– IX –

Iniciamos con un sueño dado por el Señor al siervo profeta, relacionado con la revelación de los “bichos de las seis cabezas” o seres venidos de otros lugares (ver revelaciones del capítulo VII), algunos de los cuales surgirán de debajo de la tierra, otros de entre la Tierra y el Cielo, y otros del Céu.

El Señor va a permitir que el hombre descubra estos seres (o estos seres se muestren a la humanidad) y observe su civilización. Por un período de tiempo el hombre quedará deslumbrado por su ciencia y tecnología. Según revelación del Señor, habrá un tiempo de conocimiento mutuo.

En el sueño, el profeta vio una playa muy extensa; en esta playa observó a muchos hombres ejecutando una determinada tarea. Ellos tenían varias herramientas y máquinas de gran alcance que comenzaron a excavar la arena, retirando de su interior rocas de varios tamaños.

Cuando estas rocas fueron desenterradas, los hombres las alinearon hasta su tamaño. Después, armados con sus herramientas, comenzaron a esculpir en las rocas figuras humanas: en las rocas mayores esculpieron figuras de hombres, en las rocas intermedias esculpieron figuras de mujeres y en las rocas más pequeñas esculpieron figuras de niños solamente de sexo masculino. Hicieron dieciocho esculturas, formando tres grupos, constituidos por un hombre, una mujer y cuatro niños de sexo masculino, todos de igual tamaño; cada «familia» era constituida por seis esculturas.

Después de efectuar este trabajo, todos los hombres cayeron muertos al suelo; la carne de sus cuerpos desapareció, dejando sólo sus esqueletos.

Oyese entonces la voz del Señor: “Estas esculturas van a ser vistas en un cierto lugar y en un cierto tiempo; van a ser vistas por un tiempo.”

El profeta preguntó:

“Señor, ¿qué va a acontecer con estas esculturas?”

Respondió el Señor:

“Quien irá a derribar estas esculturas va a ser la lava de un volcán.”

Existen muchos relatos sobre supuestas apariciones de seres de otros mundos. Excluyendo alguna ficción de muchos de esos relatos, hay hechos comprobados por hallazgos arqueológicos y pinturas rupestres que muestran que seres de otros lugares visitaron (y visitan) la Tierra.

Los pueblos primitivos, al grabar estas imágenes en su simplicidad, reproducían aquello que veían y, quien sabe, alguna vez hubiesen tenido convivencia física con estos seres.

Oramos al Señor, pidiéndole orientación.

Nos fue dicho por nuestro Padre: “Ellos (estos seres/los hombre de la playa) maldijeron la Tierra que Yo bendije y quisieron dejar sus marcas.”

La respuesta del Señor es clara, confirmando que estas criaturas anduvieron en la tierra y dejaron en ella sus marcas.

Mediante estas revelaciones podemos afirmar que estos seres son parecidos a nosotros en su forma, y han venido en el pasado a nuestro planeta, dejando en nuestra Tierra sus marcas (representadas en el sueño por sus esqueletos, por las herramientas y por las estatuas de las 3 ‘familias’). Los esqueletos descubiertos por los arqueólogos comprueban esta realidad; muchos de ellos son de criaturas de gran tamaño.

Sabemos que el hombre actual tiene una altura menor que sus antepasados; fue revelado por el Señor a Jakob Lorber que la primera pareja (Adán y Eva) median más o menos tres metros de altura (Ver “La Creación de Dios”). El mismo profeta relata que los habitantes de otros planetas y mismo de nuestro Sol – hombres y mujeres – son gigantescos.

Citamos un extracto de la revelación del Señor sobre los habitantes del Sol: “Podéis encontrar en el Planeta solar, no apenas todas las especies de hombres terrestres, mas también, en cuanto a su forma, los de todos los otros planetas y sus lunas, en el sentido más perfecto (…) Si uno de esos hombres quedase de pie en  vuestra Tierra, al nivel del mar, le sería fácil, sin levantar mucho su mano, tomar, entre el pulgar y el dedo índice, el pico del Himalaya y enfrentarlo al Polo Sur de la Tierra. A partir de esta gigantesca raza de hombres, su tamaño disminuye a medida que pasa a través de las diversas zonas hasta la estatura de los hombres ecuatoriales.” (“El Sol Natural” – cap. 9)

Las esculturas del sueño (réplicas de los seres que las esculpieron) son un marco de su paso por nuestro planeta; como ejemplo recordemos las esculturas existentes en la isla de Pascua.

