– IV –

En el capítulo anterior, el Señor nos habló de manera velada sobre algo que será revelado al mundo cuando dijo:

El pen va a revelar cosas grandes al mundo.”

Usando otras palabras: a través de los medios informáticos actuáis y es posible divulgar rápidamente el mensaje.

En el dictado transmitido en este día al siervo profeta observamos revelaciones nuevas. Pueden algunas de estas revelaciones quedar durante algún tiempo sin entendimiento, más a su tiempo serán discernidas. La Escritura adviértenos para que estemos atentos a todo, aguardando que el Señor ilumine nuestro entendimiento. Dice la Palabra de Dios:

“Y tenemos, muy firmemente, la palabra de los profetas, a la que hacéis bien en estar atentos, en cuanto a una luz que ilumina en un lugar oscuro, hasta que el día aclare, y la alba aparezca en vuestros corazones. Sabiendo primeramente esto: que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación.” (II Pedro 1:19-20)

Pasemos ahora al dictado del Señor:

“Es llegada la hora de ser Yo llevado por Mi mismo, al lugar del mundo donde Yo soy el centro de las atenciones. En esta hora, incluso el hombre será participante, al ver Mi cuerpo ser separado de la superficie de la tierra. Porque el hombre, sin saber, no fue quien mató a Mi cuerpo, sino que Mi cuerpo fue dado por Mi Padre.

Descendí nuevamente con mi cuerpo en la superficie de la Tierra, y Yo vivo estoy.

Fui llevado al lugar del sepulcro, y el sepulcro tiene cuatro soportes de oro, y cada soporte tiene su nombre: CAMINO, VERDAD, VIDA y RESPLANDOR. En aquel día hubo cosas que no fueron vistas por el hombre en la superficie de la Tierra, más Mis ángeles, las vieron. Vieron que un emperador nacerá para ser mercader de esclavos. Y vieron a los ángeles que de las aguas del mar se levantaron, invadiendo la ciudad del emperador, y capturó hombres, mujeres y niños para que fuesen sus esclavos.

Estando Yo subiendo al Padre, Yo le dije:

Padre, no permitas que las aguas del mar suban demasiado.

¿No son ellos (las criaturas) ya esclavos de si mismos?

¿Porque viene ahora uno (Lucifer/Satanás) que los atormenta? Porque ellos serán azotados y maltratados. Y con sus propias manos hacen, por castigo del emperador (Lucifer/Satanás), imágenes de reyes y construyen catedrales.

En la subida al Padre, tuve Yo en Mi mano todo el mar y un gran barco.

Yo Sostuve el barco y por su mitad Yo partí; porque a Mi padre lo aborreció. Luego guardé una parte y los llevé a un lugar hasta los días de Mí mismo; y ya los tengo visto por ahí.

La otra mitad del barco nunca estará en Revelación; más vendrá en la Nueva Revelación Viva, hasta el día de Mi mismo.

Conozco la obra de Mis ángeles, desde el día de la separación de Mi carne con la tierra, y el hombre quiere conocer la estructura del sepulcro. Mas esa estructura es del hombre, porque incluso el puro fue levantado.

¡La codicia es ceguera!

El día después de hoy, ya fue, ahora es y será de nuevamente.

Plantas flores para un jardín. Y si llueve haz que cada gota moje una flor; pues ¿cuál será más fácil para ti: regar todas al mismo tiempo, o una gota para cada flor?”

Mientras el siervo profeta escuchaba el dictado del Señor, se le permitió observar en la visión espiritual una gran ciudad antigua enterrada en la tierra.

Esta ciudad fue preservada de la corrupción, rodeada por una capa de arcilla que le transmitía frescura, evitando su deterioro.

Una vez había existido vida en esta ciudad, pero ahora en todo el lugar (carreteras, campos e otros sitios) solo había sepulturas. La tapa de cada una de ellas estaba siendo retirada, con sólo unos pocos centímetros para que la tumba fuera completamente descubierta. Todas las sepulturas tenían cubiertas separadas en la misma medida, no había ninguna sepultura diferente.

