– I –

El 5 de mayo de 2010, como revelación del Señor, tuvimos la primera reunión con el Padre para comenzar esta tarea que todavía está algo encubierta en nuestro entendimiento.

Comenzamos preguntando al Señor cuál es el título del libro.

En ese momento el profeta observó en visión las siguientes palabras, en un idioma extraño:

“IZ  LARZI  TERVIZI”.

Inmediatamente el Señor nos dio la traducción: EL NUEVO TEMPLO.

Este será el título del libro.

En esta obra se recordará cómo el hombre debe adorar a Dios, explicado por el Señor Jesús, cuando le dijo a la mujer de Samaria: “Pero llega el momento, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque el Padre busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y es importante que quienes lo adoran lo adoren en espíritu y en verdad.” (Juan 4:23-24)

La iglesia primitiva adoraba al Señor simplemente y se reunía regularmente en los hogares de algunos hermanos. El apóstol Pablo a menudo dirige sus cartas a ciertos hermanos y hermanas, y a las iglesias que se reunían en sus residencias (Colosenses 4:15). Este mismo Apóstol, según orientación del Señor, da pautas para una verdadera adoración de Dios en su carta a la Iglesia de Laodicea, que lamentablemente no forma parte del canon del Nuevo Testamento. Jesús, sabiendo que era necesario para la humanidad, reveló esta carta en su totalidad al profeta Jakob Lorber (aconsejamos su lectura completa).

Citamos un breve extracto de esta carta que advierte a los laodicenses que regresen a la simplicidad de la verdadera adoración de Dios: “Pero yo os digo: el Señor os retirará y os dejará a merced de todos los méritos, de la antigua condenación y muerte, si no regresáis inmediatamente y no abandonáis por completo vuestra espiritualidad autoelaborada, vuestro templo, vuestros días festivos y vuestras vestiduras adornadas; porque ante el Señor todo esto es un horror, como una meretriz que arde en su carne, y no en su corazón y peor que diez prostitutas babilónicas.” (Carta de Pablo a los Laodicenses – cap. I vers.54)

Después de que el siervo profeta recibió la revelación del título de esta obra, se le mostró en visión una mesa rectangular en la que se colocaron los libros escritos hasta ahora, cuyos títulos ya han sido mencionados.

Cuando el profeta miró estos libros abiertos sobre la mesa, le pidió al Señor que el nuevo libro fuera diferente de los anteriores, porque quería que las letras impresas fueran de un color diferente. El Señor oyó su petición y le mostró una hoja A4 en oro, en la que estaba escrita en número romano «II».

Esta segunda hoja fue deshecha y el oro licuado fue introducido en un tintero, mezclándose con la tinta que existía en su interior, cambiando el color a dorado.

Entonces el Señor nos dio otras pautas para esta obra:

“Cuando el Padre me envió a la tierra, y en ese momento cuando subió al cielo a mi Padre, dejé marcas en esta tierra.

Te digo, mi siervo (“escriba”), que está llegando el tiempo en que estas marcas se verán en la Tierra.

Y tú, Mi siervo (profeta), en la próxima reunión que tengamos sobre aquello que Yo te quiero mostrar de Mi revelación y del Padre, tendrás una escritura, todo con líneas de oro.

No se perturbe tu mente, porque no habrá cansancio sobre tu mente, ni en la mente del escriba.

Todo esto será por marcas; porque cuando vean esas marcas que Yo dejé en aquel tiempo, esas mismas marcas que tu iras a escribir con líneas de oro, será todo lo que fue, que es  y que ha de ser.

Yo mismo y tu (profeta) vamos a escribir.

Escribiré con mi dedo y tu escribirás con lo que tengas a mano; incluso el teclado del escriba, pues esas mismas teclas serán sujetas a Mi escritura de oro.

Espera y sabrás por qué.

Todavía te digo, Mi siervo (profeta), iré a  prepararte un lugar aislado para estar Conmigo.”

Estas alentadoras palabras de nuestro querido Padre son la confirmación de que estará con nosotros a lo largo de esta obra, que tendrá cuarenta y cinco capítulos (45 “páginas”).

De esta profecía destacamos algunas palabras pronunciadas por el Señor: “…está llegando el momento en que estas marcas (marcas dejadas por Jesus) irán a ser vistas en la Tierra (transmitidas a través de este y de otros escritos) . También entendemos que estas marcas son la experiencia de la verdadera doctrina y la verdadera adoración a Dios; pues los siglos pasados se encargaron de todo tergiversar y falsificar.