En otros lugares existen monumentos antiquísimos que muestran la evidencia de que solo con una ciencia avanzada podría haber construido tales construcciones. Creemos que estas marcas evidencian el paso por la Tierra de las criaturas que habitan otros lugares del Universo; pues los hombres que habitaban la tierra en ese momento no tenían ninguna tecnología capaz de llevar a cabo tales hechos.

Dando crédito a todas estas evidencias, aceptamos que estos pueblos antiguos atribuyesen a dioses (pues estos seres habían surgido del Cielo) la construcción de tales monumentos, pues ellos habrán usado naturalmente el poder de sus mentes y tecnología desconocida.

No debemos buscar la realización de estos hechos de ficción, pues Jesus hablando con un jefe nubio le pidió que hiciese una demonstración de su poder, delante de Sus discípulos y demás personas. Preguntó el Señor al jefe nubio:

“¿De qué forma acostumbráis arrancar arboles y como removéis grandes rocas? (…) Los negros colocan sus manos en el tronco de tal forma, que la derecha venga a cubrir la izquierda del vecino. En esta posición, quedan a mitad de un cuarto de hora, cuando el árbol comienza a girar lentamente, produciendo fuertes estallidos. (…) En el momento en que el tronco comienza a girar más rápido, se percibe que el mismo bloque de tierra y las trece personas que lo abrazan de leve se vieron en el aire (…) el cedro se balancea, se curva de acuerdo con su peso y, em pocos momentos, se tumba en el suelo.

Señalando a los negros una roca con cerca de cinco mil libras (2.500 kg), digo al jefe: Depositadla en la cavidad que surgió por la caída del árbol. Ellos obedecen y actúan del mismo modo, como hace poco. Mas rápido que el árbol, la rocha fluctúa en el aire. Claro es haber sido abrazada por un mayor número de personas; mas todos reconocen que mil de sus manos fuertes no podrían vencer su peso. En algunos minutos la roca se haya dentro del agujero.” (el Gran Evangelio de Juan – IV – cap. 213)

Mediante esta cita, será fácil aceptar que habitantes de otros planetas construyesen todos estos monumentos, usando a su fuerza mental, delante la perplejidad de los pueblos que habitaban aquellos lugares.

Estos pueblos primitivos se limitaron entonces a reproducir, en la simplicidad de su arte, las obras que observaron, dejándonos hoy figuras que parecen realidades de nuestro tiempo, como personas dentro de trajes espaciales, cascos con antenas y otras representaciones.

Después de todo, han sido hechos por estos visitantes, que naturalmente, utilizando la telepatía (hablar con el semejante sin usar lenguaje audible) enseñaron a estos pueblos como sacar partido de estos monumentos, como analizar los tiempos y las estaciones a través de los astros, como hacer y usar nuevas herramientas.

Esta es la razón por que encontramos en pueblos primitivos calendarios astronómicos tan exactos como los actuales y también conocimiento profético. La credibilidad de estos calendarios para aceptación de las cosas futuras es confirmada por hechos ocurridos en el pasado.

Los tres grupos de esculturas dejadas como marca por los seres referidos en el sueño representan tres familias. A la ausencia de niñas de sexo femenino apunta al hecho de que estos seres no se reproducirían en la Tierra, dejando descendencia, pues solo tenían un hijo de sexo masculino.

Estas esculturas pueden representar tres grupos o tres civilizaciones. En la obra anterior (“Las Nuevas Revelaciones para el Reino”), el Señor reveló que tres culturas o civilizaciones serán aniquiladas y no serán parte de la Nueva Tierra. Estas son: UR, URUS e URUM. Vamos citar esa revelación del Señor:

“en aquel Dia grande, Yo haré parar todo lo que rodea el espacio, y ni mismo los dioses de UR que habitan en la India; ni mismo los dioses de URUS que habitan en África y ni mismo los dioses de URUM que habitan en Asia, escaparán de Mi ira. (…) ¡Nueva creación! ¡Nueva Vida!

No habrá pueblo en UR.

No habrá pueblo en URUS.

No habrá pueblo e URUM.”

(“Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

Restanos saber porque cada ‘familia’ de esculturas tienen cuatro hijos de igual tamaño. Estos cuatro hijos pueden representar cuatro milenios. Según la Sagrada Biblia, desde la creación de Adán y Eva al patriarca Abraham pasaron cerca de dos mil años; desde Abraham hasta surgir el Mesías (Jesucristo) pasaron otros dos mil años; y desde Jesus hasta nuestros días otros dos mil años. Si estas criaturas de otro u otros planetas surgieron después del Diluvio, dejando sus marcas, estaremos dentro del período mencionado (4 mil años).