Por encima de la ciudad enterrada existía otra ciudad, habitada sólo por hombres.

Los habitantes de esta ciudad estaban discutiendo unos con los otros, generándose gran confusión. Algunos de estos hombres argumentaban con verdad, mientras que otros hablaban cosas desconectadas. Aquellos que hablaban con verdad apartándose de los que continuaban en confusión.

De repente, surge del cielo un ángel enorme trayendo en su mano derecha una espada. Cuando el ángel llega a la tierra, los hombres de esta ciudad que estaban generando confusión comenzaron a entrar en la tierra dentro, siendo acompañados por el ángel que también se enterró con ellos.

En el momento en que estos hombres y el ángel pasan por la ciudad enterrada, las tapas de todos los sepulcros son retiradas, saliendo del interior de las tumbas una niebla blanca que comienza a tomar la forma de un cuerpo humano. Pasado algún tiempo, se ven los cuerpos físicos de las criaturas «resucitadas».

Estas personas hablaban unas con las otras. Todos tenían rostros y cuerpos jóvenes, no había nadie viejo.

Mientras estas personas «resucitadas» hablaban entre sí, surge del abismo el ángel que había acompañado a los hombres de confusión al interior de la tierra.

Al pasar por la ciudad enterrada, el ángel atrae a las personas «resucitadas» que suban con él al exterior, entrando en la ciudad que había sido habitada sólo por hombres, y uniéndose a aquellos que hablaban la verdad y que se habían quedado en la ciudad.

Luego registramos dos visiones más que el Señor dio cuando preguntamos dónde se sitúan estas dos ciudades.

En la primera visión, el profeta vio una lanza clavada en algún lugar de la tierra con su pico frente al cielo. Dice el Señor: “Ve donde está la otra lanza de lo Alto.”

El profeta miró para el Cielo y vio otra lanza, con el pico apuntado para abajo, en la dirección de la primera lanza.

Dice el Señor: “La lanza que está clavada en la Tierra es física (material/terrena); la lanza que está en la parte superior es Mi poder. Para cuando lance Mi lanza, ella va a chocar en el pico de la lanza de la tierra y habrá una gran explosión en la faz de la tierra; y el mundo será capaz de ver, no Mi lanza, ni la lanza que está en la tierra, pues será el testimonio de Mi poder.”

En la segunda visión fue visto el mar a izquierda y la tierra a la derecha (como si fuese una playa). El profeta observa el mar a descender y la tierra a subir.

En ese momento surge un hombre suspendido en el aire, vestido como un Papa, teniendo sobre la cabeza una tiara. De repente, las túnicas del Papa son quitadas y arrojadas sobre el mar, dejando al hombre completamente desnudo. Se oye el silbido de una espada y la cabeza de este Papa es cortada y lanzada al mar, junto con la tiara que llevaba sobre su cabeza. El cuerpo desnudo y decapitado es enterrado en la tierra.

Entonces escuchas la voz del Señor decir: “En un abrir y cerrar de ojos.”

Pasamos ahora a analizar el dictado del Señor, procurando combinar todas las revelaciones dadas por El en este día.

Ha llegado el momento de ser Yo llevado por Mi mismo, al lugar del mundo donde Yo soy el centro de las atenciones Creemos que este lugar es la sede de la Iglesia Católica Romana – Roma/Vaticano. Ya por diversas veces el Señor nos tiene mostrado que la Gran Babilonia (Iglesia Romana) será en el final de los tiempos un marco para la difusión de la Nueva Revelación Viva.

Citaremos algunas revelaciones transmitidas por el Señor al profeta Jakob Lorber sobre Roma como baluarte de Su doctrina (aunque esta Iglesia infiel tenga falsificado a lo largo de los siglos la Palabra de Dios).

Jesús les dice a Sus discípulos y a un grupo de romanos creyentes mientras observaban un fenómeno cósmico: “Prestad atención a lo que surgirá antes del Sol; quiero que veáis los acontecimientos en el Final de los Tiempos, con relación al nuevo paganismo.

Todos voltearon la atención para el este.

