– VII –

Iniciamos con una visión dada al siervo profeta en que este ve descender del Cielo un Cordero (figura del Señor Jesus), trayendo encima de su lomo un Hombre que tiene una cabeza de León y sobre la cabeza cuatro cuernos. Cuando esta escena es observada por el profeta, surge un ángel muy fuerte que lleva en su mano derecha un enorme cáliz lleno de sangre.

Este ángel derrama sobre la tierra la sangre que trae en su copa, y en ese momento en todo el planeta surgen grandes cataclismos; las personas corren desesperadamente de un lado al otro, sin saber dónde refugiarse, porque la confusión es grande.

Esta sangre que se ha derramado del Cielo, comenzando a mezclarse con sangre humana, lleva a millares de criaturas a la muerte.

Entonces el hombre que viene montado sobre el lomo del Cordero habla con voz de trueno, transmitiendo la última profecía dirigida a los habitantes de la tierra (no son reveladas las palabras de esta profecía).

Una parte de las criaturas de la Tierra ven que la sangre derramada del cielo se está escurriendo para un río; entonces estas mismas criaturas se apresuran a sumergir sus cuerpos en estas aguas ensangrentadas. Otras personas, al ver que aquellos que sumergen sus cuerpos en el río ensangrentado son felices, también se dirigen al mismo lugar. Pero antes de llegar al lado del río, sus piernas se rompen por los muslos, sin la intervención de nadie, y todos se desmoronan sin poder llegar al río.

Esta visión es bastante esclarecedora, mostrándonos en el lenguaje espiritual lo que está sucediendo en y con la humanidad en estos últimos días.

La Nueva Revelación Viva de Dios está descendiendo del Cielo, en la figura profética del Cordero de Dios (Jesucristo, Hombre – Juan 1:29), trayendo también la fuerza del León de la tribu de Judá (Apocalipsis 5:5); esa fuerza se manifiesta en todo Su testimonio y poder, pues Jesus es el Señor de señores y Su Verbo, el testimonio verdadero (los cuatro cuernos sobre la cabeza del León).

En Su descenso a la Tierra, la Nueva Revelación Viva también trae la revelación del poder que está en la Sangre de Jesús, derramada en la cruz del Calvario para la remisión de los pecados (Romanos 3: 23-26). En este cuadro profético se ve que esta Sangre se derrama sobre la Tierra y se mezcla con sangre humana. La sangre del Cordero también simboliza la Verdad Divina del Señor en Él y procedente Él; el hombre corre de un lado a otro, porque el Juicio de Dios comienza a manifestarse, castigando a la Tierra con grandes azotes. Esta avalancha desordenada muestra la confusión física y espiritual que se produce cuando la Verdad del Evangelio es proclamada con poder.

La Escritura revela este tiempo profético, cuando el Evangelio es proclamado con toda verdad por los nuevos evangelistas, revestidos del poder de Dios.: “Los entendidos, pues, resplandecerán, como el resplandor del firmamento; y los que a muchos enseñan la justicia refulgirán como las estrellas siempre y eternamente (…) muchos correrán de una parte para otra, y la ciencia se multiplicará.” (Daniel 12:3-4)

Cuando esta Sangre de poder (la Sangre de Jesus a través de Su Verbo) se mezcle con la verdad del hombre (la sangre del hombre), trae gran maldición; pues la Verdad se mezcla con la falsedad del hombre, trayendo la muerte espiritual de la persona. Según esta visión, la sangre del Cordero (el sacrificio de Jesus y Su Palabra) al separarse de la sangre del hombre (o de la “verdad” del hombre – falsa que lleva a la muerte), se dirige para el rio (la Divina verdad del Señor – “rio de agua viva”), y las personas bienaventuradas que ven estas aguas ensangrentadas y en ellas se sumergen tienen salvación y felicidad, pues encontraron al Dador de vida – Jesucristo, Emanuel (Dios con nosotros).

La felicidad de aquellos que verdaderamente se sumergen en el río del agua de la vida y lavan sus prendas (sus vidas) en la sangre del Cordero les trae victoria total sobre el pecado y la vida Eterna con el Señor.