Es el propio Señor que confirma haber sido nuestro planeta Terra visitado por seres de otros planetas – sin Su autorización – y que esa visita, más o menos demorada, dejó marcas negativas, llevando al hombre al desvió de Su Orden, desviándose por caminos diversos.

Dice el Señor: Ellos maldecirán a la Tierra que Yo bendije y quisieron dejar sus marcas.”

Fue también dicho por el Señor que antes del Gran Dia (Dia del Señor), que anticipamos brevemente, estas culturas y sus vestigios serán completamente aniquiladas, como aconteció con la civilización pre-diluviana: Quien irá a derribar estas esculturas (o las tres civilizaciones) va a ser la lava de un volcán.”

Este lenguaje del Señor puede ser espiritual; pero nos parece que estos volcanes serán reales, porque después de sus erupciones todo lo que rodea es sumergido, desapareciendo todo el vestigio del pasado.

El siervo profeta tuvo un sueño más que pasamos a describir.

El profeta volvió a ver la imagen profética que se había mostrado anteriormente, en la que una mujer con suntuosas túnicas y con joyas entró en el salón de culto de nuestra Comunidad de Betania (Ver revelación del capítulo VIII). En el sueño actual, la mujer continuaba dentro de nuestro salón de cultos, ostentosamente.

En frente a esta mujer apareció un Hombre (el Señor) con vestidos blancos y con os sus brazos extendidos en su dirección; sobre Sus brazos extendidos tiene una espada de oro que nunca fue usada y que tiene incrustadas en el puño tres estrellas de piedras preciosas.

Este Hombre (el Señor) dice: “En Mi iglesia Yo tengo muchas iglesias; y muchas de estas iglesias quieren que sus cabezas tengan más poder que Mi mente.”

Después de decir estas palabras, el Señor dio dos pasos en dirección a la mujer y con un solo golpe de espada le cortó la cabeza. La cabeza de la mujer cayó al suelo del salón de cultos y desapareció dentro de la tierra. Las joyas que hacían parte de su ornamento (representando el conjunto de las iglesias que hacían parte de ella) comenzaron a arder y se volatilizaron.

El cuerpo de la mujer rodó por el pasillo del salón de cultos, pasando a través de la puerta de entrada. Cuando el cuerpo llegó a la calle, la tierra abrió una brecha y el cuerpo desapareció en su interior; la tierra se cerró después de recibir el cuerpo muerto, tal como había acontecido con su cabeza.

Este cuadro profético terrible nos muestra el fin de la iglesia exterior, designada como: “Misterio, la Gran Babilonia, la madre de las prostituciones y abominaciones de la tierra.” (Apocalipsis 17:5)

Por un lapso de tiempo, esta iglesia externa (ceremonial y visible al hombre comum) irá a intentar aglutinar a los cristianos, seduciéndolos con algo que surgirá en breve.

Mas el Señor va a retirar a esta iglesia su liderazgo, dentro de su propio espacio y en presencia de sus fieles, a través de la proclamación de la Verdad (Su Palabra, representada por la espada con 3 estrellas clavadas en su puño). La cabeza de la mujer (el dominio de la iglesia externa/iglesia nominal) será cortada y enterrada dentro de sus propios muros.

La iglesia fiel será dirigida solamente por el Señor, a través de Su mente, pues Cristo es la Cabeza de la Iglesia: “… como también Cristo es la cabeza de la iglesia; siendo el mismo el salvador del cuerpo.” (Efesios 5:23)

“Porque, ¿quien conoció la mente del Señor, para que pueda instruirlo? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (I Corintios 2:16)

Todavía dentro de sus propios atrios, los variados grupos cristianos serán desmembrados y extintos, no más siendo vistos (las joyas ardiendo y volatizándose, desaparecieron del cuerpo muerto de la mujer).

No existirán muchas, más una sola Iglesia, como dice el Señor:” Habrá un solo rebaño y un solo Pastor.” (Juan 10:16)

El cuerpo degollado de la mujer será enterrado en el exterior, como ya hicimos referencia, para permitir a todos vieren el fin de la Gran Babilonia que durante milenios engañó a la humanidad con sus falsedades.