Primero, se ve en el horizonte una niebla densa, completamente negra. Después de surgir siete veces en la altura de la cordillera, se volvió incandescente; miles de rayos lo rasgaban, llevando a creer en la furia de una terrible tempestad.

Yo digo: Nada de preocupaciones; además de nosotros, nadie más ve este fenómeno.

Y la calma vuelve al presente. De repente, en los labios de la niebla negra y el enrojecimiento, se ve una gran ciudad.

Yo explico: Es la nueva Babel.

Dice Agrícola (ciudadano romano, amigo de Jesus): Tiene un gran parecido con nuestra Roma. Está rodeada de muchas ruinas. En el centro veo, además de los edificios conocidos, un gran número de nuevos, incluyendo templos, ornamentados con cruces. ¿Qué representa esto?

Digo Yo: Es la decadencia de lo viejo y el surgir del nuevo paganismo. A contar desde ahora (Jesus pronunció estas palabras, más o menos en el año 30 de nuestra era), en 500 o 600 años, todo tendrá este aspecto.”

(El Gran Evangelio de Juan – VIII – 47:1-5)

Continuando el análisis del dictado, vemos a Jesus hablar de Su Cuerpo separado de la Tierra:

En ese momento, incluso el hombre participará cuando vea que Mi Cuerpo sea separado de la superficie de la Tierra

Jesus está refiriéndose a la Iglesia fiel que representa Su cuerpo, como dice la Escritura: “Ahora vosotros (la iglesia, en sus miembros) sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros en particular.” (I Corintios 12:27)

El hombre común ira a ver en breve a la Iglesia fiel (cuerpo de Cristo) ser arrebatada al Cielo (el cuerpo será separado de la superficie de la Tierra), y en esa altura entenderá toda la Verdad del Evangelio.

 La Escritura ilustra la bienaventuranza de los fieles, con estas palabras: “…los que murieron en Cristo resucitado primero. Después nosotros, los que quedamos vivos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, a encontrar al Señor en los aires, y así estaremos siempre con el Señor.”

(I Tesalonicenses 4:16-17)

Dice también el Señor: Descendí nuevamente con Mi cuerpo a la superficie de la Tierra, y Yo vivo estoy.”

Cuando este acontecimiento se diera (el arrebatamiento de la iglesia), descenderá en plenitud sobre la Tierra el Verdadero Evangelio, como dice el Señor, aunque en los días de hoy ‘La Nueva Revelación Viva’ ya esté siendo proclamada.

Entonces toda la humanidad disfrutará de la paz proclamada por los profetas y por el propio Jesús, más nunca experimentada por el hombre.

En este tiempo habrá un nuevo conocimiento sobre la Persona de Jesús y de Su sacrificio.

En el momento de Su ministerio terrenal, Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Ninguno viene al Padre, si no por mí.” (Juan 14:6)

Se estaba abriendo un nuevo camino hacia la vida eterna.

El único Dios había bajado al hombre: El Padre (el Amor), el Hijo (la Sabiduría) y el Espírito Santo (el Poder de ambos), tomando la forma de Hombre. El trajo a la Humanidad y a todo el Cosmos una eterna redención. Por eso el Señor nos dice en el dictado: “… el sepulcro tiene cuatro soportes de oro, y cada soporte tiene su nombre: CAMINO, VERDAD, VIDA y RESPLANDOR.”

 En estos dos mil años la Iglesia ha caminado a la luz de la Verdad proclamada por Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida”. Está llegando la hora en que todos veremos el “RESPLANDOR”.

En la continuación del dictado, el Señor nos recuerda algo que sucedió después de Su ascensión y después de la difusión del Evangelio por Sus discípulos y demás seguidores. Sólo sabemos que la doctrina ha sido tergiversada, pero no sabemos lo que sucedió en el mundo espiritual. De ahí, el Señor dice: “En aquel día hubo cosas que no fueron vistas por el hombre en la superficie de la tierra, pero Mis ángeles, estos las vieron. Vieron que un emperador nació para ser un mercader de esclavos.” ¿Quién es este emperador? El Señor no se refiere a ningún emperador terrenal, sino a otro tipo de líder. Está hablando de Lucifer/Satanás, que dominaría la iglesia de Cristo sobre la faz de la tierra, a través de la Gran Babilonia y sus «emperadores», los Papas, que a día de hoy mantienen la pompa del pasado, proclamándose representantes de Jesucristo en la tierra.