Este libro será otro más, para que a través de su lectura y aceptación de este mensaje, puedan surgir verdaderos adoradores de Jesús y sinceros proclamadores de Su Evangelio, sin los corsés de templos, dogmas y ceremonias externas, sin valor para el Padre.

Pasamos al relato de la experiencia del profeta siervo con el Señor en este primer día.

Durante unas dos horas, el profeta observó en visión algunas localidades de Israel en la época del ministerio terrenal de Jesús. Dijo el siervo que rápidamente visitó algunas ciudades que no identificó, pero en Nazaret estuvo bastante tiempo. En esta localidad, donde Jesús pasó la mayor parte de Su vida terrena, el profeta pudo observar la vida cotidiana de la gente, vestida con los trajes de la época; la mayoría andaba descalza y pocas llevaban sandalias. En el ir y venir de estas personas en sus quehaceres, pudo ver a algunos construyendo sus casas. Aunque el Mar de Galilea está a unos 25 km de Nazaret, muchas de estas personas recogían arena a lo largo de su costa, que luego mezclaron con una especie de cal blanca, formando un mortero con el que construían sus casas. Dada la distancia física, entendemos que estas construcciones tienen enseñanza espiritual. Las casas tenían una planta baja y dos más superior, y estaban construidas en forma de escaleras.

Como no había ningún templo o local adecuado para el culto, los habitantes se reunían en sus propias casas. Para sus cultos semanales, los siervos del Señor que habitaron estas casas comenzaron las reuniones en la planta baja y luego pasaron a la primera y segunda planta; repitiendo este orden sucesivamente. También esta forma de adoración, moviéndose desde la planta baja, a la primera y segunda planta, es espiritual y no física. Entendemos que la planta baja es la forma más externa de adoración y la comprensión de la Palabra a través de la letra; el primer piso, la comprensión de la Palabra a través del Espíritu que está «oculta» en el texto (en la letra), es decir, lo natural y lo espiritual. Esta forma de entendimiento es mejor para las personas que anhelan más a Dios; el tercer piso, la comprensión más sublime de la Palabra, es decir, lo espiritual, entendiéndola con la Sabiduría del Cielo.

  El profeta también observó en Nazaret una extraña escena. Vio una palmera muy alta rodeada de palmeras más pequeñas. Estas palmeras tenían vida propia, porque el profeta oyó gemidos provenientes de las pequeñas palmeras. La palmera alta, que llamaremos «Padre», porque protegía a los demás, comenzó a espolvorear con pequeños chorros de agua las pequeñas palmeras y estas se calmaron, callando sus gemidos.

Esta imagen profética vista por el Profeta señala espiritualmente la realidad que debe estandarizar el comportamiento de las iglesias (palmeras pequeñas) – rodeando al Señor (Palmera grande), pues esa fue Su promesa cuando estuvo en la Tierra: “Porque dondequiera que haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mato 18:20)

La ciudad de Nazaret (en hebreo, Verdejante) que vio Jesus crecer como hombre debería ser el lugar de mayor calidez y amistad para el Señor. Más infelizmente sus habitantes se escandalizaron de Él y llegar a querer tirar a Jesús por un acantilado. Fue en este lugar donde Jesús pronunció las palabras: “No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.” (Mateo 13:57)

La mención de estos hechos se refiere a la lectura que haremos siguiendo las palabras pronunciadas por el Señor.

Todavía en Nazaret y después de la escena de las palmeras, el Profeta vio a un hombre (el Señor) vestido de túnica blanca, siendo acosado por muchos niños descalzos. Este hombre acarició a todos estos niños y les habló benignamente.

Después de algún tiempo, apareció otro hombre que comenzó a dialogar con él, porque vio el gozo de todos los niños que lo rodeaban.

El profeta no oyó ninguna palabra de este diálogo.

En ese momento, el Señor le dijo al profeta que escribiera las palabras que le dictaría acerca de este encuentro entre El, los niños y Lucifer.

 “Ese día caminé por lugares donde Mi Padre Me dijo: Verás dentro de Tu Espíritu, Mi Espíritu; y harás todo en ese tiempo, y en el tiempo que vendrá, y en otro tiempo.

Caminaba Yo y vi bajo mis pies la tierra que será consumada.

Vino a Mi hambre, frío, la dolencia y la desnutrición, y lloré por los niños que corrían hacia Mí, y Me decían: No tenemos familia. Tenemos hambre, tenemos frío, y estamos solos, porque nuestros padres nos han abandonado por Tu causa. Ellos también son nazarenos. ¡Y sólo Tú te quedaste!

Lloré de nuevo, y dije: Padre, por el gran amor que tienes por Mí, así Yo tengo un gran amor por estos niños.

