– VIII –

Iniciamos este capítulo con un pequeño dictado transmitido por el Señor. Este dictado solo debería ser registrado, según la orden del Señor, cuando nos fuese dado entendimiento para el mismo.

Hoy recibimos ese entendimiento y pasamos a registralo:

 “La ola que se levanta del mar, ella va a envolver vidas de Mi iglesia. Veo que en esa ola del mar están varias cúpulas. Muchos serán llevados por esa onda del mar hasta la profundidad; otros serán levantados por esa misma ola, subiendo hasta el Altísimo.”

Algunos días después de oír estas palabras del Señor, el profeta tuvo un sueño sobre nuestra Comunidad Betania.
En ese sueño el asistía a un culto especial con mucha gente, pues los miembros de la comunidad habían hecho diversas invitaciones.

El culto transcurría normalmente, cuando de repente entró en el salón una mujer joven que se paró en el medio del pasillo central de la sala, llamando la atención de todos sobre su persona. Esta mujer era muy bonita, vestía ropas lujosas, así como joyas deslumbrantes. Todos quedaban sorprendidos con su entrada y el culto fue interrumpido.

En este sueño el Señor nos muestra lo que irá a pasar en un futuro próximo, con las diversas comunidades cristianas, pues la nuestra fue un ejemplo profético.

Cuando oramos al Señor pidiendo entendimiento para esta profecía, Él nos dice: “Antes de derribar la iglesia de las imágenes (la Gran Babilonia), primero Yo voy  a destruir las imágenes (idolatría) que existen en el corazón del hombre.

Estos son los días de los últimos tiempos, para surgir el Nuevo Templo.”

Pasamos a analizar el pequeño dictado del Señor:

La ola que se levanta del mar simboliza el movimiento que se está desenvolviendo en la iglesia externa, o iglesia nominal (representada por el mar), para cautivar a los religiosos.

Ese movimiento ecuménico ya hace mucho fue iniciado y es bastante esperado por los hombres. Todos son unánimes en reconocer que la división entre los cristianos es contraria a doctrina de Cristo.

Los días de hoy se prestan a la concretización de esta unión, pues la mente de las personas está preparada para aceptar esa realidad; derrumbando sectarismos y conceptos de secta todavía existentes. Mismo los cristianos arraigados a tradiciones de siglos tienen ese deseo. O Senhor profetiza o que irá acontecer: “…ella (la ola, o movimiento ecuménico) va a envolver vidas de Mi iglesia.”

Después es dicho por el Señor: Veo que en esa ola del mar están varias cúpulas…” Ese movimiento ecuménico envolverá líderes de renombre. Será atractivo para todos los cristianos seguir esas lideranzas ‘creíbles’, adhiriéndose al movimiento sin reservas. La bandera de esa unión irá a ser levantada y Jesucristo será, según ellos, el comandante de este gran ejército de cristianos. Todo será pretenciosamente para honrar Su nombre. Naturalmente serán citadas palabras de Jesus, justificando esta unión, tales como: “Para que todos sean uno…” (Juan 18:21).

Mas esta unidad no puede forjarse en ausencia del Señor, pues Él dice: “Yo en ti, y tu en mí, para que ellos sean perfectos en unidad …” (Juan 18:23)

La verdadera unión entre las iglesias de Jesús sobre la faz de la tierra sólo puede ser visible cuando proclamen al unísono Su doctrina– humildad, santidad, amor a Dios y al prójimo; nunca una religión de ceremonias, ostentación, poder y riqueza, volcada solamente en la culto externo.

Cuando estos principios reinen en la iglesia que se dice cristiana, ella será realmente un testimonio creíble para la humanidad. Sólo entonces se cumplirán las palabras de Jesús: “Para que todos sean uno, como tú, el Padre, lo és en mi, y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)

La iglesia cristiana experimentó esta verdad en su inicio. Dice la Escritura sobre la primitiva iglesia de Jerusalén, luego después de la ascensión de Jesus: “y todos los que creían estabam juntos, y tenian todo en común (…) Adorando a Dios, y cayendo en la gracia de todo el pueblo…” (Hechos 2:44,47)

Duró poco tiempo esta bienaventuranza terrena de la iglesia cristiana, pues luego surgió la persecución movida por el sacerdocio judaico, después del martirio de Esteban. (Hechos 8:1)

Cuando Jesus transmite al apóstol Juan la Revelación (el libro del Apocalipsis), manda que el escriba una reprimenda a la iglesia de Éfeso que representa proféticamente el primer período de la iglesia cristiana: “Tengo, por tanto, contra ti que dejaste tu primera caridad” (Apocalipsis 2:4)

  Este apartamiento de la caridad (el amor) aconteció luego en el inicio de la iglesia del Nuevo Testamento, y ha sido constante a lo largo de los siglos; culminando en nuestros días casi en una apostasía general.