Estos «emperadores» hicieron muchos esclavos. La historia da fe de las prácticas anticristianas llevadas a cabo por la Iglesia de Roma en todo el mundo.

Este imperio espiritual es en cierto modo la continuación del poder de la Roma imperial sobre el mundo, como Jesús profetizó: “Las escenas se precipitan. Grandes transmigraciones, luchas y guerras. Y en el centro de la metrópolis (Roma), surge algo así. En la cima de la colina aparece un trono como si fuera  de oro candente. En ella hay un soberano con un bastón ornamentado con una triple cruz y una triple corona en la cabeza. De la boca surgen innumerables flechas, de lo ojos y del pecho se proyectan rayos de ira y orgullo. Y los regentes se aproximan; algunos se inclinan con respeto, siendo bien acogidos por él, a los cuales confirma el poder. Los otros son perseguidos y maltratados por flechas y rayos (…) digo Yo: ¡No se trata de un soberano de país y de pueblos, sino de la personalidad del anticristo! La triple cruz es Mi doctrina, que se impondrá tres veces falsificada a reyes y pueblos: falsa en la palabra, falsa en verdad y falsa en aplicación.” (El Gran Evangelio de Juan – VIII – 47:6,8)

(ver en la figura 4, una de las tiaras usadas por los Papas).

Destacamos tres de los atributos que los Papas arrogantes, y que son blasfemias contra el Señor. 

  1. VICARIVS FILII DEI (Vicario/Representante del Hijo de Dios) = 666.
  2. DVX CLERI (jefe del Clero) = 666.
  3.  LATINVS REX SACERDVS (Rey y Sacerdote Latino) = 666.

A cada uno de estos atributos corresponde el número 666 que, según el apóstol Juan, corresponde a un hombre (no a un individuo, más a su cargo sucesorio). Dice el libro de la Revelación: “El que tiene comprensión, calcula el número de la bestia; porque es el número de un hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Apocalipsis 13:18)

Es el Espíritu Santo quien actúa en el mundo, como el Poder de Dios manifestando la Gloria del Padre y del Hijo y llevando a la humanidad al arrepentimiento y al reconocimiento de Su persona; nunca un hombre como Su representante. Dice la Escritura sobre la actuación del Espíritu Santo: “Y cuando el (el Consolador o el Espírito Santo) venga, convencerá al mundo del pecado, y de la justicia y del juicio.” (Juan 16:8)

Continuando en el análisis del dictado del Señor, leemos: Y vieron a los ángeles que las aguas del mar subieron, invadieron la ciudad del emperador, y él capturó a hombres, mujeres y niños para ser sus esclavos.”

Estas “aguas del mar” tiene sentido espiritual. Representan a la Iglesia (las personas que la componen), aquellos que están en las verdades comunes, que están en un culto externo, natural y no espiritual – creyentes que todavía están presos a la superstición, pues es poco su conocimiento del Señor. El mar simboliza lo externo de la Iglesia; simboliza también a la Iglesia de los llamados laicos.

Así, parafraseamos el texto en análisis. “Por Mi Espíritu, dice el Señor, Mis ángeles han visto en anticipación que una multitud con poco conocimiento de Mi Divinidad se acerca a este emperador (Papa y la Religión Romana), dependiendo de su saber y autoridad; sometiéndose incondicionalmente a su tiranía. Esclavizaron a todas estas criaturas.”

El proprio Señor Jesus (el Verbo, la Sabiduría de Dios) pide al Padre (el Supremo Amor) que se compadezca de estas criaturas sufridoras, maltratadas por este poder maligno.

El Señor muestra lo que irá a acontecer las criaturas subyugadas por este poder: Porque serán azotados y maltratados. Y con sus propias manos hacen, por castigo del emperador, imágenes de reyes y construyen catedrales.”