Salió de mi boca harina pura y tomaban la harina y ya era pan fresco para todos; también salió un gran rollo de tela de Mi boca y ellas repartían para su saco; y los niños estaban alegres y decían: Nunca habrá en ningún lugar en un hombre como este que hemos encontrado, porque Él se ocupa de nosotros.

Vino a Mi cierto hombre (Lucifer) y viendo que Yo estaba rodeado de niños, Me preguntó: ¿Todos estos niños a Ti te pertenecen?

Yo le dije: En este día y en otros días que han de venir, quiero Yo que desde el más pequeño al mayor Me quieran conocer; pues Yo los tendré para Mi.

El hombre dice: Haz en mi como a una de estos niños.

Dije Yo: Hoy mismo harás parte de Mi casa.

El hombre dice: Tienes aspecto de pobre y ¿cómo puedes Tu ayudar a los niños y a mi?

yo le dije: ¡Mira al Cielo y a la Tierra y sabrás!

El hombre dice: Siento en mí como si fuera un habitante nazareno, no tanto como Aquel que ha de venir (Jesucristo), y estoy alegre.

Yo le dije: Tu lo dijiste. Yo estoy junto a ti.

Y Mis lágrimas pararon por un tiempo.”

Este dictado profético explica la escena presenciada por el siervo profeta en Nazaret y nos muestra la situación presente y futura de la Iglesia verdadera, luchando continuamente con la iglesia falsa.

Analizando esta profecía, destacamos tres partes distintas:

La primera parte nos muestra al Señor caminando sobre la tierra que pronto será consumada (transformada) por Él, pues  Su promesa es hacer una nueva Tierra y un Nuevo Cielo (Apocalipsis 21:1).

En este camino sobre la Tierra, El Señor Jesus toma nuestros dolores y comparte con el hombre su sufrimiento: Vino a Mi hambre, frio y desnutrición …”.

El profeta Isaías por el Espíritu previó estos días cuando profetizó del Mesías (Jesucristo): “Verdaderamente tomó sobre sí nuestras enfermedades, y nuestros dolores tomaron sobre él; y le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más fue herido por nuestras transgresiones, y molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos sanados.” (Isaías 53:4-5)

En la visión, este Hombre (Jesus) se compadece de los niños y llora por ellos.

Estos niños representan personas (hombres y mujeres) en el sentido espiritual; porque los verdaderos creyentes deben llegar a ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos. Dijo Jesús: “En verdad os digo que, si no os convertís y no os hiciereis como pequeños, de ningún modo entrareis en el reino de los cielos.” (Mateo 18:3)

Los niños (personas creyentes en Jesus) reclaman: No tenemos familia. Tenemos hambre, tenemos frío, y estamos solos, porque nuestros padres nos han abandonado por Tu causa. También son nazarenos. ¡Y sólo Tú lo quedaste!

Destacamos las palabras pronunciadas por los niños cuando le dijeron a Jesús que habían sido rechazados por sus padres a causa de Él: “ … porque nuestros padres no abandonaron por Tu causa.” De hecho, las criaturas de Nazaret, en particular los fariseos movidos por envidia, maltrataron a todos los que acogieron a Jesús o aceptaron Su doctrina. Ni siquiera María, su madre y sus hermanos (hijos solamente de José) se salvaron, como nos muestra la siguiente cita:

 “Dice Maria: Mi Señor e hijo. Todo lo que este joven acaba de decir es la plena verdad; por eso vine aquí para anunciarte que me han expulsado de mi casa por Tu causa. ¿Qué haré con Tus hermanos, aunque sé que no tienes parientes en esta tierra que Tus discípulos? Nuestra pequeña posesión nos fue arrebatada por los fariseos que vendieron la cabaña con el patio bien cultivado a un extraño. Verás, tus hermanos y yo no somos tan jóvenes para dedicarnos al trabajo pesado, e incluso si quisiéramos, no sería posible, porque estas malvadas cabezas del Templo prohibieron a todos los judíos, bajo pena de castigo severo, darnos cualquier trabajo o limosna.. ¿Qué haremos y de que viviremos? “

Después de esta queja de María dirigida a Jesús, su Hijo, algunos amigos del Señor están dispuestos a ayudar a la madre del Señor, y Su gratitud parece ser la de alguien destituido de poder; cuando todos sabemos que es posible que el Señor resuelva todas y cada una de las situaciones. Pero ese no era el propósito de Jesús, por lo que dice:

 “Digo Yo: Amigos, vuestro convite es un bálsamo para Mi Corazón. Mi bendición y Gracia los acompañarán eternamente. Pero antes de esto, iré a casa para verificar con qué derecho estos malvados robaron a María, la legítima esposa de José, la pequeña posesión que fue adquirida con tanto sacrificio.” (El Gran Evangelio de Juan – Volumen I – 190:1,2,4)

Mas espiritualmente, este acontecimiento bien como las palabras de los intervinientes han estado haciendo eco durante mucho tiempo, y ha llegado el momento de su plena realización; porque los verdaderos Hijos de Dios siempre han sido rechazados por aquellos que son parte de la falsa religión, aquellos que están representados por el dicho: “Ellos también son nazarenos.” En el libro de Apocalipsis, estos son identificados como ‘La Gran Babilonia’.

