo espiritualmente. Mas también existe una iglesia que alimenta y cuida de su hijo (su obra), manteniéndolo vivo por la Verdad del Evangelio. En breve, el Señor va a hacer la separación entre las dos iglesias.

Otra revelación fue entregada por el Señor al siervo profeta:

“En la humedad de la noche, Mi Mano se hizo húmeda, y al nacer del día se convirtió en hielo en el Universo.

El sol se volvió hacia el lugar de la noche y la Luna brilló y se llevó la humedad que existía en ella. Y el sol creció y derritió el hielo del día, y la Tierra se maravilló y la noche se alegró.”

Este mensaje nos habla del largo período en que el poder de las oscuridades prevaleció en todo el Universo. Mas en la plenitud de los tiempos, nuestro Dios en la Persona de Jesucristo (Salvador y Ungido) manifestó a la humanidad Su gloria y Su doctrina.

 A través del sacrificio de Jesus, Dios redimió a los hombres de sus pecados, libertando a la humanidad de las oscuridades y del poder de la muerte: «Por lo que, como por un hombre vino el pecado al mundo, y por el pecado la muerte, así también la muerte pasó a todos los hombres por lo que todos pecaron. (…) Sin embargo, la muerte reinó, de Adán a Moisés, hasta aquellos que no pecaron a semejanza de la transgresión de Adán, la cual es figura de aquel que habría de venir. Pero no es así el don gratuito como la ofensa. Porque si por la ofensa de uno murieron muchos, mucho más la gracia de Dios, y el don de la gracia, que es de un solo hombre, Jesucristo, abundó sobre muchos. (…) Pues, así como por uno sola ofensa vino el juicio sobre todos los hombres para condenación, así también por un solo acto de justicia vino la gracia sobre todos los hombres para justificación de vida”. (Romanos 5:12,14,15,18)

Fue a través de Su vida que Jesucristo efectuó esta eterna Redención: “Mas viniendo Cristo, el sumo sacerdote de los bienes futuros, por un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho por manos, esto es, no de esta creación. Ni por sangre de cabras y becerros, más por su propia sangre, entró una vez en el santuario, habiendo efectuado una eterna redención. (…) Y por eso es mediador de un nuevo testamento (o pacto), para que, interviniendo la muerte para remisión de las transgresiones que había debajo del primer testamento, los chamados reciban la promesa de la herencia eterna.” (Hebreos 9:11-12, 15)

La oscuridad y la ceguera espiritual fueron desterradas con la primera venida de Jesús a la tierra, poniendo fin a un pacto antiguo. (el Viejo Testamento). Fue iniciado un Nuevo Testamento y un Nuevo Tiempo, conforme es dicho por el profeta Isaías: “El pueblo que andaba en oscuridad vio una gran luz, y sobre los que habitaban en la región de la sombra de la muerte resplandeció a la luz.” (Isaías 9:2)

 En el mensaje profético es dicho: El Sol se volvió para el lugar de la noche y brilló la Luna y retiró la humidad que en ella existía. El Sol que es el Señor Jesus en Su plenitud, con Su Amor y Sabiduría, calienta con a Su palabra la Luna, que representa Su iglesia, que pierde toda la frialdad, reflejando la gloria del Señor.

En la Escritura es presentada esta realidad (la humidad de la Luna), como el inverno que está sobre la tierra (la iglesia de la Verdad), más que brevemente cesará: «Porque he aquí que el invierno pasó; la lluvia cesó y se fue; aparecen las flores en la tierra, el tiempo de cantar llega, y la voz del pergamino se escucha en nuestra tierra.” (Cantares de Salomón 2:11-12)

Todavía es dicho por el Señor: Y el Sol creció y derritió el hielo del día, y la Tierra se maravilló y la noche se alegró.” En la segunda venida de Jesus, Su gloria será tal que toda la Tierra y todo el Cosmos serán bendecidos, comenzando un Nuevo Tiempo.

El apóstol Pedro ya aguardaba este Nuevo Tiempo y juntamente con él, podemos decir: “Mas nosotros, según su promesa, aguardamos nuevos cielos y nueva tierra, en que habita la justicia.” (II Pedro 3:13)

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