Dice el libro de la Revelación, sobre el desmoronar de la Gran Babilonia: “¡Ay, de aquella gran ciudad! ¡Que estaba vestida de lino fino, de púrpura, de escarlata; y adornada con oro y piedras preciosas y perlas! Porque en una hora fueron asoladas tantas riquezas (…) Y un fuerte ángel levantó una piedra como una gran piedra de molino, y la lanzó en el mar, diciendo: Con igual ímpetu será lanzada Babilonia, aquella gran ciudad, y no más será hallada.” (Apocalipsis 18:16, 21)

El siervo profeta oyó todavía del Señor estas palabras: “Brevemente enviaré una revelación nueva a todo el mundo.”

No sabemos si esta revelación nos será transmitida, o si el Señor lo proclamará a otros siervos sobre la faz de la tierra; más procuraremos estar atentos.

Seguidamente, y ya en la compañía del siervo “escriba”, el profeta escucho otra vez la voz del Señor diciéndole: “¿Sabes que Yo tengo un enemigo?”

El respondió: “Yo sé, Señor.”

Continuó el Señor: “Yo voy a permitir que él destruya una parte del mundo, y el mundo va a saber que no fui Yo; pues siempre tengo afirmada esta verdad.

Voy a mostrar en el planeta Mi gran poder de construir aquello que Mi enemigo destruyó.”

Infelizmente, por desconocimiento de Su bondad, la mayoría de las personas atribuyó a Dios la causa de todos los acontecimientos catastróficos que surgen en el planeta, más la realidad es otra.

Lucifer/Satanás tiene también poder sobre los elementos de la naturaleza; aunque se poder siempre esté debajo del control de Dios. El Señor solo permite que Satanás use su fuerza destructora cuando los hombres continúan rebeldes a la Orden Divina, perseverando en enfrentarlo.

Tenemos un ejemplo sobre el poder destructor de Satanás, en la lucha que tuvo entre este y el Señor, para testear al siervo de Dios – Job. Dice la Escritura: “Y dice el Señor a Satanás: Todo cuanto tiene está en tu mano (…) Fuego cayó del cielo, y quemó las ovejas y los mozos, y los consumió” (Job 1:12, 16)

El Señor permitió que Satanás tentase a Job, destruyendo a sus hijos, sus bienes y atacando a su cuerpo físico con una grave enfermedad, más este siervo del Señor siempre salió victorioso en todas las pruebas. En todo lo que aconteció de mal a Su siervo Job, Dios no fue el causante, más si Satanás (aunque con permiso del Señor).

De la misma forma, hoy, el Señor também permite que la humanidad sea martirizada por catástrofes y varias enfermedades, para probarla y para despertarla de su sueño materialista, despertandola para las realidades espirituales.

En seguida el profeta fue usado nuevamente por el Señor, habiéndole sido dictadas estas palabras:

“En el año que vivas en este mundo, todo concurrirá para el año siguiente.

Voy a darle a un hombre de este mundo una parte de Mi sabiduría y el mundo sabrá que este hombre transformará grandes cosas en esta Tierra.

La primera tarea que les daré es mover de su lugar el ídolo supremo de la religión. Con la sabiduría que Yo le iré a dar, destruirá la sabiduría del ídolo de la religión.

Es el primer lugar que Yo quiero que el visite.

Mucha cosa será transformadá hasta el año siguiente, para que se empiece a preparar ese tiempo hasta que Yo venga.”

Vamos a analizar este dictado del Señor:

“En el año en que habitáis en este mundo, todo concurrirá para el año siguiente.” Por estas palabras el Señor está a decir que el año actual – 2010 – es la fuente para la maduración de muchas cosas que irán a ser desencadenadas en el próximo año – 2011.

 Infelizmente los acontecimientos que se avecinan se prevén terribles para la humanidad.

Recordamos una revelación transmitida por el Señor en el anterior año: “Habrá una gran revuelta de los pueblos en dos mil y once.” (“Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

Voy a dar a un hombre de este mundo una parte de Mi sabiduría y el mundo va a saber que este hombre irá a transformar grandes cosas en esta Tierra.”

¿Quién es este hombre que irá a efectuar cambios en la Tierra?

Creemos saber quién es este hombre, pues cuando de Sus revelaciones en la obra anterior (“Las Nuevas Revelaciones para el Reino”), fue dada al profeta la posibilidad de viajar espiritualmente por los tres cielos y ver cosas extraordinarias. Hay, el profeta oyó de la parte del Señor estas palabras: “Así Yo voy a hacer de Mi este perfil en la Terra. (…) Te voy a mostrar un acontecimiento que todavía no se dio.”