De los acontecimientos de nuestro tiempo y también por la confirmación de la Escritura, sabemos que la destrucción de esta Gran Babilonia está cerca, y todos los siervos del Señor están siendo convocados para dejarla antes de su caída. Dice el libro de la Revelación: “La gran Babilonia cayó, y se convirtió en el lugar de morada de los demonios … Y oí una voz del cielo que decía: Sal de ella, mi pueblo, para que no seas participante de sus pecados, y para que no incurras en sus plagas.” (Apocalipsis 18:2,4)

Esta generación de creyentes, hartos de una religión tibia y sin vida, desea vivir y proclamar el verdadero Evangelio del Amor a Dios sobre todas las cosas y a los demás como ellos mismos, y no puede hacerlo, encorsetados por reglas contrarias a la sana Doctrina y sujetas a dogmas y mandamientos de los hombres.

Esta es la realidad expresada en las palabras de los niños, cuando dicen: “nuestros padres nos abandonaron por Tu causa. Ellos también son nazarenos (también se dicen creyentes en Jesus y en Su Evangelio).

¿Qué queda de esta generación de creyentes, liberados del miedo y separados de la religión corrupta, por el conocimiento de la Nueva Revelación?  

Regresar al verdadero Camino, a la Verdad del Evangelio y disfrutar la Vida que emana de Jesus. Los niños sabían eso, por eso dicen: “¡Y solo Tu quedaste!.

Con la llegada de la Nueva Jerusalén (la Doctrina pura del Evangelio de Cristo) surge la Nueva Revelación que está siendo transmitida a la humanidad, desligada de los vínculos del sectarismo.

Los “nazarenos” que construían sus habitaciones con la arena del mar de Galilea (lugar donde Jesús a menudo predicaba Su doctrina), mezclada con la tierra blanca (símbolo de la pureza y la santidad de vida), hacían argamasa para sus nuevas construcciones, compartidas entre ellos como fue en el inicio de la iglesia: “Y todos los que creían estaban juntos, y tenían todo en común… partiendo el pan en casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.” (Hechos 2:44,46)

Para que acontezca el milagro de la intima comunión entre los creyentes con el Señor, Jesús realizará un milagro en esta nueva generación a través de Su Verbo (Su Palabra).

Dice Él: “Salió de Mi boca harina pura (…) y era pan fresco para todos; também salió um gran rollo de tejido de Min boca y ellas repartían para su agasajo.”

Realmente a través de la Nueva Revelación de Jesus para o nuestro tiempo, nada falta al hombre para conocer a Dios y volverse voluntariamente para Él que siempre está presto a perdonar y a salvar.

Tengamos en atención que esta harina (Palabra de Dios) y esta cobertura (agasajo/protección de Dios) salen directamente de la boca del Señor Jesus y no a través de ninguno de Sus mensajeros. Dios habla directamente a Su pueblo, liberando a todos de los intermediarios. 

Nadie en este momento puede quedarse excusado, porque fue desde el Cielo el orden de proclamación de La Nueva Revelación, el Evangelio puro de la Gracia de Dios. El ángel dijo al apóstol Juan en la isla de Patmos: “Importa que profetices otra vez a muchos pueblos, y naciones, y lenguas y reyes.” (Apocalipsis 10:11)

Han pasado casi veinte siglos, pero el Señor confirma estas mismas palabras al profeta Jakob Lorber, cuando dice: «Esta es la razón por la que ahora transmito la Luz Completa, para que nadie venga a disculparse en una argumentación errónea de que Yo, desde Mi presencia física en esta tierra, no Me tuviese preocupado con la pureza integral de Mi doctrina y de sus aceptadores.

Cuando vuelva nuevamente, haré una gran selección y no aceptare quien venga a excusarse. Pues todos los que procuren con seriedad hallarán la verdad.” (El Gran Evangelio de Juan – volumen I – 91:19-20)

Es el deseo del Señor que todos, sin excepción, Lo conozcan cómo es verdaderamente: “… Quiero que desde el más pequeño hasta el más grande quieran conocerme; porque los tendré para Mí.