La pompa de esta religión pagana sigue en pie.

En cuanto al sufrimiento atroz que provocó, basta recordar la inquisición y las muchas persecuciones de los verdaderos cristianos que la afrontaban, e incluso a otros que se volvieron a Dios cuando conocieron Su palabra. Había miles de mártires de esta iglesia corrupta.

El libro del Apocalipsis dice de este Babel: “Y en ella se encontró la sangre de los profetas, y de los santos, y de todos los que fueron muertos en la tierra.” (Apocalipsis 18:24)

Cuando el Señor ascendió al Cielo, llevó Consigo muchos que desde Adán habían fallecido y esperaban la redención (Efesios 4:8-9). Mas también fue a preparar un lugar para todo Su pueblo. (Juan 14:2)

Dice el Señor: En la subida al Padre, tuve en Mi mano todo el mar y un gran barco.” Este barco representa la Iglesia naciente después de Pentecostés.

Este barco (toda la iglesia) será partido por el Señor. El separará aquellos que verdaderamente Le pertenecen de todos los que todavía están lejos de Su persona y de Su doctrina.

Dice el Señor: Yo sostuve el barco y por su mitad Yo partí.” Este barco (conjunto de todos que hacen parte de la iglesia nominal) es partido en dos.

Una parte está lejos de la Verdad y no vive el verdadero Evangelio. Mas la otra está plena del conocimiento de la Verdad, viviendo el Evangelio. Sobre estos, dice el Señor: Yo guarde una parte y los lleve para un lugar hasta los días de Mi mismo; y ya los tengo vistos por ahí.”

Estos son los cristianos bienaventurados que aceptaron las verdades de la Nueva Revelación Viva y predican con valentía el Evangelio de Jesús que descansa sólo en dos pilares: 1) aceptar el Sacrificio de Jesús para la remisión de nuestros pecados; 2) demostrar esta fe en la práctica de los dos mandamientos del Amor: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. (Mateo 22:36-40)

Cuanto la otra mitad del barco (los restantes cristianos) que todavía está presa de la religión y la interpretación de la Palabra de Dios en el sentido de la letra, y no en el sentido de la comprensión espiritual (Juan 4:21-24), dice el Señor que en breve también serán atraídos por la Nueva Revelación Viva: La otra mitad del barco nunca estará en la Revelación; mas vendrá en la Nueva Revelación Viva, hasta el día de Mi mismo.”

La mayoría de estos creyentes han sido a lo largo del tiempo alejados de la Verdad que libera (Juan 8:32) y encaminados en la superstición de la Gran Babilonia.

Pero estos también son el objetivo del Amor de Dios, como se dice en las Escrituras.: “Mas Dios, no tiene en cuenta los tiempos de la ignorancia.” (Hechos 17:30)

En el final de los tiempos (bien próximo del tiempo de hoy) el Señor dará el gran golpe de misericordia sobre esta falsa religión, y todos los cristianos abrazarán la Verdad del Evangelio, como fue dicho por Jesús: “Los regentes que no se inclinan, siendo maldecidos por él (por el Papa), permanecerán más o menos en la Verdad de la Doctrina. Aunque son alcanzados por flechas y relámpagos, no serán perjudicados. Seguí observando el cuadro, porque sólo puedo demostrar los momentos principales.

Ved, muchos soberanos que se habían inclinado previamente ante el que ocupa el trono concentran sus ejércitos para desafiarlo. La lucha es tremenda, y el trono se inclina a la ciudad y sólo unos pocos reyes veneran proforma, mientras que otros les lanzan flechas y rayos. Ahora casi nada más se ve de él, y tal época será en mil a mil setecientos años. 