Mas tarde el Señor reveló que iría a enviar a la Tierra uno de Sus arcángeles. Dice el Señor:

Yo vendré con todo esto aquí abajo, más después todo volverá a su lugar. He aquí, os presento al hombre que hice jefe de esta tierra. (…) Habita en las cercanías del Sol de Israel. (…) Es Mi comandante. El disipará toda el agua del mar y será inmune al ejército de Satanás. (…) Veréis un día el perfil de Mi bandera.” (“Las Nuevas Revelaciones para el Reino” – volumen II)

Entendemos que este hombre que vendrá a la Tierra será un arcángel del Señor en figura humana; no en tanto pedimos a nuestro Padre para darnos algún esclarecimiento más.

Como respuesta, fue dada una visión al siervo profeta en la cual el observaba en el Cielo nocturno, dos nubes blancas. Estas dos nubes blancas tenían, cada una, un vehículo también de color blanco (casi no se veía). Cada uno de estos vehículos tenía ocho ventiladores giradas para abajo.

Los ventiladores estaban distribuidas de la siguiente forma: dos ventiladores se colocaron en la parte delantera y seis ventiladores en la parte trasera.

El vehículo en una de las nubes tenía dos hombres dentro; el vehículo de la otra nube estaba vacío. Entonces uno de los hombres se baja del vehículo y hace un puente entre las dos nubes, pasando por encima. Cuando el hombre llega a la otra nube, entra en el vehículo vacío y se dirige a la Tierra. Después de que el vehículo se posara en la tierra, el hombre salió de su interior. De inmediato el vehículo regresa a la nube sin su ocupante.

Oyese la voz del Señor decir: “Es que Mi mensajero (ángel) está al llegar; él va a mezclarse con el pueblo y él sabe aquellos que son Míos. El anunciará al mundo el Fin de los Tiempos.”

Con esta explicación del Señor, todo está esclarecido para la mente espiritual que acepta por simple fe Su palabra. Pero el hombre que necesita pruebas físicas para aceptar las verdades del Señor tiene muchas dificultades para discernir las revelaciones espirituales e identificar los tiempos que está viviendo, porque el Señor nos ha dicho: “Quien duda, difícilmente cree.”

Este arcángel del Señor va a surgir; tal vez como un gobernante especial o un jefe religioso, anunciando las cosas venideras y mostrando a los hombres el camino en dirección a Dios, el Creador.

El comenzará la limpieza por la llamada “Casa de Dios”, externamente los templos cristianos – La Gran Babilonia; pues su primera comisión es visitar el “ídolo supremo de la religión”. Creemos que este lugar será Roma, pues es en la que se encuentra el Vaticano, la sede de esta iglesia que se mantiene hace milenios como ‘baluarte’ de la fe cristiana.

Dice el Señor: La primera tarea que Yo le iré a dar es sacar de su lugar el ídolo supremo de la religión (el Vaticano y a su jefe, el Papa). Con la sabiduría que Yo le iré a dar, irá a destruir la sabiduría del ídolo de la religión. Es el primer lugar que Yo quiero que el visite.”

¿Quién será este hombre?

En el tiempo en que está siendo efectuada la revisión de esta obra (2015), mucha cosa aconteció en el Vaticano, que no era previsible.

Este tiempo tiene un paralelo en la antigüedad, cuando el Señor se presentó delante de los hombres como Melquisedec, rey de Salem, el cual instruía a los reyes de alrededor, aconsejando estos gobernantes a ser verdaderos guias para sus pueblos.

En la Escritura poco se nos dice de la tarea de este Rei sobre la Tierra, más el patriarca Abraham tuvo grandes experiencias con Melquisedec.

 Dice la Escritura sobre el encuentro entre el patriarca Abraham y el Rei de Salem: “Y Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino; y era este sacerdote de Dios Altísimo. Y lo bendijo y dijo: Bendito sea Abraham de Dios Altísimo, el poseedor de los cielos y de la tierra. Y (Abraham) le dio el diezmo de todo.” (Génesis 14:18-20)

La revelación transmitida por el Señor al profeta Jakob Lorber sobre Melquisedec es más rica en pormenores.