Así dice el libro de la Revelación sobre estos elegidos: “Bienaventurados aquellos que lavan sus vestiduras en la sangre del Cordero, para que tengan derecho al árbol de la vida, y puedan entrar en la ciudad por las puertas.” (Apocalipsis 22:14)

 Desafortunadamente, aquellos que se acercan a este río sin pasar por una experiencia de regeneración (Juan 3:3-5) son tullidos en su intento y cuando se aproximan al rio ensangrentado desfallecen antes de llegar a su objetivo, sin que alguien los impida (sus piernas son partidas sin intervención humana).

El libro de la Revelación advierte a todos estos impenitentes, cuando dice: “Quedarán fuera los canes (falsos obreros y criaturas de mente carnal, no valorizando las cosas espirituales) y los hechiceros, y los que se prostituyen, y los asesinos, y los idólatras, y todo el que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22:15)

Después de esta visión del Señor, fue dictada al siervo profeta la siguiente revelación.

“Compara el día del nacimiento de las aves.

No te apresures, Mi siervo, en escribir, porque tienes todo el tiempo para escribir; pues no hay repetición de tecla y no hay repetición de testimonio.

Si reparas que el colibrí es un ave de maravillosos colores; si reparas que Mi arco iris es maravilloso en colores, verás el contraste de toda la luz que hay en los Cielos – en el primer Cielo, en el segundo Cielo y en el Tercer Cielo.

Mira para el nivel que está entre el cielo y la tierra, ya que oscila como un ascensor: bajando, subiendo, subiendo y bajando.

No se apresures, porque tienes todo el tiempo del botón.

Mira para el mar. Se ve a sí mismo en la distancia en el horizonte y se arrastra con su horizonte hasta el medio de su extensión.

Yo te digo: Aproximate más de la tierra. Entonces el hombre se amedrenta, porque ve que cuando ese horizonte se acerca a la tierra, el hombre teme de miedo; porque sabe que cosas terribles pueden acontecer.

Yo hablo a hombre: ¡No temas! Porque Yo puedo mandar al horizonte que se aproxima a la tierra, para atrás.

Mas si no oyeres y no mirares, ese horizonte avanzará para la tierra adentro.

¡No temas! ¡Mira Mi horizonte!

La Tierra rodea; ya no recorre para el lado izquierdo ni para el lado derecho – baja y sube.

Las vidas no saben estar paradas; pasan por todo, lloran y llevan los lugares para que estén sentadas.

Pierden horas, horas de tribulación. Desperdician horas en aquello que no vale.

La Tierra dice: Que haces aquí oh hombre, pues nada hay de préstamo en este lugar.

El mundo aún no descubrió aquello que busca que no encuentra; ni lo descubrirá nunca.

En ese tiempo, Yo mismo vi lo que iba a acontecer en los días de hoy.

Mi Padre Me dijo: En aquel día, el hombre de la sabiduría de la tierra quiere descubrir bestias de seis cabezas bajo la tierra, y bestias de seis cabezas sobre la tierra, y bestias aún a mitad de camino.

Yo dejaré que el descubra lo que hay debajo de la tierra: las bestias de las seis cabezas, y las bestias de las seis cabezas sobre la tierra; pero también permitiré que descubra que hay bestias todavía entre la tierra y el cielo.

¡En breve llegará ese día!

Incluso el hombre que habita en la tierra, por el hambre que siente de la humanidad, tendrá que comer las seis cabezas que todavía están sobre la tierra.

Para cuando esto suceda, desde arriba descenderá tal rayo, que se extenderá por toda la tierra, entre el Cielo y la Tierra, a camino de la Tierra al Cielo, en medio del camino.

Cuando Yo llegue en ese día, ellos batallaran como un combate feroz. ¡Lucha grande será!

Será un día radiante de sol. Es un día que se pasa en medio de un segunda mitad del día. Y todos gozaran aquel dia maravilloso, pensando que es el mejor día del año y no se perciben de nada.

Dicen: Este es el día más maravilloso del año, ¡no recuerdo de un día igual!