Al tiempo de la revisión de esta obra (2015) verificamos que, cogidos del brazo de la religión, y a cambio de una unidad visible, son atropelladas todas las normas que hacen parte de la Orden Divina, sobre la cual se debía regir el Hombre y la propia Tierra. El materialismo desenfrenado y la miseria entre los desfavorecidos, caracterizado “por el tiempo de Noé” y la degradación moral, apadrinada por todos, sean religiosos o no, identificada por “tiempo de Lot”, en que la sodomía y toda la perversión eran generalizadas, son profetizados por Jesus: “Y, como aconteció en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. (…) Como también de la misma manera aconteció en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban; (…) Así será en el día en que el Hijo del hombre se ha de manifestar.” (Lucas 17:26-30)

También el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, dejó escrito: “El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostataran de la fe, dando oídos a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas (…) Porque vendrá el tiempo en que los hombres ya no suportarán la sana doctrina. Deseosos de oír novedades, escogerán para si una multitud de maestres, al sabor de sus pasiones.” (I Timoteo 4:1; II Timoteo 4:3)

Son estos falsos maestros deseosos de criar la ‘super-iglesia’ que arrastraran a muchos para caminos tenebrosos. Por esa razón, el Señor dice hoy: Muchos serán llevados por esa ola (ese movimiento ecuménico falso) hasta la profundidad (el infierno) … La religión externa (el mar) es el corazón de Lucifer/Satanás (según fue revelado por el Señor a Jakob Lorber) y el todo hará en estos últimos tiempos para atraer los hombres (en este caso los religiosos) para su lado. Muchos creyentes serán atraídos, juzgando prestar un servicio a Dios. Mas la advertencia de la Escritura se mantiene actual, llamando a los fieles del Senhor a salir de la Gran Babilonia, para no participar de su condenación. Este salir, no es dejar una congregación y fundar otra, más bien, buscar la Palabra y vivir de acuerdo con su enseñanza. Dice el libro de la Revelación: “Y oí otra voz del cielo que decia: Sal de allí (la Gran Babilonia), pueblo mío, para que no seas participante de sus pecados, y para que no incurras en sus plagas.” (Apocalipsis 18:4)

A los que oyeren esta voz del Espíritu Santo, es dirigido el mensaje del dictado de hoy: “… y otros serán levantados por esa misma ola del mar (o ese movimiento ecuménico falso, apartándose de él), subiendo hasta el Altísimo.”

Glorificamos a nuestro Padre, porque serán también muchos aquellos que sabrán escoger la mejor parte, como Maria, que rechazaba las cosas terrenas, cuando surgía la oportunidad de estar junto a Jesus, su Señor: “… Maria escogió la buena parte, la cual no le será quitada.” (Lucas 10:42)

Para que pudiéramos tener un mejor entendimiento de esta realidad, el Señor dio al profeta el sueño mencionado anteriormente, en el cual nuestra comunidad sirve como ejemplo de lo que en breve acontecerá

La mujer del sueño, esta «iglesia que es cautiva» que está siendo forjada por el hombre, va a agradar a la mayoría de los cristianos. Pero un pequeño número de siervos del Señor podrá discernir lo que está pasando. Estos fieles rechazarán a la iglesia del deslumbramiento, que no proviene del corazón de Dios, sino del corazón del hombre, engañado por Satanás.

La verdadera humildad de la iglesia y su regocijo en constante fidelidad al Señor se pueden comparar con la humildad y el regocijo de María cuando dice en su canción (“Magnificat”) de alabanza a Dios por el privilegio de haber sido escogida para ser madre del Salvador: “Con su brazo obró valerosamente; disipou a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Depuso los tronos de los poderosos, y elevó a los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos, y despidió vacíos a los ricos.” (Lucas 1:51-53)

La Iglesia tendrá siempre que expresar esta humildad y regocijo, no en ostentación terrena, sino en una actitud de corazón. Cuando surge esta ‘super-iglesia’, la iglesia fiel debe rechazarla sin guerra, porque sabe que todo tendrá que acontecer para que se cumpla la Palabra del Señor.

Jesucristo mismo – el Señor de todas las cosas – da una gran prueba de humildad cuando dice: “… aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11:29)

De la misma manera, el apóstol Pablo advertía a la iglesia de Corinto para ese peligro: “Mas temo que, así como la serpiente engaño a Eva con su astucia, así también sean de alguna suerte corrompidos vuestros sentidos, y se aparten de la simplicidad que hay en Cristo.” (II Corintios 11:3)

Nos Fue dicho por nuestro Padre que, antes de destruir la Gran Babilonia, Él va a retirar del corazón religioso del hombre todos sus ídolos. Si el hombre no fuera purgado de la idolatría en su corazón, mismo que las imágenes y los templos sean derrumbados, el volverá a erigirlos.

Está llegando la hora en que la Nueva Revelación Viva, la Nueva Jerusalén, surja delante de la humanidad, para que esta pueda entender quien es Jesus y prestar el verdadero culto a Dios – El Nuevo Templo – conforme fue dicho una vez a la mujer samaritana. (Juan 4:21-24)

Termina el dictado de este día con estas palabras del Señor: Estos son los días de los últimos tiempos, para surgir el Nuevo Templo.”