Luego hará intentos de levantarse, protegido por la camarilla negra, y algunos reyes le tenderán la mano. Sin embargo, son ineptos y su pueblo les arranca las coronas, entregándolas a regentes fuertes. El trono zozobra, los poderosos regentes lo dividen, sellando el final de su poder, grandeza y altivez. Todavía dispara flechas y coriscos, sin poder dañar a nadie. La mayoría se vuelven en su contra, hiriéndolo, y sus hordas cansadas e ignorantes.” (El Gran Evangelio de Juan – VIII – 47:9-11)

La historia se encargó de demostrar la veracidad de estas palabras de Jesús, pronunciadas cuando estaba a punto de poner fin a Su ministerio terrenal (cerca del año 33 de nuestra era).

Recordamos dos acontecimientos pasados que se ajustan a la predicción del Señor (“de aquí a mil, hasta mil y setecientos años”). El primer acontecimiento ocurrió con la humillación del papado en 1798, cuando Napoleón ordenó a uno de sus generales (Alexandre Beltiar) para ir a Roma y llevar cautivo al Papa Pío VI a Francia. Este duro golpe trajo un gran descrédito para el Vaticano y su orgulloso sistema.

El segundo evento tuvo lugar ciento treinta y un años después, cuando el 11 de febrero de 1929, el Papa Pío XI estableció con el líder italiano, Benito Mussolini, el Tratado de Letrán en el que fue creado y reconocido por otras naciones el Estado independiente del Vaticano.

Todavía en el fin de la Gran Babilonia y su jefe, recordamos la visión dada por el Señor en la que la figura de un Papa aparece suspendida en el aire, vestida con su ropa y en su cabeza la tiara papal. Mas le es quitado toda la ropa, quedando desnudo y termina siendo decapitado. En la revelación, sus túnicas, cabeza y tiara son arrojadas al mar.

¿Qué significa este «mar»?

Este «mar» representa espiritualmente a la multitud de creyentes que pertenecen a la Iglesia de los llamados laicos. Este tipo de creyentes está acabando; pues el conocimiento de la Verdad se está difundiendo sin la ayuda de la estructura eclesiástica y la Nueva Revelación Viva está circulando a través de los medios a disposición de nuestra generación.

No podemos dejar de enfatizar esta realidad, citando las palabras de Jesús, cuando profetizó de nuestro tiempo: “Así que también inspiraré criaturas, de vez en cuando, a las que dictaré en el corazón lo que ahora acontece y es dicho, y todo se publicará a través de máquinas, en millares de ejemplares, y dentro pocas semanas. Como en tal época (nuestra época), la mayoría sabrá leer y escribir, será fácil la divulgación de tales libros.

Esta manera de difundir Mi doctrina de los cielos, nueva y transmitida sin tergiversar, será llevada mucho más fácilmente a todos los pueblos que hoy por los mensajeros en Mi Nombre, boca a boca.

Cuando de esta manera Mi doctrina ha sido llevada a criaturas de buena voluntad y al menos un tercio la ha aceptado, surgiré aquí y allá, en Persona, a los que más me amaren, tendré la mayor nostalgia y fe plena y viva.” (El Gran Evangelio de Juan – IX – 94:3-5)

En la figura de este Papa, despojado de sus pomposas túnicas, podemos prever la desnudez de la Gran Babilonia en el tiempo del fin. Espiritualmente, el cuerpo de este Papa, decapitado y desnudo, será enterrado en la tierra que está surgiendo.

También es necesario conocer el sentido espiritual de esta «tierra» que está surgiendo, en lugar del «mar» que está descendiendo.

Esta «tierra» representa a la Iglesia en su interior; es decir, en los llamados clérigos o teólogos, que supuestamente son conscientes de las verdades divinas. En otra revelación (mencionada anteriormente) el Señor muestra esta «tierra» como una ciudad (Roma/Vaticano) habitada sólo por hombres.

El cuerpo espiritual de este Papa, despojado de sus túnicas pomposas, sin su cabeza (simbolizando la sed de los pensamientos) y a su tiara (ostentación de su poder terreno), será enterrado en la «tierra» que se eleva; porque esta Iglesia romana, aunque considerada como ramera y Babel, fue también a lo largo de los siglos agraciada por el Señor como un lugar de elección para preservar Su doctrina. Veamos lo que es dicho por Jesús: Roma será durante mucho tiempo el mejor lugar para Mi doctrina y gracia especiales, y esta metrópolis imperial alcanzará una edad rara en Egipto, ni de una manera tan inalterada. Los enemigos externos te traerán prejuicio relativas, y su posible daño solo será apenas consecuencia del tiempo.