Mas en aquel día, Yo iré a parar el Sol en un cierto lugar y voy a  cubrir todo aquel Sol, transformando aquel día radiante para la humanidad.

– Es un día en que toda la gente gana dinero.

– Es um día em que toda a gente se transforma llena de poder.

– Es un día en que toda la gente dice: Llegó el día maravilloso.

Mas en un abrir y cerrar de ojos, toda aquella alegría del mundo y toda aquella grandeza del mundo se desvaneció. Todo se tornó oscuro. Tan oscuro, tan escuro, que ni los animales de cuatro patas, ni las aves, consiguen ver en la oscuridad; eran animales que veían en la oscuridad más ahora nada ven.

Ni los animales de cuatro patas, ni las aves consiguen ver que día es este y cual la hora de este tiempo.

La agua se fundió con el color del estiércol. La agua se fundió con el color del musgo. Y el musgo llamó a las ranas y ranas a la tierra y se alimentaban de lo que había en los arroyos.

Voy a poner un día en esta Tierra las maravillosas ranas. Incluso estos pequeños animales, que disfrutan de lo que tienen, cantarán en su lenguaje alabanzas a Mi nombre.”

Este dictado del Señor tiene cuadros proféticos difíciles de entender. Mas el Señor irá a esclarecer todo aquello que fuera provechoso para nuestro conocimiento.

Pasamos a analizar los diversos cuadros proféticos, para los cuales juzgamos tener algún discernimiento:

Aunque todo siervo del Señor desee ardientemente Su Vuelta, nuestro Padre nos aconseja moderación, cuando dice: tienes todo el tiempo para escribir y comienza el dictado mostrándonos la primera estación del año. Por diversas veces el Señor nos tiene hablado de la Primavera como un tiempo de grandes acontecimientos proféticos: Compara el día del nacimiento de las aves.

La profecía comienza cuando el Señor dice: Mira para el nivel que está entre el Cielo y la Tierra; pues el oscila como si fuese un elevadordescendiendo, subiendo, subiendo y descendiendo.”

El nivel que está entre la tierra y el cielo es el lugar espiritual que toca el primer cielo, y en la «subida y bajada» entendemos la situación de los seres espirituales, en un intercambio continuo y en la expectativa de los acontecimientos venideros. En el libro de Apocalipsis esta situación es descrita por “silencio en el cielo.” Está escrito: “Y, habiendo abierto el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo casi por media hora.” (Apocalipsis 8:1) Este “silencio en el cielo” significa también que los ángeles del reino espiritual del Señor quedan extremamente estupefactos por ver el estado de aquellos que se dicen guardianes de la fe.

En seguida somos advertidos por el Señor para no nos apresuremos a juzgar los acontecimientos que están surgiendo en la faz de la tierra, ni tan poco marcarnos fechas para algún evento espiritual o físico (siempre peligroso). Dice el Señor: No te apresures, porque tienes todo el tiempo del botón.(todo el tiempo para escribir, sin cualquier precipitación).

Mira para el mar. Él se vislumbra a lo lejos en el horizonte y se arrastra con su horizonte hasta el medio de su extensión.” El significado del mar ya fue dado anteriormente: espiritualmente representa a la iglesia externa, o los cristianos que se aferran a la adoración externa, subyugados por las doctrinas del miedo y la superstición.

En este momento de profecía se nos dice que observemos cuidadosamente el horizonte de este mar que se aproxima a la tierra, que representa a todos aquellos que están dentro del conocimiento espiritual. Así, esta fuerza espiritual – el horizonte – a medida que se aproxima a la tierra, ira a traer a la humanidad gran miedo, por cosas terribles que en breve deben acontecer y son anunciadas por el.

Los acontecimientos catastróficos están previstos en la
Sagrada Biblia (Mateo 24:6-7); más también son muchas las revelaciones transmitidas por Dios a los profetas a lo largo de los siglos pasados y actualmente.

Nuestro querido Padre quiere experimentar la fe de Sus hijos y mostrarles que continua siendo el Señor de todas las cosas, teniendo todo el poder de alterar las situaciones. Por esta razón es dicho por el Señor: Yo hablo al hombre: ¡No temas! Porque Yo puedo mandar al horizonte que se aproxima a la tierra, para atrás.”