Preguntamos al Señor si la interpretación que hicimos de Su profecía estaba correcta. Nuestro querido Padre validó la misma, revelando todavía más.

«Iré a determinar un tiempo en el que dejaré que se mezclen las aguas.

Iré a para por un tiempo Mi iglesia y dejaré que otras se abran. Entonces veré el hambre de Mi pueblo tiene de Mí.

Dejaré que Mi pueblo sea llamado a esos lugares por haber sentido mucha hambre de Mi Palabra.

Cuando Mi pueblo entre en estos lugares, oirán decirles: Doblad vuestras rodillas.

Entonces, Yo oiré la voz de Mi pueblo que llama por Mi Nombre.

Dice Mi pueblo: Señor, que voz tan extraña oímos; esta voz no nos sirve.

Yo les diré en ese día: Hoy veo aquellos que verdaderamente llaman por Mi.

Mirad la puerta de Mi iglesia que ya se abrió. Entrad, porque el tiempo que Yo dejé que ella quedase sosegada terminó.

Entrad por la puerta que ahora os recibe, porque Yo veo aquellos que sinceramente llaman por Mi nombre.”

Aunque la venida del Señor esté próxima, mucha cosa todavía tendrá que acontecer, conforme dice: Iré a determinar un tiempo en que dejaré que se mezclen las aguas.” El Evangelio va a ser mezclado, formandose um aglomerado de doctrinas que procuraran contentar a todos, con el fin de formar esta “iglesia competitiva”, igual a cualquier rama de negocio mundano, procurando atraer sus clientes. Esto está patente en estas palabras del Señor: Iré a parar por un tiempo Mi iglesia (la iglesia fiel) y dejaré que otras se abran.”

La Escritura alerta para ese tiempo en que el Señor parece estar silencioso: “Y, habiendo abierto el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo casi por media hora.” (Apocalipsis 8:1)

Mas el hambre espiritual por la Verdad, siempre llevará a las personas a buscar y discernir la verdadera Palabra de Dios. Cuando ‘El Gran Evangelio de Juan’ terminó, por el fallecimiento del profeta Jakob Lorber, dejó en abierto el final del ministerio de Jesus. Las últimas palabras que fueron dictadas al profeta relatan um diálogo entre un fariseo y un hospedero, sobre la importancia de la religión. Es dicho: “Replica el fariseo: Puedes tener razón, porque la Verdad y el Bien deben ser procurados antes que nada. Mas ¿donde esta? Al final, el hombre se reduce a alguna creencia y nadie puede desenredar el velo de Isis. Para nosotros, es mejor seguir siendo un pueblo en una religión sistemática, que instruirlos demasiado en verdades que no consiguen comprender.” Contesta el hospedero: Te engañas mucho. Si nadie se interesara por la Verdad, todo en la Tierra pasará a una cierta descomposición.” (El Gran Evangelio de Juan – X – 244:8)

Aquellos que buscan al Señor con seriedad, deseando algo más que una religión, considerados por el Señor como ovejas perdidas (Lucas 15:3-7), no aceptaran otro Evangelio si no el que fue proclamado por Jesus.

Pedirán a Dios Su ayuda y Él no os defraudará. Este es el consejo de Jesus: “Yo os digo a vosotros: Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá.” (Lucas 11:9)

Dice el Señor en este dictado: Yo iré a ver el hambre que Mi pueblo tiene por Mí (…) Cuando Mi pueblo entre en estos lugares (iglesias falsas), oirá decirles: Doblad vuestras rodillas.

Entonces Yo escucharé la voz de Mi pueblo que llama por Mi Nombre (…) Yo les diré en este día: Hoy veo a los que verdaderamente llaman por Mi.”

Cuando se dé este acontecimiento, la Puerta que es Jesus (Juan 10:9) se abrirá, surgiendo la Nueva y verdadera iglesia – La Nueva Jerusalén – para acoger a todos que ansían por Jesus y desean estar a Su lado. Como dice el Señor: Mirad la puerta de Mi iglesia que ya se abrió. Entrad, porque el tiempo que Yo dejé que ella quedase sosegada terminó.

Entrad por la puerta que ahora os recibe, porque Yo veo aquellos que sinceramente llaman por Mi Nombre.”

A continuación, transcribimos otro dictado del Señor:

“He aquí, está llegando el día en que vengo a buscar lo que Me pertenece.

El mundo negó todo lo que Yo hice desde el primer día que vine a la Tierra hasta los días de hoy.

Yo hablé para que no mirasen con el corazón al poder del mundo; más ellos cultivaron la destrucción.

Cuando en aquel día derramé Mi sangre sobre el Gólgota, Yo la entregué a todas las naciones. Pero Yo sabía que Mi sangre no sería apropiada por toda la humanidad, hasta los días de hoy. Porque ellos Me negaron.

Mi archivo de identidad está listo; falta solamente acabar de terminar de completar una sección.

El hombre tiene sus sueños y por la mañana y por la noche se despierta y hará su maldad, según la calidad de sus sueños.

Los ojos del hombre tienen tanta codicia de sí mismo, que no tiene el coraje de Me ver; aunque Yo esté muy cerca de sus ojos.