La tercera parte de la profecía se relaciona con la aproximación del hombre (Lucifer) que desea ser igual a un niño nazareno. Muchos lectores pueden rechazar esta escena, porque el adversario (Lucifer/Satanás) es desde siempre el gran enemigo de Dios. Pero según la Revelación del Señor transmitida al profeta Lorber, Lucifer es el hijo perdido de la parábola (Lucas 15:11-32). Y como cualquier hombre con libre albedrio, también puede acercarse al Señor por medio del arrepentimiento sincero, y ser perdonado por Él. Este primer espíritu creado por Dios, como el hombre, puede arrepentirse y volverse al Señor; también fue perdonado, según la parábola de Jesús. Tanto es así que el Señor le dice: “Hoy mismo harás parte de Mi casa”.

Cuando esto realmente acontezca (no sabemos en qué tiempos futuros), porque sólo Lucifer puede tomar esta decisión de regresar a la casa del Padre, entonces lo que fue dicho por el Señor sucederá: Yo estoy junto a ti y Mis lágrimas pararan por un tiempo.

Siete días después de nuestra reunión, el Señor demostró que las revelaciones acerca de Su caminar sobre esta tierra no describen hechos terrenales, sino marco profético, con enseñanza espiritual, como ya hemos mencionado. En esta revelación, el Señor identifica a la Iglesia como: “El Israel del Nuevo Testamento” y “El Nuevo Templo”.

De este «Israel» el Señor caminará espiritualmente con nosotros las siguientes localidades: Nazaret, Cafarnaúm y Betsaida,ciudades de Galilea; Betania y Jerusalém, pertenecientes a Judea. (Mapa – figura 1)

Este es el orden en que el Señor ordenó las siete localidades: Nazaret, Betania, Cafarnaúm, Galilea, Jerusalén, Betsaida e Judea.

Dice el Señor: “El Israel del Nuevo Testamento, hasta los días de hoy, por orden geográfico; de lo Alto a la superficie de la Tierra; las revelaciones sobre el pasaje del Señor del Nuevo Templo.

Vosotros, Mis siervos del Nuevo Templo, Denme el orden de Mis pasajes que son vuestro conocimiento de Mí mismo, que soy Yo vuestro Maestro.

Aquí están los lugares de Mi paso, queriendo Yo, por orden desde los Alto hasta la tierra: Nazaret, Betania, Cafarnaúm, Galilea, Jerusalén, Betsaida e Judea.”

En las palabras de nuestro Padre, quiere que demos la interpretación de estas localidades, así como los hechos que ocurrieron en ellas, en el momento de Su ministerio terrenal, dando la interpretación de los hechos que ocurrieron con nosotros y que aún surgirán en el futuro.

Dice el Señor: “… Denme el orden de Mis pasajes que son de vuestro conocimiento de Mi mismo, que Soy vuestro Maestro.”

Por lo tanto, avanzamos una interpretación, a través del significado de cada nombre y siguiendo su orden, sin olvidar nunca que es “desde lo Alto hasta la Tierra”: Nazaret “verde”; Betania “casa de los afligidos” e/o “casa de dátiles”; Cafarnaúm “consolación”; Galilea “circulo”; Jerusalén “ciudad de la paz”; Betsaida “casa de pesca”; Judea “tierra de los judíos”. Así que parafraseamos el nombre de los lugares, manteniendo el orden: “Desde lo Alto hasta la Tierra, surge el verde (Nazaret) de Mi nuevo pacto con los hombres, trayendo alivio al afligido  y el alimento gustoso de los dátiles(Betania), consolando a todos (Cafarnaúm), haciendo um círculo (Galilea) alrededor de la ciudad de la paz (Jerusalén), la Nueva Jerusalén que es Mi Doctrina pura, enseñando a los hombres a pescar a otros hombres (Betsaida), como una vez enseñé a Mis discípulos y así formar la nueva tierra de los judíos (Judea), el Israel de Dios.”

Pasemos a la revelación del Señor cuando se le dijo al profeta que el 14 de mayo de 2010, sería llevado a un lugar al que le señalaría. En este lugar el profeta estaría en comunión con el Padre y recibiría nuevas revelaciones, como se dice:

«Todavía te digo Mi siervo, Recuerda el lugar aislado para estar conmigo.

Para mañana, el día de la siguiente página (II), una roca y una playa, mañana, junto al mar; y a media tarde, en la roca de la revelación.»

Figura 1
(Mapa de Israel no tempo de Jesus)

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