Ante tanta desgracia que se aproxima, y frente a los extraordinarios fenómenos ya observados, el miedo no debe apoderarse de los siervos fieles del Señor. La Iglesia fiel debe elevar bien alto su bandera, proclamando la victoria y no el miedo, conforme a las palabras del Señor: “¡No temas! Mira Mi horizonte.”

Son diversas las profecías que hablan de una posible oscilación de la Tierra, habiendo algunas que apuntan hasta una fecha para este hecho. También para nosotros, en revelaciones anteriores, el Señor nos advirtió de este acontecimiento (ver “Las Nuevas Revelaciones para el Reino”).

En la profecía transmitida en este día, este acontecimiento es descrito con palabras nuevas: La Tierra rodea; ya no recorre para el lado izquierdo ni para el lado derechobaja y sube.”

En los días de hoy, parte de la humanidad vive de una forma paupérrima y en constante conflicto y las guerras fratricidas se extienden por todo el planeta. En otras partes del mundo, las personas viven en ostentación, rodeadas de bolsas de miseria, a las que no prestan ninguna atención o ayuda.

El cáliz se está llenando y el Señor no soportará esta situación por mucho tiempo. La humanidad está perdiendo una gran oportunidad para cambiar este estado de las cosas. Más su egoísmo y bienestar atropellan el camino de su semejante. Pon a  tus pies los dos mandamientos del Amor, proclamados por el Señor Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu alma, y con todo tu pensamiento (…) amarás a tu prójimo como a ti mesmo.” (Mateo 22:37, 39)

En el dictado de hoy, el Señor describe el estado de esta humanidad sin afecto natural y egoísta: Las vidas no saben estar paradas; recorren todo, lloran y toman los lugares para estar sentadas. Pierden horas, horas de tribulación. Pierden horas en aquello que no aprovecha.”

La propia Tierra reclama del gran mal que le es hecho por el hombre. La contaminación, el derretimiento causado por el calentamiento del planeta, las catástrofes multiplicadas, las enfermedades malignas y el mal entre los seres humanos son el fruto de la maldad y el pecado. Todo es consecuencia del distanciamiento del hombre de Dios y también del Evangelio de Jesús hace mucho tiempo de haber dejado de ser predicado y vivido.

La Tierra dice: Que hace aquí el hombre, pues nada hay de préstamo en este lugar.

La Escritura caracteriza estos días: “Sabe, por tanto, esto: que en los últimos días vendrán tiempos trabajosos. Porque habrán hombres amantes de sí mismos, avaros, presuntuosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a padres y madres, ingratos, profanos, sin afecto natural, irreconciliables, calumniadores, incontinentes, crueles, sin amor para con los buenos, traidores, obstinados, orgullosos, más amigos de los deleites que amigos de Dios.” (II Timoteo 3:1-4)

Parte de la humanidad está llegando a la conclusión que el materialismo y el progreso poca cosa les trajeron de beneficio. El Señor confirma esta realidad: El mundo todavía no descubrió aquello que procura e no encuentra; ni descubrirá nunca.

El Señor conoce el deseo del hombre de llegar más lejos, más allá de su esfera terrestre.

Si la humanidad conociese la revelación transmitida por el Señor a tantos siervos Suyos, particularmente a Jakob Lorber, sabría que casi todos los planetas y otros cuerpos celestiales están habitados. Nuestro Padre, en muchas situaciones, mostró en detalle a los habitantes de otros planetas y nuestro sistema solar individualizó un planeta en particular – Saturno – al que dedicó toda una obra describiendo su estructura física, sus habitantes, humanos y animales, sus viviendas e incluso su relación con Dios.

En seguida el Señor dice: En aquel tiempo, Yo mismo vi lo que iba a acontecer en los días de hoy.” La Nueva Revelación Viva nos muestra algo revelado por el Señor sobre nuestro tiempo – la era de la tecnología que esclaviza al hombre, en lugar de traer beneficios reales.