El hombre permitió hace mucho tiempo que sus canales de agua no corrieran por sus canalizaciones, hasta dejó que apareciera musgo; y cuando entra agua de la tierra, solo trae verdín.

Hay un espacio con paso por encima de todos los planetas hasta llegar al primer Cielo. En ese lugar abierto es donde vuelan los ángeles y tienen vida. A veces los ángeles salen de ese lugar para descender y pasar por los planetas hasta la Tierra.

Algunos de Mis ángeles son vistos; otros no se pueden ver porque están preparando el día en que grandes terremotos vendrán.

La Tierra va a rodear por algunos momentos, y todo tipo de bichos inmundos que se multiplican de sus cabezas, esos se desharán.

He aquí que está llegando el día en que vengo a buscar lo que Me pertenece.

El colibrí ama su jardín, donde tiene sus flores de alimento, bebiendo de ella miel.

El colibrí es como pastos en flor. Y como el ama su jardín, así amo Yo el Universo. Pero ni a todos atraeré a Mí. Porque este colibrí es adorado por un pueblo como su mascota. Pero este colibrí del que hablo, es tan ligero como Mi Amor.

Pero hay otra especie de colibrí que es adorada por un pueblo, como su mascota.

Cuando este colibrí del que estoy hablando sale de su jardín, es porque se acerca la hora y el día. El vendrá para Mi jardín.

Todos los colibríes que estuvieran en un jardín de la tierra, porque sus colores son fluorescentes, son comparados al mundo. Porque el mundo es igual a todo tipo de colibrí, porque desconoce que Yo estoy a llegar.

Yo veo que este mundo está completamente viciado, más muchos son inocentes.

Bienaventurados los pobres, pues son bienaventurados de todas las cosas de lo Alto.”

En este dictado del Señor una vez más somos advertidos para Su próxima venida. No existe contradicción alguna en relación con el dictado anterior, en el que el Señor parece demostrar que falta mucho tiempo para Su vuelta, cuando aquí todo parece inminente.

Desde siempre la Escritura nos manda estar alerta, pero no hemos dejado de llevar a cabo nuestras tareas; ya sea que estén en la obra del Señor, o en la vida diaria de cada uno, “dando a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.”

La actitud del siervo del Señor es descansar en El (I Tesalonicenses 5:1,9,10), aunque siempre en alerta, como fue dicho: “Por eso estáis apercibidos también; porque el Hijo del hombre ha de venir en la hora en que no penséis.” (Mateo 24:24) Estas palabras fueron pronunciadas hace cerca de dos mil años.

Pasamos a analizar el dictado:

He aquí que está llegando el día en que vengo a buscar lo que Me pertenece.” Según el calendario del Señor estamos en este tiempo profético.

La humanidad tiene rechazado a lo largo de los siglos el sacrificio de Jesus. Unos, porque no entienden su significado por falta de adoctrinadores verdaderos; otros, porque se refugian en una religión sin vida que no niega el sacrificio de Jesus, mas no recibe la vida espiritual que el mismo otorga, perdonando los pecados y transmitiendo vida eterna.

Dice el Señor: Sin embargo Yo sabía que Mi sangre (el sacrificio de Jesus en la cruz para perdón de los pecados y reconciliación del hombre con Dios) no sería apropiado por toda la humanidad, hasta los días de hoy. Porque ellos Me negaron.”

Sigue otras expresiones, comparando la realidad espiritual con la realidad física, cuando es dicho por el Señor que Sus siervos ya están apuntados en el Libro de la Vida (Daniel 12:1; Apocalipsis 3:5), faltando solamente juntar unos pocos: Mi archivo de identidades ya está listo; falta solamente acabar de rellenar una sección.”

Al revés de tomar las enseñanzas de Cristo como patrón de vida, el hombre se ha rebelado maliciosamente. De esa forma se vienen destruyendo a sí mismo y destruyendo el planeta en el que habita, pues la Orden Divina es ignorada.

Dice el Señor: “Los ojos del hombre tienen tanta codicia de sí mismos, que ellos no tienen coraje de Verme; Aunque Yo esté muy cerca de sus ojos.”

El Señor continua hablando de la religión creada por el hombre e instigada por Satanás, maestro en la elaboración de la mentira para atraer a la gente a su lado, conforme fue dicho por Jesús a los fariseos: “Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis satisfacer los deseos de vuestro padre; él fue homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando el pronuncia mentira, habla de lo que le es propio, porque es mentiroso y padre de la mentira.” (Juan 8:44)

 Estas palabras de Cristo se aplican a todos los tiempos, particularmente a los de hoy en que el hombre ya sofisticó la religión, profanando en demasía la Palabra de Dios (el Agua da Vida) con sus interpretaciones erróneas (el musgo que crece en el agua estancada).

Dice el Señor: El hombre permitió hace mucho tiempo que sus canales de agua no corran en sus canalizaciones, hasta deja que aparezca musgo; y cuando entra agua de la tierra, ella trae solamente verdor.”