En el futuro, caerá en la verdadera idolatría con Mi doctrina; Sin embargo, allí se conservará Mi Verbo y la mejor comprensión de los hábitos. En un futuro lejano (estas palabras fueron pronunciadas por Jesus cerca de dos mil años atrás), desaparecerá el espíritu de Mi doctrina, y las criaturas masticarán la concha exterior, tomándola por el pan espiritual de la vida; entonces sabré cómo aplicar los medios correctos y llevarlos de vuelta al camino correcto. Incluso si se pierden por inmundicia y adulterio, Yo los purificaré a tiempo.

Además, permanecerá como anunciadora del amor,  humildad y paciencia, razón por la cual mucho será perdonado a él en todos las épocas, y los potentados lo rodearán para escuchar de su boca las palabras de salvación.

En general, nada se conservará totalmente puro en esta tierra, tan poco Mi Verbo (la Palabra de Dios), más como finalidad de vida y reliquia histórica – ¡solamente en Roma!

Un milenio tras otro, serás testimonio del pleno cumplimiento de esta Mi afirmación referente a la posición y permanencia de Roma.” (El Gran Evangelio de Juan – V – 9:3-7)

Continuando con el análisis del dictado del Señor, leemos: En el día siguiente al de hoy, ya fue, ahora es y será nuevamente.” Entendemos en estas palabras del Señor una profecía anunciadora de los maravillosos tiempos que están a venir.

Este dictado termina, mostrando la importancia de nuestro testimonio, comparándolo con plantar un jardín y cuidar de las flores. Puesto que no podemos testimoniar a todos al mismo tiempo, debemos testimoniar individualmente, prestando especial atención a cada persona, de acuerdo con las palabras del Señor: “Plantas flores para un jardín. Y si llueve hace que cada gota moje una flor; pues será más fácil para ti: ¿regar todas al mismo tiempo, o una gota por cada flor?

El Señor también nos ha transmitido dos grandes verdades.

El Señor desea la elevación de toda la humanidad al conocimiento perfecto de La Nueva Revelación Viva.

Y también es Su deseo de liberar a la humanidad de toda superstición y religión muerta, «resucitando» a todos a la vida con Dios.

Estas dos verdades se nos presentan en las dos cuadros proféticos de una revelación ya mencionada.

La primera imagen profética muestra una casa existente en la faz de la tierra, habitada sólo por hombres. Representa la estructura clerical (clérigos/teólogos/doctrinadores), conocedora de la Verdad, más que por ganacia y otros motivos lo ha escondido, manteniendo a la gente en la ignorancia que conduce a la muerte espiritual. Estos hombres están en gran confusión; pero una parte de ellos están dentro de la Verdad. El ángel del Señor, con su espada (la Palabra de Dios), desciende del cielo y divide a estos hombres, causadores de confusión, enterrándolos en el abismo.

La segunda imagen profética muestra otra casa que existe debajo de ella, enterrada y preservada por una capa de arcilla protectora. Esta ciudad ha tenido una vida, pero hoy en día está muerta – sólo se pueden ver sepulcros. Pronto estos sepulcros serán totalmente destapadas, dejando las vidas una vez muertas, pero ahora resucitadas para una existencia nueva con Jesús.

El ángel del Señor, con su Espada, que es la Palabra de Dios, se levantará del abismo donde quedaron todos los que causaron la confusión. En su ascensión desde este lugar oscuro, el ángel traerá consigo a los que han salido de sus tumbas, uniéndolos a los «clérigos» de la verdad, en la nueva casa que está sobre la faz de la tierra, formando un solo rebaño, como Jesús dijo:

“Todavía tengo otras ovejas que no son de este rebaño; también me conviene agregar estas, y ellas oirán mi voz, y habrá un rebajo y un pastor.” (Juan 10:16)

Figura 4

Tiara (ou Regnum) Papal

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