Dice el Señor al profeta Jakob Lorber:

“Finalmente llega un momento en que las criaturas alcanzarán gran inteligencia y destreza en todas las cosas; construirán máquinas que realizarán servicios humanos y animales; con esto, muchas personas estarán sin trabajo y morirán de hambre, y la miseria humana alcanzará un estado increíble. En tal tiempo, volveré a inspirar criaturas que proclamarán la Verdad de Mi Nombre durante doscientos años (la era industrial). Felices los que acepten, aunque sean pocos.

(…) Dentro de una justa medida, las criaturas pueden poseer todo e inventar todo consuelo para sus vidas, y evitar sus manos del trabajos pesados, con el fin de tener más tiempo en la educación y el ennoblecimiento del corazón y el alma, viviendo llenos de alegría, en Mi nombre. Pero no debe haber sufrimiento ni tristezas entre ellos, a menos que sea un pecador obstinado contra la Orden que existe en Mi nombre.

Si, con la habilidad creciente, aumentare el egoísmo, codicia y dominio de las criaturas, oscureciendo sus almas, se debe contar con las peores consecuencias.

(…) Observad las montañas. Como la flora chupa los elementos afines, en la medida ajustada. Si vas a cortar todos los bosques, pronto sentirás amargamente su efecto; enormes masas de elementos brutos, en un estado libre, comenzarán a llenar el aire que rodea la Tierra. Como no encuentran acogida para su actividad, se sentirán atraídos por grandes núcleos, causando tormentas devastadoras por la irritación, hambre y sed. De esta manera arrasaran países enteros, de modo que en ciento incluso mil años, solamente surgirá una plantita de musgo, conforme todavía hoy existen grandes territorios tan exentos de vegetación como una roca caliza en las costas del Mar Muerto en la Baja Palestina, donde corre el Jordán.

(…) El hombre, por tanto, puede todo lo que quiera sin que nadie lo pueda detener. Así siendo, él será capaz de actuar con la tierra que lo sustenta, y tendrá que aprender, por las consecuencias, si su voluntad fue buena o mala.

(…) En el caso quieran otro diluvio, basta reducir y perforar las montañas, y habrá abierto las compuertas de las aguas subterráneas. Quieren ver la Tierra en llamas, conviene destruir los bosques, ya que los elementos de la naturaleza aumentarán de tal manera que el planeta de repente será envuelto en un mar de llamaradas. ¿Acaso fue el castigo impuesto por Mí? Por lo tanto, enseñad a los hombres a ser prudentes, de lo contrario habrán conjurado juicios. Sé que esto sucederá, sin embargo, no puedo intervenir por Mi Omnipotencia, sino a través de la doctrina.

(…) Y cuando en la Tierra todo entre en convulsiones, sentiréis (todos los bienaventurados que ya se encontraban en la gloria con el Señor) gran satisfacción en Mi Reino, diciendo: Finalmente el Señor permite que los hombres de la Tierra vengan a sentir Su azote, en virtud de las injusticias por ellos practicadas.” (El Gran Evangelio de Juan – V – 108:1,5,6; 109:1,4,7; 110:3)

Continuando el dictado, fue dicho por el Señor al profeta:En aquel día, el hombre de sabiduría de la tierra quiere descubrir bestias de seis cabezas debajo de la tierra, y bestias de seis cabezas sobre la tierra, y bestias aún a mitad de camino. Yo dejaré que el (el hombre de ciencia) descubra lo que está debajo de la tierra (…) En breve llegará ese día.

Estas palabras del Señor muestran el deseo del hombre de conocer lo que pasa fuera de su esfera terrestre, de escrutar y viajar en el espacio.

La expresión que el Señor usa para describir este deseo es el siguiente: Hasta mismo el hombre que habita en la tierra, por el hambre que siente la humanidad, tendrá que comer las seis cabezas que todavía están encima de la tierra.”

 Cuando esto acontezca, la humanidad quedará perpleja y los conceptos erróneos de estar solos en el Universo caerán por tierra. La religión que propuso doctrinas contrarias a la revelación del Señor quedará desmoralizada y el hombre juzgará haber alcanzado el clímax del conocimiento.