Después de estas consideraciones, el Señor nos lleva al conocimiento de realidades espirituales de los Cielos.

Hay un espacio que pasa por encima de todos los planetas hasta llegar al primer Cielo. En este lugar abierto es donde los ángeles vuelan y tienen vida.”

Sabemos que la actividad de estos espíritus angelicales (ángeles) es grande, efectuando ellos el trabajo que el Señor les incumbe en todas las áreas de la existencia física y espiritual (Hebreos 1:7,14). Infelizmente, muchos de estos ángeles están preparando catástrofes (terremotos), a través de los cuales el Señor quiere despertar aquellos que están ajenos a las verdades espirituales.

Dice el Señor: Algunos de Mis ángeles son vistos; otros no pueden ser vistos porque están preparando el día en que grandes terremotos vendrán.”

 Algo especial va a acontecer con nuestro planeta (son diversas las revelaciones del Señor en este sentido); más esos acontecimientos, según El, van a traer un gran beneficio a la humanidad: La Tierra va a rodear por algunos momentos, y toda especie de bichos inmundos (espíritus diabólicos) que se multiplican de sus cabezas, esos se desharán.”

Por segunda vez el Señor repite Sus palabras iniciales: Es que está llegando el día en que vengo a buscar lo que Me pertenece.

Los que pertenecen al Señor son Sus siervos que harán parte de la bienaventuranza del primer arrebatamiento.

Entonces el Señor nos presenta varias figuras proféticas, cuyo significado debemos entender.

El colibrí tiene un doble significado. Según el Señor, este pájaro identifica a los verdaderos siervos que escuchan Su Palabra y ejecutan Su voluntad; pero también puede significar la iglesia falsa, o aquellos que son una copia de los creyentes fieles, pero no quieren nada realmente con Dios, rechazando Su voluntad.

La Escritura identifica a falsos creyentes, o creyentes carnales (citamos dos traducciones del mismo texto de la Escritura, para mejor entendimiento):

“Teniendo apariencia de piedad (compasión por el sufrimiento ajeno), más negando la eficacia de ella. De estos apartate.”

“Conservarán la apariencia de piedad, pero negarán lo que constituye su fuerza.” (II Timoteo 3:5)

La parte final del dictado, interpretamos como sigue:

Los siervos del Señor (colibrís) aman Su iglesia (jardín) y dentro de ella se alimentan de la Palabra de Dios (beben de las flores su miel), recibiendo toda la verdad emanada de la Nueva Revelación Viva.

Después es dicho por el Señor que El ama el Universo (todo el Cosmos), más de toda la humanidad va a separar para Si solamente aquellos que verdaderamente Le pertenecen: “… más ni a todos atraeré a Mi…”. La razón de esta separación está relacionada con el hecho de existir creyentes mundanos. Fue esta la expresión usada por el Señor: “… porque este colibrí es adorado por un pueblo como su mascota.”

Después de explicarnos por qué rechaza estos (los falsos colibrís), el Señor nos dice porque Se agrada de los otros: Mas este colibrí del cual Yo hablo (los siervos fieles), él es tan ligero como Mi Amor.”

En las Escrituras el Señor habla de Su iglesia fiel y el día en que será arrebatada del mundo, comparándola con un jardín: «He venido a mi jardín, hermana mía, mi esposa; Recogí mi mirra entre mis especias, comí mi panal con mi miel, bebí mi vino con mi leche; comed amigos, bebed abundantemente, oh amado.” (Cantares de Salomón 5:1)

Este colibrí del cual el Señor habla representa los siervos que hacen parte de Su iglesia que será arrebatada en primer lugar (en el primer arrebatamiento) junto al Padre: Cuando este colibrí del que Yo hablo dejare su jardín, es porque está llegando la hora y el día. El vendrá a Mi jardín.”

Hablando de los creyentes desaparecidos en cuanto al tiempo profético que estamos viviendo, dice el Señor: Todos los colibrís que estuvieren en un jardín de la tierra (en una iglesia terrena/fuera de la Nueva Revelación Viva)(…) son comparados al mundo. Porque el mundo es igual a toda especie de colibrís, pues desconoce que Yo estoy a llegar.”

Jesús, en Su gran amor, sabe que este mundo pecador no tiene enmienda. Pero también sabe que hay millones de criaturas que no pueden discernir espiritualmente su mano derecha de su mano izquierda.

La Escritura nos muestra el Gran Amor del Señor cuando el profeta Jonás fue enviado a la ciudad de Nínive para anunciar su destrucción a causa de los pecados de sus habitantes. Cuando los habitantes de la ciudad de Nínive escucharon la reprimenda de Dios, temieron y se arrepintieron. En ese momento Dios alteró Sus planes para la destrucción de la ciudad, perdonando a todos.

El profeta Jonás no le gustó, y se entristeció con Dios, siendo reprendido por El: “¿Y Yo no he de tener compasión de la gran ciudad de Nínive en que están más de ciento veinte mil hombres, que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y también muchos animales?” (Jonás 4:11)

Hoy, de la misma forma el Señor nos advierte: Yo veo que este mundo está completamente viciado, mas muchos son inocentes. Bienaventurados los pobres, pues son bienaventurados de todas las cosas de lo Alto.”