Dice el Señor: “En cuanto a la epoca del rey de Salem, existía El desde las eternidades, antes que cualquier criatura, por lo tanto, antes de Noé. Con referencia a la época en sí, en que enseñó personalmente en la figura de un ángel, lo que se relaciona a Él mismo y la finalidad de los hombres, se dirigía de vez en cuando al propio Noé. El Gobierno y Sacerdocio de Melquisedec se fundaron solamente después de algunos siglos de los cuales Noé y sus tres hijos fueron contemporáneos. La Tierra ya era bastante poblada y los representantes de una rama familiar de pequeños pueblos eran clasificados de reyes, y llevaban anualmente las ofrendas a Salem, donde eran orientados por el gran Rei.” (El Gran Evangelio de Juan – X – 60:3)

Sobre la tarea de este hombre especial, que vino a la Tierra, es dicho por el Señor: Mucha cosa será transformada hasta el año siguiente, para que el comience a preparar ese tiempo hasta que Yo venga.”

El profeta tuvo otra visión. El vio hileras de montículos de arena y montículos de tierra de varios tamaños. La tierra que constituía los montículos era diferente de la que existía en el suelo donde los mismos se encontraban; más la arena que constituía los montículos era igual a aquella que conocemos. Entonces los montículos de tierra fueron aspirados para el interior del suelo, dejando la tierra donde estos se encontraban, nivelados. Los montículos de arena permanecieron en la superficie, sin ninguna alteración.

Los montículos de tierra (que para nosotros es desconocida) representan las comunidades cristianas que proclaman la Nueva Revelación Viva y están en la Verdad del Evangelio; los montículos de arena representan espiritualmente la gran multitud que pertenece a la iglesia externa (la iglesia ceremonial – la iglesia visible, destituida de poder espiritual). Porque el número de estas iglesias y respectivos seguidores es grande, el Señor usa la expresión: “tantos como la arena del mar”.

Así, este cuadro puede ser descrito a través de la siguiente frase: “La iglesia verdadera está mezclada con la iglesia falsa (los montículos de tierra diferente, alternados con montículos de arena), más llegará la hora en que el Señor permitirá que Su iglesia (los montículos de tierra que son recogidos, no dejando cualquier marca sobre la tierra) pase desapercibida delante de la humanidad, en cuanto la iglesia externa continua y es vista a los ojos del mundo como una iglesia grande y creíble (los montículos de arena nivelados).”

Todo hace parte del gran plan del Señor para el establecimiento de Su Reino, todavía invisible al hombre comum, mas perceptible para aquellos que por la revelación del Padre tienen su discernimiento espiritual despierto.

La última revelación de este día nos muestra un cesto de mimbre, muy alto y lleno de huevos. 

El Señor dice al profeta: “Todos los huevos son iguales; coge un huevo y agitalo.”

El profeta obedeció y dijo: “Señor, este huevo está vacío. No tiene peso.”

El profeta cogió otro huevo y verificó que también este no tenía peso, estaba vacío.

Le dice el Señor: “¿Dudas de Mi?”

El siervo respondió que no, oyendo de nuevo la voz del Señor: “Coge nuevamente el huevo y observalo a la transparencia de Mi Sol.”

El siervo colocó el huevo a la transparencia del Sol y vio que no tenía clara ni yema, más había en su interior un objeto luminoso del tamaño de un frijol.

Dice el Señor: “Parte ese huevo.”

El profeta se esforzó e intentó aplastar el huevo, mas no lo consiguió.

Dice el Señor: “Estos huevos serán abiertos antes de Mi venida.”

En la visión anterior vimos como la iglesia fiel, comparada con montículos de tierra que se recogen en su interior, dejó a partir de ese momento de ser vista en la faz de la Tierra.

E otro cuadro profético nos muestra otra realidad; cuando el profeta analiza el huevo a la transparencia del Sol, verifica que este tiene algo especial; un germen de vida diferente, un grano luminoso, impregnado del Espírito Santo de Dios.

Las vidas de los siervos fieles que aparentemente no tenían posibilidad de reproducción (huevos vacíos), tiene el mayor potencial de vida, pues dentro de ellos existe el poder del Espírito de Dios (el grano luminoso dentro de cada huevo) que los capacita para la ‘reproducción’ milagrosa, poblando la Tierra como verdaderos adoctrinadores de La Nueva Revelación Viva, estableciendo la Iglesia Nueva – ‘La Nueva Jerusalén’.

Este acontecimiento se dará antes de la Vuelta del Señor: Estos huevos serán abiertos antes de la Venida del Señor.”

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