Dice el Señor: «En la hora que esto acontezca, de arriba tal descenderá tal rayo que se extenderá por toda la tierra, entre el Cielo y la Tierra, a camino de Tierra al Cielo, en medio del camino. (…) Será un día radiante de sol.

Aunque sea “un día radiante de Sol”, también será de gran lucha espiritual, pues coincide con la Vuelta del Señor: Cuando Yo venga en aquel día, (?) ellos batallarán como en un combate feroz. ¡Lucha grande será!”

No sabemos quiénes serán estos que “batallaran en un combate feroz”, más podemos afirmar que este día profetizado por el Señor no será de veinticuatro horas, pues es dicho que en ese tiempo muchos irán a engrandecerse y enriquecerse. Será un tiempo que el Señor permitirá para testear la humanidad.

Es dicho que este “día” existirá en medio de un tiempo profético, y que la humanidad va a considerarlo como un período maravilloso: Es un día que pasa en medio de un segundo tiempo del día. (…) Este es el día más maravilloso del año, no  recuerdo de un día igual. (…) Es un día en que toda la gente gana dinero. Es un día en que toda la gente se transforma llena de poder. Es un día en que toda la gente dice: Llegó el día maravilloso.

Según dice el Señor, este período de euforia para la humanidad será transformado por El y todas las cosas mudarán repentinamente.

Dice la Escritura: “Porque vosotros mismos sabéis muy bien que el día del Señor vendrá como el ladrón de noche; pues, cuando digan: Hay paz y seguridad; entonces les vendrá repentina destrucción, como dolores de parto aquella que está embarazada; y de modo alguno escaparán.” (I Tesalonicenses 5:2-3)

Dice también el Señor en el dictado: Mas en aquel día, Yo iré a parar el Sol en un cierto lugar y voy a cubrir todo aquel Sol, transformando aquel día radiante para la humanidad.

(…) Mas en un abrir y cerrar de ojos, toda aquella alegría del mundo y toda aquella grandeza se desvaneció.

Todo se tornó oscuro. Tan oscuro, tan oscuro, que ni los animales de cuatro patas, ni las aves consiguen ver en la oscuridad; eran animales que veían en lo oscuro, mas ahora nada ven.”

En el pasado, esta oscuridad espiritual y física ocurrió en el momento de la liberación del pueblo judío de Egipto, antes de que se diera la muerte de los primogénitos.

Este acontecimiento del pasado es profético para nosotros. Los primogénitos de hoy son el orgullo del hombre, la sociedad materialista, lejos de todos los principios orientados por el Creador (primogénitos aquí representan la obra del hombre); porque el pobre es despreciado por el poderoso y llevado a vivir una existencia precaria, mientras que los otros viven en ostentación. Los recursos de la tierra no son compartidos por todos los seres que en ella habitan, más son controlados por los poderosos del mundo, utilizando a los débiles para su extracción.

Vamos a citar el relato de la Escritura sobre la liberación del pueblo judío de Egipto y la oscuridad que la precedió: “Entonces dice el Señor a Moisés: Extiende tu mano al cielo, y las tinieblas vendrán sobre la tierra de Egipto, oscuridad que podrá palparse. (…) No vieron uno a otro, y nadie se levantó de su lugar por tres días; más todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.” (Éxodo 10:21,23)

También se dice en la Escritura, sobre la oscuridad que hoy está siendo anunciado: “Pertúrbense todos los moradores de la tierra, porque el día del Senhor viene, él está cerca; día de oscuridad y de tristeza; día de nubes y de oscuridad espesa …” (Joel 2:1-2)

Vamos a hacer una respuesta a esta profecía, porque en el momento de la revisión de esta obra (2015) nuestro Padre reveló otro secreto sobre este tema, aclarándolo. Transcribamos este dictado del Señor:

Cuando la nube del terror y la oscuridad baje sobre la tierra, todos Mis hijos estarán de sobre aviso. Las familias de Mis siervos tendrán ahí la oportunidad de escoger el camino inmediato de la Salvación. Tendrán una agonía y sensibilidad que irá al encuentro del aviso que Mis hijos tendrán.