Pasamos a registrar un sueño dado por el Señor al siervo profeta.

En este sueño el profeta observaba la construcción de un edificio, estando la obra casi concluida. Los operarios trabajaban con mucho placer en esta obra. De repente se oyó el sonido de un silbato, suspendiendo todos los trabajos de aquella construcción.

Como todavía no había llegado la hora de salida, los operarios preguntaron al Encargado (el Señor) cual era la razón de tal parada. Les fue dicho: “Ya no hay tiempo para completar la construcción.”

Este sueño viene a corroborar con algunas revelaciones que han sido transmitidas por el Señor, mostrando que en cualquier momento todo irá a parar.

Preguntamos al Señor el porqué de esta parada abrupta en la edificación de Su Obra.

Dirigiéndose al profeta, dice el Señor:

“Mi hijo, Yo coloque en tu mente un sueño (el sueño registrado encima), más quiero que lo comprendas con toda la claridad de Mi luz. Más tu no consigues alcanzar la profundidad de este sueño.

Hijo mío, fui Yo quien te mostró este sueño y permití que el entrara en tu mente. Permití que él te convenciese de que no valdría la pena terminar la construcción de la obra en esta tierra.

Por tanto, te digo, en este mismo lugar donde estás: Que vosotros (el profeta y el “escriba”) iréis a tener aquello que Yo os quiero dar.

No seáis confundidos, porque sólo Yo sé cuan próxima está Mi venida; pero también sé que incluso los que son míos podrán ser confundidos.

Pero te digo del lugar del que Yo hablé hace algún tiempo atrás: esperad un poco más de tiempo y tú veras su construcción; más no iras a apropiarte de ella, porque saldrás de este lugar; más la construcción quedará en este lugar.

No te lamentes como Mis siervos de la antigüedad.

Hoy, los tiempos permiten que sea generada mucha confusión en la faz de la tierra.

Guarda este día en tu corazón, porque el hombre de hoy, que busca Mi hogar, quiere que Yo le dé tesoros y baules.

Quieren que las fechas estén listas. Quieren todo de inmediato. Se apresuran, pero Yo sé cómo hacer con ellos.

Mas vosotros (profeta y “escriba”) sed pacientes. No os manifestéis por falta de paciencia; ganad paciencia Conmigo. Se así fuera, bien va.

Hay tiempos de frio, hay tiempos de calor, hay tiempos entre el frio y el calor; más habrá un tiempo de paz y alegría. Porque todo lo que fuera determinado por Mí, todo será cumplido.”

A través de estas palabras confortadoras, el Señor nos muestra que está atento a todas Sus promesas, e irá a cumplirlas antes da Su venida.

Destacamos estas palabras de ánimo de nuestro querido Padre: Sed pacientes. No os manifestéis por falta de paciencia; ganad paciencia Conmigo.”

Fueron dadas todavía al profeta dos visones, en que el Señor muestra más pormenores sobre el tiempo que media entre el arrebatamiento de la Iglesia y el surgir de un Nuevo Templo, o como dice la Escritura: “Y vi un nuevo cielo, y una nueva tierra. Porque ya el primer cielo y la primera tierra pasaron …” (Apocalipsis 21:1)

Sobre este período intermedio poca revelación existe en la Escritura. Destacamos un texto del Viejo Testamento:

“Tus hijos repararan las ruinas antiguas, tu levantarás los cimientos seculares; serás llamado reparador de brechas y restaurador de casas en ruinas. (…) Repararán las ruinas antiguas, reconstruirán destrozos del pasado, restaurarán las ciudades destruidas, los escombros de muchas generaciones.” (Isaías 58:11; 61:4)

En la primera visión el Señor muestra una gran montaña llena de cuevas. Estas cuevas estaban habitadas por familias, junto con animales domésticos y animales feroces; estos últimos tenían el mismo comportamiento dócil que los otros.

La indumentaria de las personas que vivían en las cuevas estaba hecha de pieles de animales.

Estas personas de vez en cuando venían a la apertura de su cueva (su casa) y volvían a recogerse, pues entendían que aún no había llegado el momento de que tomaran una cierta decisión; los propios animales parecían tener la misma comprensión de las personas.

En un momento dado, por cierto instinto, muchos de los animales salieron de las cuevas, bajaron la montaña y fueron a la ciudad más cercana. Cuando llegaron a la ciudad, ella no tenía habitantes.

En la segunda visión se ve un campo muy extenso, con una gran plantación de frijoles (frijoles verdes, cuya vaina es comestible). Muchas mujeres aguardaban que las vainas quedasen maduras.

Cuando llegó la hora de la colecta, se vio que estas vainas eran diferentes de las habituales: dentro de cada vaina había muchas perlas pequeñas (parecían granos de arroz). Al verificar el contenido de las vainas, todas las mujeres tuvieron la revelación que debían subir al alto de una montaña próxima para allí depositar las perlas dentro de un recipiente de oro que era guardado por um Hombre (el Señor).