En ese momento poco habrá a hacer, si no orar y recogerse en los sitios que os diré. En oración estaréis y Mi Espírito os envolverá. Nada de mortífero o de dolor os tocará, si os mantuvieseis en la fe y en el temor a Dios. Sabéis el valor de la obediencia y el sentido del rigor en Dios.

Serán tres días de oscuridad, tres días de mudanza, será Mi señal de que el momento y llegando a rescatar a Mi Tierra.

Nada será destruido, mas todo será mudado y purificado por la fuerza de Mi Divinidad.

Quien no crea pasará a creer, más feliz y bendecido será aquel que creyó antes de ver; aquel que por la fe ya en Mí habitaba.

No temáis, Mis hijos, porque después de la oscuridad viene la luz.

Muchas veces las guerras y los holocaustos son necesarios para limpiar el pecado. Vosotros seréis Mis guerreros. Vosotros pertenecéis a Mi Ejército.

Yo Soy el Señor de los Ejércitos, Yo Soy el Señor del Amor.”

Antes de terminar este dictado que está siendo analizado, el Señor dice: La agua se fundió con el color del estiércol.”

El hombre siempre mezcla la Palabra de Dios (el agua) con los desechos de la tierra (el estiércol), trayendo gran perjuicio para sí mismo. Todo aquel que es contaminado con esta mezcla maligna está prestos a morir espiritualmente.

El apóstol Pablo profetiza sobre estos días, en que es proclamada un mensaje engañoso que aparta sus oyentes de la vida plena que hay e Jesucristo.

Dice la Escritura: “Porque vendrá el tiempo en que no sufrirán la sana doctrina; más, teniendo comezón en los oídos, amontonarán para si doctores (instructores) conforme a sus propias concupiscencias (inclinación a gozar los bienes de la tierra/sensualidad); y desviarán los oídos de la verdad, volviéndose a las fábulas.” (II Timoteo 4:3-4)

 Relatamos otra experiencia del siervo profeta. En cuanto este dormía (cerca de las tres horas de la madrugada), oyó la voz del Senhor, como si estuviese muy lejos: “Mi siervo, despierta.” Pasado algún tiempo oyó la misma voz, más cerca: “Mi siervo, despierta.” Cuando oyó la voz del Señor por segunda vez, sintió un profundo sueño. Fue con desgana que se levantó, cuando oyó por tercera vez las palabras: “Mi siervo, despierta.”

Se sentó, esperando alguna orientación. Le dice entonces el Señor: “Mi siervo, Dime lo que ves.”

El replicó: “Señor, dame tiempo para despertar.”

Después de algunos minutos el profeta dice al Señor que estaba viendo un gran espacio de hierba, y por encima de la hierba centenas de aros luminosos de varios colores – esos aros parecían de neón y tenían cerca de tres metros de diámetro.

Le dice entonces el Señor: “Mi siervo, cierra tus ojos.”

El siervo obedeció y pasados quince minutos (contados por el reloj) oyó de nuevo la voz del Señor decirle: “Despierta, Mi siervo, y Dime lo que ves.”

Respondió: “Señor, veo el mismo lugar, más faltan muchos círculos luminosos y el espacio donde esos círculos se encontraban está vacío.”

Le responde el Senhor: “Esos que faltan ya están en Mi lugar.”

Preguntó entonces el siervo: “Señor, ¿y estos círculos que quedan?”

La respuesta del Señor fue: “Estos todavía no fueron, más también han de ir.”

Esta revelación es una advertencia a los siervos de Dios. Aquellos que están destinados a subir al encuentro del Padre en el primer arrebatamiento (primera toma) no deben esperar más ninguna señal externa. Este acontecimiento irá a darse en cualquier momento, conforme atestiguan las revelaciones que nos han sido transmitidas, bien como la propia Escritura: “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, ante la última trompeta; porque la trompeta sonará (…) nosotros seremos transformados.” (I Corintios 15:52)

La desaparición de parte de los círculos luminosos se dio cuando el siervo oyó al Señor decir: “Mi siervo, cierra tus ojos”. ¿Será que los quince minutos será alguna señal dado por el Padre? No sabemos.

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