Después que las mujeres echasen todas las perlas en el recipiente de oro, el Hombre (el Señor) tomó el recipiente y vertió las perlas sobre la Tierra. Cuando las perlas cayeron sobre el suelo de la tierra, este quedó fertilísimo, comenzando a surgir todo tipo de plantas comestibles, flores y mucha otra vegetación.

Entonces las mujeres tuvieron la revelación de que debían lanzar todas las vainas vacías en un cesto. Las mujeres tomaron el cesto y vertieron las vainas vacías en la Tierra. En ese momento todas las mujeres se sorprendieron, porque cada una de ellas estaba en un avanzado estado de embarazo.

Podemos comparar la imagen profética en la que las mujeres embarazadas se presentan con la Escritura, cuando se afirma: “Y tú dirás en tu corazón: ¿Quién me generó estos hijos? Yo no tenía hijos, era estéril: ¿Quién los crio? Yo estaba desamparada y sola: ¿De dónde vinieron estos?” (Isaías 49:21)

Sabemos que grandes cataclismos surgirán en el planeta, siendo necesario su repoblación con una nueva generación. Esta será una generación de elegidos, creada por el Señor a través de Sus muchos milagros. El cuadro profético encima registra dos de ellos. El primero, tornando la Tierra fértil y limpia; el segundo, poblando el planeta con seres generados por el Señor – una nueva generación de personas espirituales y no materialistas.

En el Gran Evangelio de Juan fue revelado al profeta Lorber un acontecimiento ocurrido cuando el ministerio terreno de Jesus, que pasamos a citar.

Dice Jesus: “Observad como el Sol comienza a penetrar todo con su luz y las hordas oscuras desbandadas en todas direcciones, huyendo del lugar del Sol, porque antes de su resplandor todo se desvanece y cae en el reino del olvido.

Ahora percibís la formación de una nueva Tierra creada por nubes luminosas, representadas por núcleos de criaturas iluminadas por la Verdad Divina. Ta les núcleos se funden en un enorme agrupamiento, justamente la nueva Tierra, sobre la cual se extiende un nuevo Cielo lleno de luz y claridad.

En modo alguno debéis imaginar la desaparición del globo terrestre, para transformarse en uno nuevo; las propias criaturas proyectarán un nuevo mundo espiritual, a través de la aceptación plena de la Verdad Divina en sus corazones, como verdaderos hermanos, en Mi nombre. En este nuevo mundo Yo mismo estaré rigiendo entre los Míos, gozando ellos de Mi convivencia y jamás Perdiéndome de vista.

Observad la Tierra antigua. Rayos cada vez más concentrados de luz descienden sobre ella, hasta incendiarla en llamas vivas. Ved innumerables muertos provienen de las tumbas, dirigiéndose a la luz, y pronto serán cubiertos con el vestido de la Verdad, para ascender al Reino de la nueva Tierra.

Al mismo tiempo, una gran parte de la oscuridad se esfuerza por cubrir su vestido negro con la de la luz, de nuevo queriendo crear un nuevo paganismo anticristiano, por egoísmo y dominio; Yo mismo volaré mi ira sobre ellos – el Fuego de Mi Verdad – y Mis ángeles de la nueva Tierra caerán sobre ellos con espadas ardientes, asustando todo intento de mistificación al abismo de la destrucción completa.

Será ese el último y mayor juzgamiento, mil años más tarde. Tal época será denominada Mi Reino de Mil Años en la Tierra, que, por el último juzgamiento, tendrá una corta interrupción bélica. La victoria será completa y para siempre. De ahí en adelante surgirán dos Cielos y de la Tierra, un pastor y un rebaño. Como siempre, seré Yo el pastor; el rebaño será formado por las criaturas de esta Tierra, en plena unión con los bienaventurados de Mis Cielos.

Estos se comunicarán con los habitantes de la Tierra, como han tenido éxito en tiempos remotos. Antes, sin embargo, el planeta sufrirá grandes transformaciones. Enormes continentes y países, ahora todavía cubiertos por el mar, serán suspendidos como suelo fértil, y montañas muy altas serán niveladas; sus escombros llenarán profundos valles y cavernas, creando una zona fértil.

Las criaturas de esa época ya no codiciarán bienes terrenales y perecederos, cien mil veces más de lo que podrán subsistir hoy, felices. De igual modo, desaparecerán las moletias tan martirizantes. Los hombres llegarán edad avanzada y serena, pudiendo hacer caridad, y nadie alimentará miedo a la muerte, porque tendrá una visión clara de la Vida eterna del alma.

El motivo principal de la caridad consistirá en la justa educación de la prole y en el socorro de la vejez desamparada. En la nueva Tierra habrá matrimonios – como en el Cielo, dentro de Mi Orden – y también habrá procreación, no por simple placer, sino por el verdadero rigor del amor, hasta el fin de todos los tiempos en esta Tierra. Es el cuadro fiel y de fácil asimilación del juicio final sobre todos los paganos.” (El Gran Evangelio de Juan – VIII – cap. 48)

Aún fueron transmitidas por el Señor otras palabras sobre la futura liberación de Su iglesia.

“Hablas todo aquello que no digo Yo; y Yo digo aquello que deberás decir de Mí y tu no dices.

Tengo la nave del mar repleta de cuerpos vivos, y la nave tiene lugares de salvamento. En breve los lugares de salvamento serán usados, en el tiempo en que llegue la gran ola; y de entre muchos que están en la nave del mar, se presentarán algunos con un código compatible a cada marca de salvamento, y entrarán ellos y los suyos que estuvieren en la nave del mar.

Los lugares de salvamento solo se separarán de la nave del mar cuando estuvieren completos.”

Esta revelación está ligada con la primera que nos fue transmitida; pues usa a simbología profética de la “ola del mar”, aumentada de la “nave del mar”.

Estas palabras parecen ser de advertencia a alguien con responsabilidad en el anuncio del Evangelio. La persona a la que se dirigieron estas palabras será retirada de la tierra con sus familiares, gozando todos de las bienaventuranzas del primer arrebatamiento. Es dicho por el Señor: Hablas todo aquello que no digo Yo; y Yo digo aquello que deberás decir de Mí y tu no dices (…) entraran él y los suyos que estuvieren en la nave del mar.”

Esta “nave del mar” representa la iglesia del Señor que dentro de si tiene ‘botes salva-vidas’ para libertar algunos en la altura del arrebatamiento: Tengo la nave de la mar repleta de cuerpos vivos, y la nave tiene lugares de salvamento. En breve los lugares de salvamento serán usados, en el tiempo en que llege la gran ola…” Esta grande ola es la misma descrita en la primera revelación y representa el movimiento ecuménico falso que está surgiendo en la Tierra.

Este movimiento por tantos ansiado debe tener un envolvimiento global y tal vez esté relacionado con la llegada de los llamados “seres de las seis cabezas” descritos en la revelación del capítulo VII:

Yo dejaré que el (el hombre) descubra lo que está debajo de la tierra los bichos de las seis cabezas, y los bichos de las seis cabezas encima de la tierra; más também permitiré que descubra que hay bichos también entre la Tierra y el Cielo. En breve llegará ese día.”

Sabiendo nosotros que todos los planetas y soles son habitados por seres humanos (Aunque diferentes en estatura y comportamiento), entre ellos el Señor tiene algunos planetas que están fuera de Su Orden Divino; el Señor va a permitir la llegada de estos seres hasta la tierra, tornándose visibles. Grande será el impacto de esta llegada. Muchas culturas del pasado proclamaban que este acontecimiento iría a darse. Con este acontecimiento, muchos conceptos de nuestra civilización irán a desmoronarse y la mente humana será obligada a cambiar ante los hechos.

Mas el Señor advierte a Su pueblo para no ser engañado; pues estos seres no vienen por Su orden, más por voluntad propia, pues pertenecen a los que están fuera de la Orden Divina.

Tal vez sea esta la hora en que el Senhor arrebatará a la primera parte de Su iglesia (la llamada primera toma).

Estamos creyentes de que, cuando se diere este intercambio entre los terrestres y los seres de otros planetas, surgirá en ese momento un gran entusiasmo de la humanidad, más grandes oscuridades vendrán sobre la Tierra.

Es dicho a continuación de las palabras del Señor citadas antes: En la hora que eso acontezca, de Arriba descenderá tal rayo, que se propagará por toda la Tierra (…) Cuando Yo venga en aquel día, ellos combatirán en un combate feroz. Lucha grande será. (…) Es un día que pasa en medio de un segundo tiempo del día (…) Mas en aquel día, Yo iré a parar el Sol, transformando aquel día radiante para la humanidad (…) Mas en un abrir y cerrar de ojos, toda aquella alegría del mundo y toda aquella grandeza del mundo se desvaneció. Todo se tornó oscuro.

 Segundo dice el Señor, Sus siervos que participarán del arrebatamiento estarán equipados de un ‘código’, o marca, que les permite tener acceso a salida de la nave. Cuando todos ellos estuvieren equipados de este ‘código’, serán arrebatados, como dice la Escritura (I Tesalonicenses 4:17).

Dice el Señor hoy: “… se presentarán algunos con un código compatible a cada marca de salvamento, e entrarán (…) Los lugares de salvamento solo se separarán de la nave del mar cuando estuvieren completos.”

El libro de la Revelación dice: “Después de esto vi cuatro ángeles que estaban de pie, sobre los cuatro cantos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (…) Vi otro ángel subir del Oriente, con el sello de Dios vivo; gritó con voz fuerte a los cuatro ángeles (…) No dañéis la tierra, ni el mar, ni los árboles hasta que tengamos señalados los siervos de nuestro Dios, en sus frentes.” (Apocalipsis 7:1-3)

Las últimas palabras del Señor para este capítulo recuerdan la localidad de Betania, donde tantas veces el Señor se refugió en a hospedería de Su amigo Lázaro y de sus hermanas Marta e Maria.

Dice el Señor: “Betania es el esplendor del Refugio de Mi Gloria.”

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